Derechos de la mujer, una lucha en el mundo de Internet

En redes sociales existe un bebate acerca de la pertinencia de los derechos de la mujer, que nos obliga a reflexionar sobre la vida de las féminas.

Otra vez TikTok, Instagram y demás plataformas digitales han hecho de las suyas; por todo Internet circulan videos y publicaciones gráficas en las que se apoya la idea de los roles tradicionales de género como única alternativa a una sociedad más tranquila y equilibrada. Hablamos de aquellas décadas, no tan lejanas, en que la vida de la mujer se concebía únicamente en el ámbito familiar.

Este fenómeno digital, nombrado ¨tradwife¨ o ¨esposa tradicional¨, puede constituir una amenaza para el movimiento feminista en varios países y regiones, ya que difiere del pensamiento progresista y de igualdad que este últimpo defiende. La idea de mujeres que solo encuentran la realización personal en el matrimonio y la crianza, reduce notablemente sus propias oportunidades para el futuro, cuestión especialmente preocupante si tenemos en cuenta el acceso de miles de niñas y adolescentes a este tipo de contenidos en Internet.

Actualmente, la mujer goza en varios países de derechos protegidos legal y constitucionalmente, que le permiten acceder a una educación completa, empleos en cualquier esfera, autonomía económica y libertad sexual y reproductiva, todos ellos, fruto de siglos de lucha y protesta. Y, aunque quedan aún muchos prejuicios y conductas negativas por erradicar, lo cierto es que se ha avanzado, paso a paso, en pos de la dignidad de las féminas y su bienestar.

Desde luego, la permanencia en el hogar y el trabajo doméstico, que generalmente incluye la maternidad, no supone un retroceso en la emancipación de la mujer, siempre que estos sean una decisión personal desde el conocimiento, y no una presión social. Sin embargo, el discurso que se promueve por estos días en las redes sociales digitales, se inclina por una propaganda ultraconservadora que vulnera la libertad de la mujer a grandes escalas, tras el disfraz de la abnegación y la feminidad.

No se trata de menospreciar el quehacer doméstico o de las llamadas amas de casa, sino de crear conciencia a las nuevas generaciones sobre la necesidad de la igualdad entre mujeres y hombres, así como los peligros que se asocian a la dependencia económica de la mujer y la falta de autonomía. Es decir, convertirse en una esposa tradicional no debería ser una imposición general, sino un proyecto de vida conciente de quién así lo decida.

El debate al respecto no se ha hecho esperar en las diferentes redes sociales, con defensores de los derechos de la mujer, por una parte, y quienes pretenden revocarlos por otra. Estos últimos, en su mayoría vinculados a movimientos políticos cuyos intereses contrastan con el empoderamiento femenino y su activismo, y que plantean desde la salida de la mujer del mundo laboral hasta la pérdida del derecho al sufragio.

En este enfrentamiento, ¿puden estas ideas ultraconsevadoras provocar un retroceso legal en los derechos de las mujeres?

En Cuba, la mujer cuenta con un marco legal que la ampara en muchas cuestiones. Es una voluntad política la protección de todos sus derechos y la lucha por la igualdad. En la propia Constitución de la República de Cuba se refuerza su protección sin excepciones ni discriminación.

Asimismo, por Decreto Presidencial 198 de marzo de 2021, ae adoptó en todo el país el Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres, PAM por sus siglas, como la agenda del Estado para el desarrollo de políticas a favor de esta causa, proceso en el que la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) tiene también un imortante papel.

Y es que, desde los primeros años del trinfo revolucionario, la mujer ha ocupado un lugar especial, con iniciativas que le benefician y reconocen su aprte a la sociedad, dígase la creación de los Círculos Infantiles en 1961 o la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia, además de recurrentes campañas educativas y de concientización.

Ejemplos como este demuestran que es posible la dignificación de la mujer en la atualidad, y que todos estos derechos mencionados no son favores o merecimiento, sino parte de los que consideramos inalienables e intrínsecos a la condición humana: derechos humanos.

En medio de esta situación alarmante, una esperanza nos asalta, las plataformas digitales, si bien son eco de ideas cuestionables, también puden ser una herramienta para la lucha justa y continua de la mujer, una oportunidad para hacer visibles sus planteamientos en los tiempos que corren. En materia de dignidad y derechos humanos, toda ación, aún las de carácterr digital, resulta insuficiente.

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Yadila Mesa Chacón

Acerca de Yadila Mesa Chacón

Estudiante de periodismo

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