Precios y salario, el duro golpe de la cotidianidad

En la actual crisis económica que enfrenta Cuba, el rango de los salarios de los trabajadores se queda muy por debajo de los precios actuales.

Con un bloqueo recrudecido y medidas coercitivas que asfixian cada intento por avanzar, Cuba sufre una profunda crisis económica que alcanza todos los sectores de la sociedad. En este escenario, una cuestión se hace especialmente preocupante, los precios de los productos básicos, dígase alimentos y aseo personal.

En los últimos meses, la inflación se ha incrementado por día, de modo que lo que hoy se oferta en el mercado informal, seguramente mañana se exhiba con una diferencia considerable de precios.

En el santiaguero municipio de Contramaestre, como en toda Cuba, muchos ejemplos podríamos citar al respecto, pero el más comentado recientemente es el del aceite de cocina, cuyo precio ha alcanzado la increíble cifra de 5 mil pesos cubanos, sin intenciones de detenerse. Otros igual de imprescindibles, como los granos y el arroz, símbolos en la mesa del cubano, superan los 500 pesos por libra, haciendo de la alimentación diaria una odisea.

Ciertamente, el rango de los salarios de los trabajadores se queda muy por debajo del costo actual de la vida y de los precios de los productos más necesarios, que incluye también las necesidades de transportación, el pago de servicios básicos y gastos adicionales que trae consigo la prolongada falta de electricidad.

La situación se agrava en familias vulnerables, adultos mayores y personas enfermas o con alguna discapacidad. Y aunque en medio de la crisis el cubano aún da muestras de solidaridad con amigos, vecinos y familiares, esta tiende a ser insuficiente cuando las condiciones generales son demasiado retadoras.

Las gestiones del Gobierno Revolucionario para mitigar la situación con el incremento de los precios no se han hecho esperar, sobresaliendo un paquete de 176 transformaciones para abrir la economía con posibilidades para los nuevos actores económicos y la inversión extranjera, pero se trata de un proceso paulatino cuyos resultados tomarán algún tiempo en evidenciarse. En cambio, la población necesita de una mejoría urgente, de soluciones más cercanas.

En este punto resalta el aumento salarial que se materializa ya en el mes de agosto. Este, si bien constituye la respuesta a un reclamo de la población y también un incentivo al quehacer de miles de trabajadores que aportan con su esfuerzo a la construcción de la sociedad, no garantiza la tan anhelanada estabilidad económica, ya que el alza en los precios de los productos de primera necesidad se mantiene con firmeza. Al respecto se ha informado ampliamente en los medios nacionales.

Actualizan salario mínimo e incrementan escala salarial del sector presupuestado https://www.google.com/url?sa=t&source=web&rct=j&opi=89978449&url=https://www.granma.cu/cuba/2026-07-17/actualizan-salario-minimo-e-incrementan-escala-salarial-del-sector-presupuestado-17-07-2026-16-07-10&ved=2ahUKEwin64Hl3o6WAxXMpLAFHRbDOTgQxfQBKAB6BAgLEAE&usg=AOvVaw3RPWUuFXgJO5Rhm1chw6Kh

La realidad habla por sí misma; en las conversaciones de las personas en las aceras y lugares de encuentro, el tema más citado es el de la crisis actual, el de la dificultad para adquirir lo que todos consideramos imprescindible en el hogar.

Así, de especulación en especulación, con los abusos del mercado informal y con devaluación de la moneda nacional frente a las divisas, la vida diaria de las familias cubanas se vuelve insostenible, y no hay salario que compense el costo de la supervivencia.

¿Cuál sería, en este panorama,la solución real? Desde las entidades y organismos estatales han de adoptarse medidas restrictivas que contribuyan a organizar el intercambio entre vendedores y clientes, a fijar precios justos y frenar, en la medida de lo posible, la inflación que hoy nos aqueja. Lo hecho hasta ahora, no ofrece una solución palpable, al menos no de forma inmediata.

Quién escribe este comentario, no pretende poner el dedo en la llaga, tampoco hacer una lista de quejas, sino llamar a la reflexión acerca de un dolor lacerante que constituye actualmente la adquisición de alimentos o aseo.

El objetivo es poner la mira en quiénes lamentan, día tras día, la realidad que debemos asumir; en el padre de familia que busca del sustento del hogar, en el enfermo que a penas puede costear sus medicamentos, en el anciano que tal vez quisiera trabajar, pero sus fuerzas le traicionan, en los que, aunque no pierden la esperanza, en esa brecha entre salarios y precios, la cotidianidad les ha propiciado un golpe demasiado fuerte.

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Yadila Mesa Chacón

Acerca de Yadila Mesa Chacón

Estudiante de periodismo

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