No fue un encuentro como los demás, éste estaba vestido con un traje a la medida, hecho con los tres colores de la bandera cubana, rojo, azul y blanco, porque era para defender a la Patria en caso de una agresión armada de los enemigos de la Revolución Cubana. Acudieron miles de contramaestrenses, quienes apretando entre sus dedos un bolígrafo como si fuera su fusil, lo deslizaron sobre la hoja en blanco, para dejar su firma como un compromiso permanente con la nación cubana.
En cada centro laboral del territorio hubo una respuesta rápida, revolucionaria y patriótica, al firmar el documento y muchos cuando lo hicieron vieron en sus mentes el rostro de Fidel, a quien honramos eternamente porque somos los agradecidos. No se trataba de una simple firma para llenar el espacio vacío, sino que en ese momento se entregaba la voluntad de los trabajadores por una causa justa, la defensa de la Patria.
En el instante en que miles de hombres y mujeres de este pueblo tomaron la decisión de firmar el documento que avala su valentía ante el llamado y convencidos de que con el accionar colectivo honraban también a Fidel en el aniversario cien de su natalicio, aseguraban, además, el futuro del país.
Hoy nuestro pueblo revolucionario y trabajador, transita por uno de los momentos más complejos de la historia cubana, al enfrentarse a los desafíos que nos imponen los momentos actuales, pero con la esperanza de que saldremos victoriosos con la unidad de todos los cubanos. Queremos la paz, no la Guerra.
Escucha (*)

