Sesenta y dos años de desvelos y entrega, de actuar callado en el latir del compromiso de combatientes humildes del MININT, de esencia pura, avalan la lealtad de hombres y mujeres que escogieron bien su camino.
Ejemplo de eterna consagración y sacrificio, de modestia y honradez, es esta fuerza identificada con el pueblo, esos soldados de la Patria comprometidos con el deber que diariamente los pone a prueba.
Disciplina, marcialidad y apego a la legalidad, distinguen la institución baluarte imprescindible de la Revolución, escudo defensivo de la nación, que tiene la misión de la continuidad acuñada en rostros dignos y confiables.
Más de medio siglo de defensa legendaria hablan de la profesionalidad, de la ética, del amor, de saberes y valores, de preparación constante y entrenamientos prácticos, de experiencias y retos.
Héroes anónimos se inscriben en las páginas gloriosas comprometidas con su tiempo, oficiales con certeza martiana y fidelista, con la convicción de ayudar a construir una Cuba mejor.
La Patria los contempla orgullosa por su desempeño en epopeyas que suman 62 años, por la garantía del orden interior y vial, la protección de los bosques, la prevención y extinción de incendios, por la seguridad y la paz que ofrecen las fuerzas guardafronteras, los servicios aduanales, por el amparo de los servicios de Inmigración y extranjería.
Sesenta y dos años de consagración, sin tregua como guardianes fieles de la tranquilidad de nuestro pueblo, reafirman la fidelidad y la constancia en defensa de la soberanía y la libertad, gracias a la existencia del Ministerio del Interior.

