El “gran pensador del milenio”, Carlos Marx, acompaña el mar de pueblo vestido de colores, banderas y consignas en las calles de Contramaestre. Su legado sigue siendo la inspiración para cambiar el mundo, para seguir comprendiendo que el sistema socialista es el único camino hacia el progreso social.
Humanismo y razón, tenacidad y espíritu crítico a toda prueba, afianzan la gran marcha. Es el pensador alemán Carlos Marx, hombre del siglo XIX quien incita a no abandonar sus ideas en el aniversario 205 de su nacimiento.
Marx, no desfila solo, porque se le han sumado hombres y mujeres blancos y negros, obreros fabriles, científicos, médicos, maestros, campesinos, jóvenes, amas de casa, pueblo todo, para exhibir la alegría que demanda la celebración del Primero de Mayo en Cuba, con piernas y gargantas.
Frente a esa multitud se despliega un hombre sencillo, que ama y defiende la unidad de propósitos, que detesta la sumisión, el servilismo y la incredulidad; hombre de resistencia y combate constante en contra de la injusticia social.
Se distingue en esa avalancha de clase trabajadora y sus familiares, el filósofo, el sabio, el primero en descubrir con cientificidad que el modo de producción capitalista, originaría la destrucción de sí mismo.
Su mente de apasionado revolucionario universal identifica su esencia de rebeldía, camino a lo alto, de un hermano de lucha que nació un 5 de mayo para no descansar y continuar luchando hasta hoy por el reino de la libertad a través de la emancipación.
Marx sobresale en la marcha apretada, unida, masiva, reafirmando la certeza que para avanzar hacia una Cuba mejor, el trabajo y la transformación revolucionarias son herramientas imprescindibles.
Su obra como sistema vivo en permanente enriquecimiento viaja con el movimiento obrero sindical contramaestrense, el que conoce de la complejidad de los tiempos actuales y confían en esa brújula de las ideas de Marx, para continuar defendiendo a Cuba como una nación libre, independiente y soberana.

