Abril suele tener un significado especial para los niños y jóvenes cubanos. Es hoy, cuarto día del mes de abril, donde convergen dos generaciones distintas que sueñan y aportan, que aman y fundan, que garantizan el futuro de la Patria con estudio y trabajo.
Abril rememora la rebeldía de una generación que hizo historia, de jóvenes intelectuales que renovaron con sus ideas la maltrecha vida del país.
Rubén Martínez Villena, Raúl Roa García y Juan Marinello, se inscriben en la Protesta de los Trece para decir ¡Aquí estamos! como exponentes de una juventud brillante, célebre, comprometida, que publicó un Manifiesto del Grupo Minorista con metas de una obra revolucionaria muy diversa.
Abril evoca esa apasionada intelectualidad incisiva, emergente, preocupada por los rumbos tenebrosos de la nación; la inteligencia que se pronunció por revisar los falsos valores, por la autonomía universitaria y por la Independencia de Cuba.
Abril recuerda con gratitud eterna la Generación del Centenario liderada por el joven abogado Fidel y otros semejantes intrépidos que nos regalaron un enero de victorias, lleno de luz y esperanza.
Abril atesora en la memoria el orgullo de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, una masa de adolescentes muy humildes que escalaron la Sierra Maestra para convertirse en relevo de combatientes barbudos con ideales de justicia y libertad.
Abril exalta el protagonismo juvenil en años de Revolución en las zafras del pueblo, la recogida de café, la limpia de marabú, la incorporación a brigadas productivas, la alfabetización; exalta la expresión de la voluntad inquebrantable de la juventud cubana para continuar siendo vanguardia de generaciones de luchadores que le antecedieron como José Martí, Julio Antonio Mella, José Antonio Echeverría, Frank País, y tantos otros.
En este 4 de abril la alegría trasciende en niños y adolescentes en el interés por el estudio y el sentido de responsabilidad social; esa generación del presente que ama la Patria y a los pueblos del mundo y construye el futuro.
Porque el 4 de abril para la Organización de Pioneros José Martí, OPJM, se traduce en orgullo por los hechos relevantes de la historia cubana y admiración por nuestros héroes y mártires, porque la celebración reafirma el compromiso de los nuevos hombres y mujeres con la continuidad de la Revolución.

