La Revolución cubana desde su triunfo el 1ro de enero del año de 1959, comenzó con el cumplimiento de las prioridades establecidas años atrás por Fidel Castro en el Programa del Moncada. La educación de los cubanos figura entre estas y hoy son una realidad palpable los avances que en este campo exhibe nuestro país.
En Cuba la educación es también el resultado del gran esfuerzo que se hace para cubrir las necesidades básicas, tanto materiales como espirituales en una panorámica ceñida y obstaculizada por un bloqueo que ya sobrepasa los 60 años.
El impacto de las medidas establecidas por los Estados Unidos lacera considerablemente el desempeño de los educadores y limita en gran medida las posibilidades de aprendizaje de los estudiantes, quienes sufren las carencias de materiales imprescindibles para el buen desarrollo del proceso docente en la educación.
Resaltan en este sentido las iniciativas o inventivas de maestros y profesores para sortear estas dificultades y nuestras escuelas hoy, en medio del bloqueo, presentan un sistema educativo sin pausas y con materiales confeccionados en su mayoría de manera artesanal, puesto el corazón en cada medio de enseñanza.
Duro resulta el bregar de los profesores cubanos que se desdoblan entre una situación económica asfixiante también derivada del bloqueo que muchos intentan minimizar u ocultar y el cumplimiento de su deber más sagrado; la enseñanza de los profesionales del futuro.
Para los estudiantes no es menos compleja la situación, signada por carencias desmotivantes, necesidades abrumadoras, situación crítica con el suministro de energía eléctrica que entorpece el estudio individual y los procesos educativos normales, son algunas de las agravantes que hoy enfrentan. Aún así, la educación continúa, bajo fuertes críticas de aquellos que intentan socavar el proceso, con amenazas y restricciones. El proceso continúa pues será libre aquella nación que mejor educados tenga a sus hijos.

