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Joven de Contramaestre frente a la pandemia celebra el 4 de abril

Vísperas del 4 de abril, en un acto de puro amor y solidaridad se encuentra el joven Norge Rosabal Medina, profesor de Cultura Física que se desempeña como entrenador de Fútbol en el Combinado Deportivo Antonio Maceo del consejo popular Patricio Lumumba en el municipio de Contramaestre.

Cada día desde el rebrote de la Covid-19 en el territorio, despierta bien temprano con la responsabilidad y disposición de dar la mano a personas vulnerables de esa localidad justo en otra zona roja.

El accionar en tiempos de pandemia de lozanos como el profesor de Cultura Física Norge Rosabal Medina de Contramaestre, valida la trascendencia de los valores más humanos que fomenta la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) como organización que los representa y que arriba este 4 de abril a 59 años de creada.

Joven internacionalista de Contramaestre en zona roja

El doctor en Medicina Pedro Pablo Pacheco con 26 años llega a Venezuela. El legado de Fidel fue una fortaleza que en esa hermana república le ayuda a vencer la distancia de su Patria en medio de la inestabilidad política y crisis económica. Enfrentar la pandemia por Covid-19, en zona roja, fue el punto culminante de su experiencia en la tierra de Bolívar. Sobre ello cuenta…

Más que Vacunas…la fuerza de un País

Dos candidatos vacunales cubanos contra la COVID-19 han entrado en la decisiva Fase III de sus ensayos clínicos. Una noticia que ha alegrado a todo un país, fortificado sus esperanzas, fortalecido su autoestima.

Cuba es la única nación latinoamericana y del Tercer Mundo que ha llegado a ese escalón con un par de proyectos de antídotos inyectables y otros tres candidatos en fases más tempranas de desarrollo. Un resultado que lamentablemente es prácticamente imposible para la inmensa mayoría de las naciones de este mundo.

La investigación, producción y comercialización de vacunas está en muy pocas manos, sólo grandes empresas del mundo desarrollado o emergente. El triste “apartheid de las vacunas” que estamos viviendo, en medio de esta crisis sanitaria global, es una reveladora muestra de los rumbos a que conducen el avasallador monopolio transnacional, el afán desmedido de lucro, la perversa dictadura del mercado.

Un año después de esta pandemia, la situación actual con respecto a las vacunas se parece mucho a la lucha mundial por suministros médicos durante el brote global inicial de COVID-19, cuando varios gobiernos actuaban por puro interés propio en bochornosa rebatiña.

Mientras unos pocos países se han asegurado vacunas por cantidades tres o cuatro veces superiores a su población; decenas de naciones aún no han podido contar siquiera con una dosis para inmunizar al menos a sus poblaciones más vulnerables y de riesgo. Se estima que el 90% de los habitantes de los casi 70 países de más bajos ingresos no tendrán oportunidad de vacunarse en este año contra la COVID-19.

Con mirada previsora, el Gobierno cubano visualizó esa probable situación de un mundo dividido entre quienes pueden producir vacunas y los que no, entre quienes poseen recursos financieros para comprarlas y los que no; conociendo también que las capacidades globales actuales de fabricación de vacunas son insuficientes para producir las miles de millones de dosis que se requieren para inmunizar a toda la población del planeta en este año. Cuba apostó desde el principio por una solución soberana frente al desafío sanitario.

Contaba para ello con el enorme caudal de conocimientos forjado por la Revolución, el extraordinario potencial del Polo Científico creado por Fidel y la fortaleza de un sistema público, gratuito y universal de Salud Pública, erigido a lo largo de estas seis décadas de Socialismo en Cuba.

Menos de un año después de que el Presidente cubano convocara a poner conocimientos y corazón en la colosal tarea de buscar una vacuna cubana contra la COVID-19, se está obrando el milagro. Más de 90 mil cubanos de cuatro provincias participan ya en el ensayo clínico Fase III de Soberana 02 y Abdala. Otros 150 mil se irán sumando en las próximas semanas en un ensayo de intervención autorizado en grupos de riesgo.

Entre ellos están unos 70 mil científicos y trabajadores de la salud de todo el país. Los unos, artífices de la proeza de lograr no 1, sino 5 candidatos vacunales. Los otros, héroes del combate diario contra la terrible enfermedad que se resiste a ser domada, desde los consultorios médicos en los barrios hasta la Zona Roja de los hospitales.

Cuba le dio la prioridad a esos hombres y mujeres que están en los más difíciles y contagiosos lugares, y que merecen la admiración, el respeto y toda la protección posible.

En apenas unas horas ya miles de ellos llevan la primera dosis, con la confianza en la seguridad y eficacia de nuestras vacunas, desarrolladas con toda la sabia científica acumulada en el país y sometidos a los más rigurosos controles necesarios para un audaz empeño como este.

Mientras algunos agoreros del mal se refocilaban a principios de mes con titulares iracundos y manipuladores como “Cuba es el único país de América Latina que aún no ha vacunado a nadie”; el Gobierno, las instituciones científicas, los entes reguladores y el sistema nacional de salud daban pasos seguros para iniciar la etapa decisiva de demostración de la eficacia de los candidatos vacunales líderes del país, y allanando el camino para proteger a la población cubana antes de que finalice el 2021. Pocos países podrán hacerlo. Ninguno entre las naciones pobres.

Cuando otros mentirosos consuetudinarios han intentado cuestionar la calidad de nuestras vacunas y hasta han buscado infundir miedo con supuestas reacciones adversas en infantes; presidentes, personalidades, importantes medios de comunicación de nuestra región y el mundo han mostrado su admiración y confianza por esos resultados de la ciencia cubana.

Todavía queda camino por andar. La transmisión no se corta, dicen los expertos, hasta que la mayoría de la población haya sido inmunizada. Por eso hay que seguir actuando con mucha responsabilidad y disciplina.

Nuestro pueblo ha sido indiscutible protagonista de esta obra de pensamiento y amor. Han sido más los dispuestos para los ensayos clínicos que los necesarios. Cada paso hacia adelante en los proyectos ha sido celebrado como algo propio por todos los cubanos de bien. Todavía emocionan las imágenes de nuestros compatriotas orientales vitoreando la caravana que transportaba los bulbos de Abdala hacia Santiago, Guantánamo y Granma.

Y es que Soberana, Abdala, Mambisa, son más que vacunas, son un país. Ellas encierran los sueños de un pueblo humilde pero digno, que ha tenido que librar batallas extraordinarias por su independencia y su propia existencia.

Son la representación de un sistema político y de salud que ha puesto siempre al ser humano en el centro de sus decisiones;

son la obra de Fidel -que luchó siempre por tener un país de hombres y mujeres de ciencia y de pensamiento-;

son la voluntad política y el actuar sin descanso de un gobierno dedicado a su gente por sobre los más difíciles desafíos;

son el resultado del conocimiento, la osadía, la experiencia, el tiempo y el esfuerzo de extraordinarios científicos;

son la confianza de una nación en sus propias fuerzas y en su capacidad de resistencia;

son orgullo y compromiso con los destinos de este archipiélago y el mundo.

Más que vacunas, en esos bulbos va toda la fuerza de un país.

Tomado de Cubadebate

Maykel Danier, un David en tiempos de pandemia

Maykel Danier Fernández Correa es un profesor de Inglés en el Instituto Politécnico Agropecuario Julio Trigo López. En tiempos de pandemia este centro educacional atiende a contactos de casos sospechosos a la COVID-19 en el suroriental municipio de Contramaestre.

Este joven de 39 años de edad laboró por 14 días en la zona roja de esta entidad educativa. Y con un actuar sencillo y carácter afable cuenta a radio Grito de Baire su historia, expresión de valentía y decisión.

Roberlandi, un valiente en tiempos de Covid-19

Luego de 14 días laborando en zona roja del hospital Ambrosio Grillo de la provincia Santiago de Cuba contra la Covid-19, Roberlandi Rodríguez Garcés disfruta de un breve descanso en su hogar junto a su esposa y pequeña hija.

Rodríguez Garcés es uno de los tantos jóvenes galenos del municipio de Contramaestre que en los últimos tiempos ha brindado su servicio para contener la propagación del peligroso virus.

Especialista en primer grado en Medicina General Integral y residente en la comunidad rural de la Anacahuita de la demarcación de Pueblo Nuevo comparte su experiencia acerca de su trabajo en esta entidad de salud pública contra la Covid-19.

Jóvenes honran en zona roja las acciones del 13 de marzo de 1957

El 13 de marzo de 1957 un grupo de jóvenes con José Antonio Echeverría al frente asaltaron el Palacio Presidencial y tomaron Radio Reloj para hacerle saber al pueblo de Cuba que la juventud revolucionaria de la época tenía la intención de ajusticiar a Fulgencio Batista. Aunque la acción fracasó, el líder juvenil dejó escrito antes de morir en esa lucha que la sangre derramada debía señalar el camino de la libertad.

A 64 años de aquellos épicos sucesos, la juventud en Revolución rinde el mejor homenaje a aquellos valientes, esta vez, acompaña al pueblo en una batalla intensa pero contra una enfermedad que amenaza la vida de las personas.

Hoy en asaltos de amor y solidaridad llega la juventud hasta los centros de aislamiento donde se encuentran pacientes positivos o sospechosos de portar la Covid-19. Heredero de ese hecho del 13 de marzo, es Alejandro Segura Castellanos, médico del consultorio de la comunidad de Maibio en el consejo popular de Maffo, municipio Contramaestre que fue a prestar su ayuda solidaria al Centro de Aislamiento José Antonio Labrador Díaz.

Durante los últimos días del mes de febrero, mientras se encontraba en zona roja confesó su historia.

Como eterno homenaje a aquellos jóvenes que ofrendaron sus vidas por un futuro diferente el 13 de marzo de 1957, la juventud de hoy, tal como lo hace el joven médico Alejandro Segura Castellanos, se levanta comprometida con su tiempo y con la Revolución, segura de que esta batalla por la vida es igual a victoria.

La vida, el compromiso del joven colaborador Pedro Pablo

Una de las tareas más complejas asumidas por las misiones médicas internacionalistas cubanas ha sido la batalla contra la pandemia por la Covid-19. En el municipio santiaguero de Contramaestre reside uno de esos tantos protagonistas, un joven que ostenta además la condición de estar comprometido con su Patria y la defensa de la vida.

Solo contaba 26 años cuando Pedro Pablo Pacheco Aliaga llegó a Venezuela. Tenía un par de años de experiencia en la práctica médica y ya hacía planes de casamiento y de tener un hijo cuando fue llamado a cumplir misión en la hermana nación. Muy poco tiempo después de llegar a ese país, una noticia conmovió a todos en la misión médica: había fallecido Fidel.

Y aquella noticia los conmovió a todos, “fue uno de los momentos más difíciles”, me cuenta. El legado del Comandante en Jefe constituyó una de sus fortalezas para vencer la distancia de su Patria en medio de la inestabilidad política y la crisis económica que arreciaba en Venezuela.

Describe las acciones de sabotaje contra tiendas, escuelas, centros médicos, la inseguridad en las calles, la violencia generalizada. Todo organizado por grupos al servicio del imperio que, lejos de contribuir con el bienestar de su país, lo sumieron en un profundo caos.

Enfrentar la llegada de la pandemia por Covid-19 fue el punto culminante en la experiencia de Pedro Pablo en Venezuela. Narra con orgullo el modo en el que su grupo de trabajo transformó su centro médico en una sala de terapia intensiva. Comenzó la batalla contra el virus y por la vida, durante ocho meses ya no hubo descanso, a no ser los días de aislamiento después del agotador trabajo.

Pedro Pablo leía a sus pacientes la correspondencia, uno de ellos era un anciano que a través de él recibía el aliento de su esposa. “Era un escenario protagonizado por adolescentes”, me refiere al narrar parte del contenido de aquellas cartas en las que la familia alentaba al anciano y le recordaba permanentemente que le esperaban en casa. Lamentablemente el paciente perdió la vida, pero no se apartó de él en ningún momento y toda su preparación lo puso a su servicio.

Sin embargo la inmensa mayoría de los positivos a la Covid-19 salieron ilesos. Le queda el orgullo del cariño de los venezolanos, que siempre le entregaban muestras de amor y reconocimiento por el valor de estar en una zona roja a la que no siempre querían acceder otros profesionales de la medicina.

De regreso a Cuba, desde Contramaestre, nos deja sus consejos. “Que el virus está ahí, existe y cobra vidas y tras cada muerte hay una familia que queda, que pensemos en ellos, que nos cuidemos…”

Cuatro años de misión en Venezuela, los últimos ocho meses en zona roja, hacen de este joven doctor un protagonista privilegiado de la batalla por la vida, que continua ahora en su tierra natal con el mismo compromiso y más consciente de la justeza de nuestra causa.

Secuelas, una cara no menos peligrosa de la COVID-19: Experiencia e investigaciones en Cuba

La primera emisión de Cubadebate en Mesa Redonda de 2021 estuvo dedicada este lunes a las secuelas de la COVID-19, una enfermedad de la que aún la ciencia no lo conoce todo. Es un tema del que mucho se ha escuchado y debatido durante la pandemia, que ha ocupado las agendas de medios de prensa, estudios científicos, reportes médicos e inquietudes del público durante el último año, y del que todavía queda por investigar.

Para abordar el tema, comparecieron la doctora Ileana Morales Suárez, directora nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica del Minsap; la doctora en Ciencias Consuelo Macías Abraham, directora del Instituto de Hematología e Inmunología, y el doctor en Ciencias Daniel González Rubio, especialista de medicina interna del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK).

Al responder a la primera pregunta del espacio, ¿deja la COVID-19 secuelas duraderas en los pacientes?, el Dr. C. Daniel González Rubio, del IPK, institución con experiencia en el enfrentamiento a la enfermedad, afirmó que “si tuviéramos que usar una palabra para describir la etapa de convalecencia, utilizaríamos ‘impredecible’.

“Estamos hablando de una enfermedad de que la que aún desconocemos más que lo que conocemos. Los primeros casos que se recuperaron, los primeros egresos, alrededor de inicios de abril de 2020, apenas tienen unos nueve meses de recuperados. Es muy poco tiempo para sacar conclusiones, hacer una descripción efectiva de esta etapa”.

Secuelas y manifestaciones persistentes de la COVID-19

El especialista del IPK diferenció entre secuelas y manifestaciones persistentes.

Las secuelas –explicó– son una alteración más permanente, que casi siempre obedece a una alteración anatómica, como es el caso de la fibrosis que deja la neumonía por COVID-19. “Esa fibrosis es una secuela, y puede persistir toda la vida”.

Mientras, las manifestaciones persistentes son alteraciones que se prolongan en el tiempo pero que poco a poco deben ir desapareciendo.

“No obstante, ambas aparecen en la etapa de convalecencia de la enfermedad, y hacen que esta se torne muy compleja desde el punto de vista clínico”, señaló.

En Cuba se están realizando múltiples estudios en varias instituciones y por diferentes grupos de trabajo “para encontrar respuestas sobre esta etapa, que no están definidas todavía. El enfermo ingresa como paciente de COVID-19, pero al salir puede ser paciente de otra especialidad o de varias especialidades distintas, según la complejidad de su caso y la evolución que haya tenido”.

Una de las investigaciones en curso es la que se realiza en el IPK, liderada por médicos que trabajan en zona roja, en la cual se ha visto que incluso tres meses después del alta persistían manifestaciones, las más frecuentes: alteraciones psicológicas asociadas con el sueño, cansancio o astenia (está documentado el síndrome de fatiga crónica, que obedece a múltiples causas, incluidas enfermedades de tipo viral como, precisamente, la que provoca el SARS-CoV-2), y también alteraciones detectadas en la mayoría de las tomografías pulmonares a los pacientes, “incluso en personas que fueron asintomáticas en la etapa I”.

El Dr. C. González Rubio refirió que estudios en el Instituto de Nefrología han hallado alteraciones durante la convalecencia de la COVID-19 compatibles con daño renal crónico de diferentes grados, así como alteraciones que denotan una respuesta inflamatoria persistente en esos pacientes. “Sin dudas, estas dos manifestaciones tienen relación, y la respuesta inflamatoria puede estar relacionada también con daños en otros órganos”.

“En resumen, esta enfermedad no es un asunto de una o dos semanas. Tiene una etapa aguda pero también una de convalecencia, que puede tornarse muy prolongada e incluso muy compleja o complicada; ello depende no solo de la agresividad del padecimiento durante su etapa aguda, sino también de la respuesta inmune del enfermo”, precisó.

Tratamiento con células madre en pacientes con lesiones pulmonares

La doctora en Ciencias Consuelo Macías Abraham, directora del Instituto de Hematología e Inmunología, señaló que desde esa institución se han desarrollado diferentes investigaciones, entre las que se destaca el tratamiento con células madre autólogas en pacientes con lesiones pulmonares.

Para iniciar el tratamiento con pacientes afectados de ese modo, fue preciso estudiar a convalecientes de la COVID-19 para identificar a aquellos que habían quedado con esa complicación o secuelas pulmonares como secuela de la enfermedad, dijo la experta.

A su juicio, el hecho de haber podido estudiar a 49 pacientes, desde el examen físico hasta diferentes exámenes de laboratorio, y terminar con la tomografía axial computarizada, “ha permitido tener una visión integral de lo que es la convalecencia en la COVID-19.

“Sin temor a equivocarnos, podemos decir que la convalecencia de la COVID-19 en la mayor parte de los pacientes se acompaña de un fenómeno inflamatorio subclínico subyacente. Este elemento sí lo consideramos y analizamos, teniendo en cuenta que entre los pacientes de más alto riesgo se encuentran aquellos que presentan comorbilidades como cardiopatías isquémicas, insuficiencia renal y otras, que se acompañan normalmente como enfermedades crónicas, de un proceso inflamatorio subyacente”, explicó.

Cuando estos pacientes padecen de COVID-19, “entonces, resulta más agresivo desde el punto de vista de la convalecencia y las secuelas que pueda dejar en ellos”.

De acuerdo con la especialista, a ello se añade que este tipo de enfermos son los que generalmente tienen una evolución con un pronóstico más desfavorable de la enfermedad, llegando a ser los pacientes en estado más grave e incluso con mayor probabilidad de fallecer.

“Este es un elemento muy importante y que vimos reflejado en los hallazgos de nuestros estudios, donde se encontraron biomarcadores inflamatorios elevados, relacionados con la gravedad de la enfermedad. También hemos visto alteraciones de las enzimas hepáticas y de la creatinina, como una forma de demostrar el daño renal asociado significativamente con el estado de gravedad del paciente”, señaló Macías Abraham.

Por otra parte, se encontraron lesiones pulmonares que fueron tratadas con células madre. Si bien la investigación no ha concluido, puesto que en estos momentos se está terminando de evaluar a los pacientes a los seis meses de ser tratados, “podemos afirmar que realmente el tratamiento de células madre autólogas ha tenido un efecto que pudiera denominarse ‘antiinflamatorio’, informó.

Según la directora del Instituto de Hematología e Inmunología, esa terapia ha revertido, a un mes de iniciado el tratamiento, algunos biomarcadores inflamatorios, y en alrededor del 47% (ocho de cada 10 pacientes tratados) ha eliminado o disminuido las lesiones pulmonares, mejorado la capacidad vital como función respiratoria y mejorado el test de la marcha.

“Por tanto, al mes de ser evaluados estos pacientes, uno de los principales resultados que encontramos es que es un tratamiento efectivo y seguro, porque no hemos tenido ninguna reacción adversa. Sin embargo, otros pacientes que han recibido, por ejemplo, tratamiento con esteroides, aunque han mostrado alguna mejoría, esta ha ido acompañada en ocasiones con reacciones adversas, muy molestas para el paciente y a veces intolerables para mantener un tratamiento a largo plazo”.

La directora del Instituto de Hematología e Inmunología dijo que hoy se está a la espera de la evaluación de los pacientes pasados los seis meses, para ofrecer una conclusión final.

Alertó a la población sobre la necesidad de que cada ciudadano extreme los cuidados ante el virus.

“Las familias están constituidas desde niños hasta ancianos. Sabemos que las personas que tienen comorbilidades son aquellas en las que se incrementa el riesgo de desarrollar formas graves de la enfermedad, y quedar con mayores complicaciones y secuelas a largo plazo posterior a la enfermedad. Aún no podemos definir qué duración y gravedad tendrán estas secuelas, pues es muy corto el tiempo que hemos podido evaluar luego de los pacientes padecer la COVID-19”, explicó.

En el caso de los pacientes asintomáticos, se ha demostrado que también han desarrollado lesiones pulmonares. “En las investigaciones nuestras, hemos visto que un 47% de los pacientes de cuidado, que ni siquiera necesitaron máscaras de oxígeno o fueron ventilados, presentaron lesiones pulmonares”.

Al respecto, refirió que las lesiones pulmonares, en su mayoría, y quizás por el protocolo terapéutico aplicado en el país, no han sido las lesiones más graves de fibrosis, sino, tal como registra la literatura, de vidrio esmerilado o deslustrado. No obstante, son lesiones que existen de tipo de neumonía intersticial en el pulmón y son a veces muy resistentes en su eliminación a largo plazo.

“Tenemos que ser muy cuidadosos con nuestros niños, con las personas de más de 65 años, pero también los jóvenes corren peligro. La respuesta a la enfermedad es una respuesta inmunoinflamatoria, y aun siendo joven, si se adquiere una determinada carga viral y como consecuencia hay una respuesta inflamatoria severa, puede pasar un niño o un joven a la gravedad y tener secuelas significativas después de la enfermedad”, advirtió la investigadora.

¿Está preparado el sistema de salud para enfrentar no solo la enfermedad sino la etapa posterior relacionada con secuelas y manifestaciones persistentes?

Sobre esta interrogante, la doctora Ileana Morales Suárez, directora nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica del Minsap, reiteró que “la COVID-19 deja secuelas, es un mensaje que hay que dejar claro. Aún la estamos conociendo”.

Añadió que el sistema de salud y los centros científicos del país continúan las investigaciones, estudios y ensayos clínicos para conocer más de la enfermedad. “Sobre todo, para conocer las secuelas a mediano y largo plazos, porque las de corto ya las conocemos. Llevamos un año y las hemos tratado de minimizar”, precisó.

“Sin dudas –dijo–, el sistema de salud enfrenta muchos desafíos y tiene hoy una carga de actividad fuerte. Pero nuestros protocolos comienzan y terminan en la comunidad, lo cual quiere decir que la base fundamental sobre la cual está pensado ese protocolo, tanto preventivo como de inserción del convaleciente, es mediante la acción del médico y la enfermera de la familia, y mediante la acción especializada del grupo básico de trabajo que, a nivel de atención primaria, está formado por clínicos, psicólogos, epidemiólogos, pediatras y otros especialistas que acompañan al médico y la enfermera de la familia”.

La directora nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica del Minsap recordó que una de las características que ha tenido en Cuba el enfrentamiento a la pandemia desde la ciencia y la salud es la interconexión.

“El estudio de genética que se está haciendo está encontrando a la vez hallazgos de secuelas y manifestaciones persistentes, además de factores genéticos que influyeron. Igualmente, intervienen estudios clínicos, psicológicos… La pediatría ha tenido que profundizar, porque hay que recalcar que las secuelas (lesiones pulmonares, renales, hepáticas, neurológicas y otras) en la COVID-19 no diferencian edad, sexo, ni las clasificaciones de asintomáticos y sintomáticos, graves o no graves”, señaló.

“No es solo el tiempo de ingreso con las manifestaciones clínicas, sino que va mucho más allá de eso”, reiteró.

Mientras transcurre la fase II b de ensayos clínicos de Soberana 02, un candidato que ha mostrado resultados positivos, y BioCubaFarma confirma que después del primer trimestre contaremos con una vacuna en el país, el sistema de salud, además del tratamiento a los pacientes en la etapa clínica de la COVID-19, se concentra en buscar, identificar y tratar secuelas y manifestaciones persistentes en quienes han pasado por la enfermedad.

Al respecto, la funcionaria del Minsap recordó la filosofía de la salud cubana, “que es prever, adelantarse. Las personas que van recuperándose, se insertan en su medio, con su médico y su enfermera de la familia, y es ahí donde tienen la primera consulta y evaluación”.

Esa evaluación inicial es muy importante –continuó–, “sobre todo porque el médico y esa enfermera, ese equipo que lleva años conociendo a los habitantes de su zona, saben más que nadie el punto de partida desde el que el paciente enfrentó la enfermedad, por ejemplo, con una serie de comorbilidades y enfermedades crónicas que pueden haber tenido un cambio en el curso del padecimiento de la COVID-19”.

Luego hay una comisión municipal, en la cual hay geriatras, cardiólogos y otros especialistas, a la que pasan las personas referidas por el médico de la familia, tomando en cuenta la remisión del hospital y el historial del paciente, además de la revisión en esa consulta inicial.

“Algunos casos requieren algunas especialidades en esa comisión municipal o son enviados a consultas mucho más especializadas”, precisó.

Informó que hasta la semana pasada, alrededor del 93% de los convalecientes habían pasado por algunas de esas evaluaciones, y aproximadamente el 12% de ellos habían sido remitidos a algunas de las consultas e interconsultas municipales o de especialidades a nivel provincial, porque pueden estar centralizadas.

Las consultas a las que más han acudido los convalecientes de COVID-19 son neumología y fisioterapia (ambas abarcan el 50% de las consultas de segundo y tercer nivel a las que han acudido), además de nefrología, cardiología, psicología y psiquiatría.

“Ahí está el núcleo, y ese núcleo responde a cuáles han sido las principales secuelas que a corto y mediano plazo se están apreciando en las investigaciones”, dijo.

Al referirse a las manifestaciones psicológicas –ansiedad, depresión, trastorno de adaptación–, señaló que pueden estar en niños y jóvenes, pero también en ancianos. En las consultas se han apreciado también daños pulmonares, renales y otros. Los resultados están siendo socializados entre especialidades y centros asistenciales y grupos de investigación.

En cuanto a la fisiatría, está en primer lugar la rehabilitación neuromuscular; luego, la rehabilitación respiratoria y otros servicios.

Destacó que el protocolo se sigue perfeccionando, y se comparten las experiencias de cada lugar para socializar las mejores prácticas. “Aquí la individualidad es imprescindible, si queremos llegar a la rehabilitación de los pacientes con secuelas”.

Actualmente, el protocolo de atención de los convalecientes en segundo y tercer nivel abarca 14 especialidades, precisó.

Alteraciones de la coagulación y deterioro de las células que producen anticuerpos

En otro momento del espacio televisivo, la doctora Macías Abraham puntualizó que en los estudios, además de encontrar pacientes de cuidado con lesiones pulmonares, se ha visto en el caso por ejemplo de la función renal, el deterioro de la misma asociada al estado de gravedad del paciente.

A nivel de grupo en la muestra estudiada, se han constatado diferencias entre el paciente más y menos grave, lo cual se corresponde con los hallazgos de los estudios que desarrolla el Instituto de Nefrología. Asimismo, dijo, en el área cardiovascular ha habido pacientes con trastornos electrocardiográficos, acompañados de trastornos del ritmo y conducción. Evidentemente, sostuvo, el virus puede afectar cualquier órgano.

“No se trata solamente del proceso inflamatorio, sino que este provoca una activación de la coagulación, lo cual puede derivar en procesos trombóticos. En pacientes que tuvieron una fase crítica de la enfermedad pero lograron curarse, se han visto alteraciones de la coagulación y que tienen un mayor número de plaquetas, lo cual puede inducir procesos trombóticos, posteriormente a la COVID-19. No sabemos qué tiempo dura esto, o si esas cifras regresan a la normalidad, porque hay que seguirlos longitudinalmente”, dijo.

En opinión de la experta, destacan otros aspectos de las investigaciones desarrolladas en la institución. Por un lado, dijo, un pequeño estudio realizado en 20 pacientes donde se estudió a profundidad el estado del sistema inmunológico posterior a la COVID-19.

“Encontramos tres patrones, y en todos se observó que el paciente que tuvo mayor gravedad de la enfermedad tenía un mayor deterioro de las células que producen anticuerpos. Sin embargo, en la medida en que el paciente cursa la enfermedad con mayor gravedad, sí se observa un nivel de respuesta antivirus o anti-SARS-CoV-2 más elevado. No obstante, las inmunoglobulinas inespecíficas para responder ante otras infecciones estaban más deprimidas”.

De ahí que, aunque el paciente tenga un mayor título de respuesta frente al virus, queda más inmunosuprimido.

Añadió que se evaluaron los 49 convalecientes desde el punto de vista psicológico, y además de la ansiedad y depresión, encontramos que existía una relación entre el deterioro cognitivo y las alteraciones desde el punto de vista de la función respiratoria. Es esencial este elemento, porque los pacientes que más lesiones pulmonares tengan, pueden presentar alguna alteración de tipo cognitivo.

La doctora Macías Abraham explicó que se ha generado un software automatizado para cuantificar lesiones pulmonares, que no existía anteriormente en el país. Es un logro fruto de la asociación de nuestro instituto con los especialistas de Neumología del Instituto de Oncología y Radiobiología (INOR), el hospital Fajardo y BioCubaFarma con el Centro de Neurociencias y el Ceaden.

Este software permitió evidenciar en siete pacientes de cuidado, que pensábamos que no había lesiones, la presencia de las mismas, e incluirlos en nuestro protocolo de tratamiento, precisó.

Niños y jóvenes no están libres de las secuelas

El doctor en Ciencias Daniel González Rubio, especialista de medicina interna del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), recalcó que las secuelas o las complicaciones que pueden aparecer una vez pasada la etapa aguda de la COVID-19 pueden manifestarse independientemente de la edad de los pacientes o a la forma clínica con que cursaron la enfermedad.

“Hacemos un llamado de atención, para todos, no solo a las personas ancianas o con factores de riesgo, sino también para los jóvenes, que pueden desarrollar estas complicaciones y que, en muchos casos, piensan que la COVID-19 es asunto de ancianos o gente con enfermedades crónicas.

“El estado pos-COVID-19 o convaleciente no solo depende de la agresividad del virus en la etapa aguda de la enfermedad, sino también de la capacidad que tuvo de despertar una respuesta inflamatoria que nunca es tan marcada en la etapa convaleciente, pero sí persistente, y a largo plazo puede llevar a daños en distintos órganos”, señaló.

“Nuestro mensaje es que cuando un joven se protege, no solo está protegiendo a los ancianos y niños en su entorno; también se está protegiendo a sí mismo, está garantizando su futuro en términos de salud”.

Al cierre de Cubadebate en Mesa Redonda de este lunes 18 de enero de 2021, la doctora Ileana Morales Suárez, directora nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica del Minsap, afirmó que “la salud como un concepto individual y como construcción colectivo nos está poniendo ante muchos retos en el contexto de la pandemia.

“Como repite a diario el doctor Durán, como dicen nuestros especialistas y se ha dicho tantas veces en la Mesa Redonda, la autorresponsabilidad es palabra de orden. También lo es la responsabilidad colectiva. Debemos comprender que entre todos podemos lograrlo, detener esta ola o rebrote. Tenemos las medidas y protocolos; lo que nos queda es ser cada día más disciplinados. En la disciplina está nuestro victoria”.

Tomado de Cubadebate

Grito de Baire: la Patria necesita hombres buenos para los tiempos difíciles

La patria necesita de los hombres buenos para los tiempos difíciles.

A los que estamos hoy aquí en esta tierra heroica, nos ha tocado el mérito de militar en las filas de los sacrificados de estos tiempos… hemos sabido ser de los buenos.

Los trabajadores de esta radio, seguimos junto al Partido y al pueblo, sin el mínimo privilegio, sabiendo que nuestra zona roja depende de una palabra. De esa palabra de aliento, de información, de orientación, de llamado al combate en condiciones excepcionales. Esa que esperan ustedes, nuestros oyentes para tomar aire y seguir adelante.

Como parte del Partido y el pueblo no admitimos San Isidros indignos. Tampoco a sietemesinos de mente que solo saben criticar, como si a Cuba no le salieran bien las cosas por el gusto de alguien. Sietemesinos que no toman un azadón en sus manos en Bungo, que no se colocan la canasta a la cintura en La Torcaza.

A esos, la gente de Grito de Baire les dice que desde hace mucho tiempo los cubanos aprendimos a unirnos por la Patria, no desde los defectos sino desde las virtudes y que se está acabando el tiempo de la mano extendida para los indignos, porque el daño cansa.

¡O se incorporan al carro de la gloria y el sudor, o quedarán a pie en el camino de la ignominia!

Retomamos en este instante que necesita la patria de nosotros, el llamado de combate frente a los malos cubanos que quieren una Cuba en llamas, agredida por el Imperio del Norte. Nos sumamos la posición de la Unión de Periodistas de Cuba que deja bien claro:

“Como periodistas y comunicadores de un país que ha sido víctima del terrorismo en todos los órdenes, literal y mediáticamente hablando, denunciamos la manipulación y el oportunismo político para encubrir una operación de guerra de cuarta generación extremadamente peligrosa.

¡Decimos alto y claro: Diálogo sí, chantaje jamás!”

Tiene absoluta vigencia la expresión martiana: Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen. Los escritores y artistas cubanos, cuya responsabilidad ética y ciudadana nadie puede poner en dudas, estamos comprometidos con la obra de fundación y amor que nos ha hecho crecer y creer en la Revolución.

¡Y junto a esta obra revolucionaria, desde esta radio revolucionaria, seguimos en combate!

POSICIÓN DE PRINCIPIOS DE LOS TRABAJADORES DE LA RADIO GRITO DE BAIRE POR EL AÑO NUEVO.

En Zona Roja, atención psicológica

Tomado de Radio Rebelde

La luz de la memoria, en zona roja, producción de Radio Rebelde y Cubadebate presentó este lunes, a la hora de los aplausos, un espacio dedicado a la atención psicológica que necesitan los hombres y mujeres que desde el epicentro de todos los riesgos combaten la COVID-19.