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José Martí no ha muerto

 La bondad y el honor marcan su camino de hombre inmortal, de guerrero sublime. José Martí no ha muerto.

Su estrella reluce con fino decoro en la memoria de una América extendida desde el Bravo hasta la Patagonia; donde el blanco, el mestizo, el indio, el negro, lo recuerdan como el poeta mayor, como el amigo sincero.

Dos Ríos le abrazó en silencio con una lágrima en el Contramaestre y con un sol que acarició sus doctrinas. Usted no ha muerto Maestro. Aún su lánguida figura, su mirada tierna y sagaz, nos acompaña.

Aun las canteras de San Lázaro, provocan su indignación por la maldad de los hombres. Aún Tampa, Cayo Hueso y Nueva York, veneran su verbo oportuno, su entrega sin límites al destino de la Patria.

Joé Martí no ha muerto. Todavía lo vemos por los pasillos del Moncada con su atinada visión. Aún las trincheras de ideas valen más que las trincheras de piedras.

Vuelve Dos Ríos y Remanganaguas a evocarles, a desempolvar la historia, a reafirmar que no se ha ido; que sigue ahí, en el corazón de todo cubano.

Tu ejemplo como símbolo perdurable sin término previsible se engrandece en cada batalla de ideas que se libra sin descanso. Tus doctrinas nos acompañan a diario frente a una injusta Ley Helms Burton que intenta eternizar el bloqueo, porque tus ofrendas de independencia, justicia, libertad y soberanía se afianzan  en tu Cuba para el bien de tus hijos que te agradecen  por siempre.

 

Un niño lucha por la vida en Contramaestre

El niño Brayan Ramos Matamoros, pionero del cuarto grado de la Escuela Primaria Saturnino Lora Torres de Pueblo Nuevo, Contramaestre, demostró que lucha por la vida de los seres que le rodean. Lucha por la supervivencia de la flora y la fauna en el entorno en donde reside y porque se cumplan los preceptos de la Tarea Vida, como se denomina al Plan de Estado concebido en Cuba para mitigar las consecuencias del cambio climático.

Ramos Matamoros diseñó un juego didáctico con recursos muy baratos y de fácil asequibilidad. Con él persigue despertar la inquietud en niños y jóvenes sobre la necesidad de enfrentar las adversidades que amenazan a la naturaleza, la ecología y la propia raza humana en la actualidad.

Luego de su elocuente explicación ante los 148 delegados a la 11na. Sesión Ordinaria de la Asamblea Municipal del Poder Popular de Contramaestre, el avispado niño amplió los detalles de su innovación:

Periodista: ¿Qué te motivó a confeccionar este juego didáctico sobre los daños que recibe la naturaleza que te rodea?

Brayan: “Yo presenté este trabajo de investigación en el evento del Fórum de Ciencia y Técnica de mi escuela Saturnino Lora Torres de Pueblo Nuevo, preocupado por el estado de desertificación que sufre el entorno de la naturaleza y los ríos donde vivo. Además porque conozco que en mi país se trabaja muy fuerte en la Tarea Vida para el cuidado del medio ambiente. Mi objetivo es motivar a estudiantes y maestros a que se preocupen por esta situación, porque aunque no nos damos cuenta, la vida de todos nosotros depende de la naturaleza”.

P: ¿Cómo está diseñado el juego que propones sobre el cuidado del medio ambiente?

B: “Pues, en primer lugar, tomando en cuenta que es objetivo del hombre salvar al universo. Por eso yo diseñé este juego didáctico, elaborado con retazos de papel a color y de otros tipos, cartón, madera y componentes de la naturaleza. El juego consiste en transformar un paisaje deforestado y deshabitado, en uno con forestación y señales de que hay animales habitando dentro de él. A través de preguntas relacionadas con la naturaleza, el alumno que participa tendrá premios si responde correctamente y si no lo hace tendrá penalizaciones.

El juego se desarrolla de la misma forma que un juego de dados. Cada vez que se tira uno de ellos sale un número que se corresponde con una pregunta, cuya respuesta invita a influir positivamente en el medio ambiente que nos rodea”.

P: ¿Y en el caso de que se responda incorrectamente, qué sucede?

B: “Pues se aplican sanciones que consisten en sembrar árboles en la escuela o en el barrio, o tomar medidas de vigilancia para que no se destruya a los animalitos que componen nuestra fauna. El resultado final, tanto por respuestas negativas como positivas, es que se recupere el medio ambiente en cada uno de los espacios donde vivimos”.

Pioneros de Contramaestre muestran sus deseos de una naturaleza sana

Brayan Ramos Matamoros obtuvo Premio Relevante en el Fórum de Ciencia y Técnica de la escuela donde estudia en el municipio de Contramaestre. Desde su corta edad, aspira a que muchos de sus conciudadanos se conviertan en agentes activos del cuidado del medio ambiente, a partir del juego didáctico que diseñó.

Datos avalados por estudios de la Academia de Ciencias de Cuba, ratifican que el clima de la Isla es cada vez cálido y los eventos meteorológicos más agresivos, a causa de la acción negativa del hombre sobre la propia naturaleza.

Precisamente la Tarea Vida se sustenta en la acción del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de la República de Cuba para preservar la naturaleza y anticiparse a los posibles daños que el propio hombre le causa.

José Martí, maestro del periodismo

El periodismo del cubano José Martí ha sido altamente elogiado por la crítica. Reconocido con una prosa cuidadosa, elegante, donde géneros como la crónica, la semblanza, el ensayo y el artículo de opinión adquieren una fuerza mayor, convirtiéndolo en paradigma del hacer periodístico de habla hispana.

En nuestro artículo, analizamos la evolución de Martí como periodista y aquellos contextos y ciudades que favorecieron su ascenso hacia pedestales encumbrados. Alcanzando por figuras cimeras de la lengua española, el título de “Maestro”.

Las misiones del periodismo según José Martí

En el artículo “Sobre periodismo” publicado en “Patria”, 1892, Martí define las misiones del periodismo de la siguiente manera: “(…) que no haya una manifestación de la vida, cuyos diarios accidentes no sorprendan al diarista: eso es hacer un buen diario. Decir lo que a todos conviene y no dejar de decir nada que a alguien pueda convenir (…)”.

“(…) Que todos encuentren en el diario lo que pueden necesitar saberlo. Y decirlo con un lenguaje especial para cada especie: escribiendo en todos los géneros, menos en el fastidioso de Bibeau, desdeñando lo inútil y atendiendo siempre lo útil, elegantemente (…)”.

“(…) Que un periódico sea literario no depende de que se vierta en él mucha literatura, sino que se escriba literariamente todo. El periódico debe estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano, y la espuela en el tacón (…)”. Al menor accidente, debe saltar sobre la silla, sacudir la fusta, y echar a escape el caballo para salir pronto y para que nadie llegue antes que él (…)”.

“(…) Debe, extractando libros, facilitar su lectura a los pobres de tiempo. O de voluntad o de dinero. Hacer asistir a los teatros, como sentados en cómoda butaca que este efecto hace una alineada y juiciosa revista, a los pobres y a los perezosos. Debe desobedecer los apetitos del bien personal, y atender imparcialmente al bien público (…)”.

“(…) Debe ser coqueta para seducir, catedrático para explicar, filósofo para mejorar, pilluelo para penetrar, guerrero para combatir. Debe ser útil, sano, elegante, oportuno, saliente. En cada artículo debe verse la mano enguantada que lo escribe, y los labios sin mancha que lo dicta. No hay cetro mejor que un buen periódico (…)”.

Por esas razones el periodismo del cubano José Martí ha sido elogiado por la crítica de muy diversos modos. Algunos dicen que es “elevado a un nivel artístico como jamás se ha visto en español, ni probablemente en otro idioma”. Otros señalan que se trata de un modo de hacer atento “a la vibración del instante”.

Lo cierto es que usó el periodismo de diversos modos. Uno como medio de subsistencia, y el otro, como un modo de hacer arte. Ambos ángulos del oficio integrados en su máxima expresión literaria, una vía para trasmitir su pensamiento.

 José Martí periodista universal

Desde muy adolescente José Martí se vinculó al ejercicio del periodismo. Tenía 16 años cuando publicó sus primeros trabajos en un periódico creado por él y su amigo Fermín Valdés Domínguez (El Diablo Cojuelo). Este fue publicado el 14 de octubre de 1869 y de efímera duración.

Apenas habían transcurrido nueve días de la aparición de “El Diablo Cojuelo” cuando vuelve a la carga el 23 de octubre, con un nuevo periódico “La Patria Libre”. Este de  formato mayor que el anterior, con más páginas y mejor papel. En esta ocasión acompañado no solo por Fermín sino también, por el maestro de ambos, Rafael María de Mendive y el abogado Cristóbal Madan.

Razones extraliterarias lo llevaron a prisión al encontrarse en la casa de Valdés Domínguez, una carta en la que se acusa a un condiscípulo de apostasía. Martí reclamó la partenidad del documento y es condenado a presidio. Luego de varias gestiones de los padres la pena se le conmutó por la de destierro a España.

En la tierra de Cervantes, Martí desarrolló una fecunda práctica periodística. Sin embargo, para muchos críticos, valoración que compartimos, donde se reveló definitivamente como periodista es en México.

En territorio azteca colaboró en “La Revista Universal” redactando crónicas parlamentarias, críticas de teatro, crítica de arte y los Boletines que firmaba con el seudónimo de “Orestes”. Sobresalieron también sus colaboraciones en la revista “El Socialista”.

En cada una de los trabajos para los medios de prensa de México se percibía la madurez alcanzada en la práctica del oficio. Ello obedecía a la incesante avidez de Martí por los temas políticos relacionados con esta tierra. Conocía la misma, tenía información de primera mano sobre los actores que se movían en el escenario político y no temía dar sus opiniones, incluso sobre el presidente Porfirio Díaz. Los temas científicos también reclamaron su atención.

En Estados Unidos desarrolló una extraordinaria labor periodística. A su inicial trabajo, como crítico de arte en “The Hour”, se agregó su inserción en “The Sun”. Medio dirigido por el famoso Charles Dana, uno de sus más fervientes amigos, que escribió a propósito del periodismo de Martí: “…fue colaborador de The Sun, escribiendo sobre temas de bellas artes, en las que tenía sólidos y extensos conocimientos, y sus ideas y conclusiones eran brillantes y originales”.

En Estados Unidos a José Martí le correspondió inaugurar la corresponsalía extranjera. Lo que explica sus numerosas colaboraciones con los mejores diarios de la América Hispana: “La Opinión Nacional” (Caracas), “La Nación” (Buenos Aires), “La Opinión Pública” (Montevideo), “El Partido Liberal” (México), “La República” (Honduras) y otros.

La etapa más fecunda e intensa de su actividad como periodista ocurrió tras su llegada a Nueva York, en enero de 1880, después de su segunda deportación a España.

En la revista de arte “The Tour”, ven la luz sus bellas crónicas. Se destacan las que reseñaban la vida norteamericana, intituladas “Impressions of America”, bajo el seudónimo A very fresh Spaniard.

También redactó artículos sobre los pintores impresionistas, que llegaron a causar admiración. En estas páginas Martí mostró un amplio conocimiento artístico, así como sensibilidad y capacidad crítica.

Al valorar su notable desempeño como periodista, Fausto Teodoro de Aldrey, director y propietario de “La Opinión Nacional”, le propuso que fuera corresponsal de ese diario en los Estados Unidos. O sea, Martí regresó a Nueva York y reanudó su labor periodística, a partir del 20 de agosto de 1881, pero en una faceta distinta.

Sus trabajos comenzaron a salir con el seudónimo M. de Z. Pero al despertar la curiosidad entre los lectores por saber quién era el autor de tan encendidos trabajos, Aldrey reconoció públicamente que no era otro que José Martí y, a partir de entonces, empezó a firmar con su nombre.

En “La Opinión Nacional” también ocupó una columna fija de comentarios de actualidad llamada “Sección constante”. El 10 de junio de 1882 culminó el Apóstol su etapa como colaborador de esta publicación, al no admitir que Aldrey le pusiera freno a sus criterios.

Con posterioridad, comenzó a colaborar, el 13 de septiembre de 1882, con “La Nación”. Su paso por este diario argentino culminó el 26 de marzo de 1891, lo que confirma el estrecho nexo que existió entre ambos. Inigualables crónicas suyas, que narraban la vida norteamericana e importantes sucesos acaecidos en ese país, vieron la luz en esta publicación, en la sección titulada Carta de Nueva York o Cartas de Martí.

Martí dejó una medular huella de su cultura e ideas en las más renombradas publicaciones de la época: La Habana, El Elegante, El Almendares, La Revista de Cuba; La Juventud, El Avisador Cubano, El Avisador Hispano-Americano, El Porvenir, La Revista Ilustrada y El Latinoamericano, de Nueva York. Además en La Opinión Pública, de Montevideo; La Pluma, de Bogotá; La Nación y El Sudamericano, de Buenos Aires; La República, de Honduras; La Revista Azul y El Partido Liberal, de México, y La Opinión Nacional, de Caracas.

En los días de entrega total a los preparativos de la continuidad de la lucha por la independencia de Cuba, Martí fundó “Patria”. Periódico al que consagró sus mejores energías, reseñando en sus páginas el clima de seguimiento a sus ideas de libertad y, sobre todo, el carácter francamente americano de la guerra de independencia de la Isla.

 José Martí periodista, en Estados Unidos

Es indudable que el modo de hacer periodismo en los Estados Unidos impregnó a José Martí. No debe olvidarse que fue un lector atento de los principales diarios de ese país, entre ellos el “Herald”,”The Sun”, “The Tour”. De los dos últimos fue colaborador permanente.

“The Sun”, según la crítica especializada, criterio que compartimos, “fue el puente entre la vieja prensa y el nuevo periodismo que se estaba desarrollando antes de fin de siglo. Como los grandes diarios de la ciudad, dirigía sus editoriales y el estilo de la escritura a un público de trabajadores, pequeños mercaderes e inmigrantes”.

En “The Sun” José Martí aprendió los rasgos del nuevo modo de hacer periodismo:

Presentar de la forma más lúcida una fotografía diaria de las cosas del mundo.

Manifestar interés por la política, la economía y el gobierno.

Poner en el centro de la noticia a la gente cotidiana.

Investigar a fondo el hecho noticioso.

Usar todos los recursos narrativos para llamar la atención y hacer vivida la noticia.

Dedicar enormes extensiones a una información que podía parecer menor pero interesaba al hombre de la calle.

Acoger en sus páginas a los mejores escritores del momento: Mark Twain, Walt Whitman, Jacob Riis, Carlos Marx, entre muchos otros.

A pesar de lo antes expresado, José Martí fue capaz de distanciarse de los hechos noticiosos triviales y poner en el centro de su bregar periodístico la búsqueda de la noticia que reflejara las transformaciones que se estaban operando en los Estados Unidos, y en lo que se convertiría ese país, si no le ponía freno a las mismas.

Nueva York: cuna del mejor periodismo de José Martí

El período más fecundo en el ejercicio de la prensa lo vivió en Estados Unidos entre 1880-1895.  Incursionó allí en historia, literatura, filosofía, guerras, política, educación, arquitectura, moda y ciencia.

Escribió para más de 24 periódicos. Según investigaciones históricas de Raúl Eduardo Chao, un trabajador promedio ganaba $ 9.42 a la semana. Martí recibía $18 por cada artículo, el precio más alto que ningún escritor de habla hispana recibiera en Nueva York.

Entre 1890-1895 alcanzó una solvencia económica apreciable; por eso  el 14 de marzo de 1892 creó el periódico Patria con recursos financieros propios.

José Martí vivió 15 años en Nueva York, llegó allí a principios de 1880. No era como París o Londres, no había nada con más antigüedad que 400 años y sus habitantes no tenían la menor consideración por las tradiciones o lo antiguo. Muchas personas preguntan hoy: ¿por qué no escogió vivir en alguna de las ciudades de Latinoamérica?

Había dictaduras en ellas que no permitían el libre desenvolvimiento de las capacidades. Sin embargo Nueva York iniciaba experimentos en lo social, lo humanitario, lo político y lo económico; lo que no funcionaba se ponía a un lado y se volvía a comenzar. Páramos pantanosos se drenaban, se rellenaban o se excavaban, para convertirse al año siguiente en prado o en lago de aguas dulces.

En la ciudad vivían más de un millón de personas. Por eso Martí encontró un sistema de tránsito rápido, una red de calles cuidadosamente planificadas, bellísimas extensiones de bosques, jardines, parques y edificios de más de cuatro pisos.

Era el lugar ideal para concebir y desencadenar sus grandes sueños libertarios para Cuba. En sus pensamientos asomó una descripción que recoge su admiración por Nueva York: “No hay otra ciudad en el mundo con tanta libertad. No existe el provincialismo. Los sentimientos de todas las naciones y de todas las clases se funden aquí en un molde único y de él fluyen a todas partes, emociones corregidas y purificadas por la experiencia de Nueva York.”.

No por gusto muchos estudiosos de José Martí afirman hoy que Nueva York es la cuna de la Guerra Necesaria. Allí fraguó todo el plan que culminaría en el fracaso de la Fernandina y el estallido independentista del 24 de febrero de 1895 en Cuba.  En esa ciudad fundó el periódico Patria, publicó el Ismaelillo, los Versos sencillos y La Edad de Oro.