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Tercer Frente: manto de rebeldía

La majestuosidad de tus cordilleras acompañadas de tus cristalinos riachuelos aviva el encanto de tu naturaleza, Tercer Frente.

La serranía imprime la humildad de tus habitantes. Gente común desempolva a diario la huella de tu historia preñada de cimarrones, haitianos emigrados y mambises rebeldes, bajo el manto de tus cafetos que atesora el pasado.

Un líder inmortal, fundador del Tercer Frente Guerrillero se yergue desde tu altura para admirar tu grandeza, cuya ruta itineraria marcada en el Granma, el Moncada, se cristalizo en la Comandancia de La Lata para calmar el dolor de los oprimidos, garantizar la vida saludable a tus hijos y repartir la luz de la enseñanza.

La Lupe, las doctrinas revolucionarias, soñados proyectos hechos realidad, signaron tu progreso materializado en Plan Turquino, donde hospitales, escuelas, comercios y otros servicios agradecen las bondades de un Ejército de hombres intrépidos, que escalaron la Sierra Maestra, situándose en la cima redentora.

Tus rebeldes trascienden hoy en el Tercer Frente. Ellos visten uniformes rojo y blanco en las escuelas, batas blancas que se adentran en tus lomeríos y machetes que se alzan en manos campesinas traducen el sudor de su frente en el sostén de tu principal renglón económico: la agricultura.

Las palmeras de la serranía donde descansa el legendario combatiente reverdecen sus penachos en complicidad con el trinar del tocororo y la fragancia de la mariposa, que regalan junto con el sol de Oriente cada amanecer el tributo al guerrero de talla mayor: Juan Almeida Bosque

Tierras montañosas convertidas en Frente Guerrillero

Una extensión de tierras montañosas ensombrecidas por analfabetismo y pobreza eran los poblados de la sierra antes de la llegada de los rebeldes. Un día de 1958 llegó un mulato habanero de profundo pensamiento revolucionario con un grupo de hombres corajudos que llevaban sobre sus hombros la misión de crear un frente guerrillero que cerrara el cerco del enemigo a la provincia de Santiago de Cuba.

Era Juan José Almeida Bosque con 55 hombres y dos mujeres; luego de salir de Puerto Arturo se unieron a los haitianos de la zona conocida como La Lata quienes le dieron casa, comida y abrigo y fundaron el 6 de marzo de ese año el Tercer Frente Guerrillero, al cual nombraron Mario Muñoz Monroy en homenaje al médico matancero caído en el Asalto al Cuartel Moncada.

De ahí en adelante cambió la historia de aquellos parajes montunos. De inmediato se instaló un hospital de campaña, así como una planta de radio. Relata la historia que bajo el mando de Juan Almeida su columna guerrillera desarrolló 74 combates contra soldados batistianos, siete batallas y diez tomas de pueblos y cuarteles. Además se estableció una estructura administrativa, se levantaron otros cuatro hospitales y más de 70 escuelas, entre otros beneficios.

Su primer combate fue contra la guarnición e instalaciones de la refinería de petróleo TEXACO, asimismo enfrentaron la Operación Plan FF (Fin de Fidel), toda una monumental fuerza militar batistiana, incluyendo la aviación.

Coraje, fuerza y tesón demostraron los integrantes del Tercer Frente guerrillero. Al decir del propio Comandante Almeida, el Tercer Frente cumplió con honor la misión que le asignó Fidel y fue uno de los puntales de la victoria definitiva del pueblo cubano.

Al triunfar la Revolución se llamó municipio Tercer Frente Oriental Dr. Mario Muñoz Monroy y tuvo a Juan Almeida Bosque como su Comandante histórico; un hombre que sintió suyo esta parte del país. Comenzó a visibilizarse su gente, sus esperanzas, su quehacer. Además de voz y voto el pueblo tuvo los mismos derechos que los territorios urbanos.

Al cabo de 62 años de aquella épica creación, es el municipio de Cuba mayor productor de café, ostenta favorables indicadores de salud, educación, cultura y deporte; junto a sus dirigentes se trabaja por elevar el grado de satisfacción y bienestar de los hombres y mujeres que habitan ese pedazo de serranía que cada 6 de marzo recuerda las raíces de su surgimiento desde convicciones patrióticas y pensamiento transformador.

 

Juan Almeida, un Héroe con música en el alma

Aquellos que entre ofensas califican a los Comandantes de la Revolución Cubana como fríos y sanguinarios, desconocen la historia de vida de estos grandes hombres. Basta con adentrarse en la de Juan José Almeida Bosque para descubrir cuánta sensibilidad artística cabe en el corazón de un guerrillero del llano y de la sierra.

Quizás porque nació en el mes del amor, justo el 17 de febrero de 1927, fue privilegiado en los sentimientos más genuinos que puede tener un ser humano; como dijera el Ché, “el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor y es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad”.

Y así fue Juan Almeida, tan bravo para enfrentarse a tiros contra el enemigo y librar diferentes combates en el campo de lucha, como sensible para crear poemas de amor y más de 300 piezas musicales tanto románticas como de la vida cotidiana.

Macho, como le decía la familia, escribía con pasión. Sus textos se convirtieron en referencias sobre la difícil travesía de los revolucionarios hasta conquistar la Revolución. Ahí están obras imperecederas como Atención!, Recuento!, Presidio, Exilio y Desembarco, La Sierra Maestra y Más allá, Por las faldas del Turquino, entre otras.

Al revolucionario asaltante al Cuartel Moncada, al expedicionario del Granma, al hijo adoptivo de Apolinaria Bicet, Zurita, hay que volver en febrero para rememorar su ascenso a Comandante del Ejército Rebelde el propio día 27, donde se le encomienda dirigir el Tercer Frente Guerrillero Dr. Mario Muñoz Monroy.

Cómo dudar de los nobles sentimientos de un mulato que hoy cumpliera 93 años de vida, decidido a luchar por la justicia social, enamorado de las letras, la música y aunque empírico, siempre sensible para el arte en diversas manifestaciones.

Si hay una certeza, esa que en 1985 expresara Roberto Fernández Retamar mientras le entregaban el Premio Casa de las Américas por su obra Contra el Agua y el Viento, donde narra los avatares del Ciclón Flora: ¨Feliz Revolución la que tiene héroes con música en el alma y palabras para conservar y transmitir los combates, los esfuerzos y los sueños¨. Pues sí, se distingue en la vida y obra de Juan Almeida la virtud de amar y de luchar.

Almeida y Fidel en el corazón del pueblo

Fue en el balneario de la Universidad de la Habana donde se conocieron Fidel y Juan Almeida Bosque. Entre ellos surgió una amistad, acompañada por compartidas inquietudes revolucionarias. Amistad por la cual el joven mulato del barrio de los Pinos en la Habana, viajó hasta Santiago de Cuba a combatir a la tiranía en su propio cuartel, El Moncada.

De los primeros en la línea de combate, fiel, inteligente, atrevido y buen estratega. Almeida se ganó la admiración y confianza del Líder cubano y en no pocas ocasiones, este dedicó sus líneas discursivas a hablar sobre él.

En septiembre de 1961 durante la entrega de premios a los ganadores del Concurso de canciones populares inspiradas en la Revolución, en el Teatro García Lorca, Fidel dijo que había descubierto las dotes musicales de Almeida luego del triunfo de la Revolución. En ese mismo escenario, comentó que aquel negro revolucionario contribuía con ingresos obtenidos de sus composiciones a la Reforma Agraria.

Hace justamente diez años cuando el Comandante músico partió a la eternidad. Fidel escribió una reflexión donde destacó: Fui privilegiado testigo de su conducta ejemplar durante más de medio siglo de resistencia heroica y victoriosa, en la lucha contra bandidos, el contragolpe de Girón, la Crisis de Octubre, las misiones internacionalistas y la resistencia al bloqueo imperialista.

En ese texto, dice además que escuchaba con placer algunas de sus canciones, y en especial aquella de encendida emoción que ante el llamado de la Patria a “vencer o a morir” se despedía de humanos sueños. El tema era La Lupe.

Sobre Fidel, Almeida siempre destacó el carácter humanista; confesó en varias ocasiones que creer en él lo llevó a declararse comunista y socialista luego del glorioso Primero de Enero de 1959. También le motivaba del Comandante el hecho de celebrar las victorias de un negro, cualquiera que fuera su profesión.

Almeida y Fidel, por sus historias de vida comparten un lugar en el corazón del pueblo. Conquistaron la Revolución y construyeron toda una obra justa. Hoy, en el décimo aniversario del deceso del Comandante del Tercer Frente Oriental Mario Muñoz se recuerda como ejemplo de constancia, entrega y honestidad.

Juan Almeida, un apasionado de las letras

Un mulato serio, pero afable. Vestía de verde olivo pero no presumía de sus grados. Era el Comandante Juan José Almeida Bosque un hombre sencillo, de pueblo, un enamorado de la vida. El rebelde firme que no aceptó rendirse jamás, el artista y escritor de obras imperecederas como La Lupe y Dame un traguito.

El revolucionario que este 17 de febrero cumpliera 92 años supo quedarse en la memoria de los cubanos no solo por sus hazañas militares y políticas. Almeida dejó plasmado para siempre las memorias de lo acontecido tras el paso del ciclón Flora en Cuba en su libro Contra el agua y el viento, premio Casa de las Américas.

Igualmente de sus vivencias personales e investigación se conocen detalles de lo ocurrido en la Crisis de Octubre y el ataque mercenario por Playa Girón.

De las interioridades del Presidio Modelo, el Exilio en México y el Desembarco del Granma, escribió una trilogía.

En 1989 Juan Almeida escribe Sierra Maestra y Por las faldas del Turquino donde resalta la importancia de la lucha en esta parte de la Isla. Libros de obligada consulta para comprender las razones de la contienda bélica y la creación del Tercer Frente guerrillero que él comandó.

Aquel que también fuera albañil y limpiabotas no se limitó en el mundo de las letras. Incursionó también en la poesía y tuvo en la revista Bohemia un espacio para divulgar sus poemas.

De sus creaciones musicales, de carácter empírico, sobresalen más de 300 piezas interpretadas por hombres y mujeres de Cuba y el mundo. Con un éxito rotundo, abordan temáticas históricas y personales desde diversos géneros.

A la tenacidad de Juan Almeida Bosque y su acompañamiento a todos los procesos culturales del país le agradece Santiago de Cuba. Sobre todo, el canal Tele Rebelde en 1968 y los Estudios Siboney de la EGREM.

Ninguna de sus responsabilidades en diferentes etapas de la Revolución, menguó la sensibilidad artística y la pasión por el arte que profesó el Héroe de la República de Cuba. Ni estas a su vez restaron disciplina o valentía a sus tareas como Diputado a la Asamblea Nacional o vicepresidente del Consejo de Estado.

Es la historia del hombre, guerrillero, político, artista, padre, amigo, hermano que fue Juan José Almeida Bosque, la que lleva a la inmortalidad esa imagen suya que inspira, en estos tiempos, a no rendirse jamás.