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Ministro de Salud alerta sobre variante Delta: Dos veces más transmisible, periodo de incubación más corto y alta carga viral

“Las nuevas mutaciones y variantes del SARS-CoV-2 son hoy de los factores de mayor preocupación para la ciencia y los sistemas sanitarios, pues condicionan la complejidad de la situación epidemiológica que vive el mundo”, alertó hoy su perfil de la red social Facebook el Ministro de Salud Pública, doctor José Angel Portal Miranda.

“Estamos ante un virus que cambia constantemente y se ha vuelto cada vez más transmisible. Lo hemos reiterado en diversas ocasiones: ello represe
nta una alerta también para Cuba, donde el actual contexto epidémico de la COVID-19 está marcado por la alta transmisión y dispersión de la enfermedad, así como el aumento de casos graves, críticos y fallecidos, una realidad en la cual la variante Delta del coronavirus ha incidido notablemente”, escribió Portal Miranda.

Señaló que la variante Delta ya se ha extendido a más 140 países y predomina actualmente en Europa, Estados Unidos y otras regiones. Los expertos han comprobado, además, que está desplazando al resto de las variantes del SARS-CoV-2, apuntó.

No obstante— sostuvo el titular de Salud— la principal alarma que trae consigo Delta es que es considerada la variante más contagiosa, con un 64% de incremento frente a la variante Alfa, que es entre 40-50% más transmisible respecto al virus original de Wuhan.

Para que se tenga una idea más precisa de lo que ello representa, Portal Miranda compartió algunos datos de interés que ilustran el por qué de la preocupación ante esta variante:

  • Se calcula que Delta es casi tan transmisible como la varicela (una enfermedad altamente contagiosa, de la cual se estima que, tras un contacto intrafamiliar con una persona infectada, más del 90% de los sujetos susceptibles la desarrollan).
  • Estudios recientes hablan, además, de que es dos veces más transmisible que las cepas anteriores del coronavirus.
  • De acuerdo con la OMS, Delta constituye el mayor riesgo actual para el mundo y la evolución de la pandemia.
  • Las infecciones por esta variante tienen un periodo de incubación más corto y una cantidad mucho mayor de partículas virales.
  • Transcurren apenas cuatro días desde el inicio de la infección hasta la transmisión y, por esta razón, se extiende muy rápidamente.
  • Varias investigaciones dan cuenta de que es 1 000 veces más contagiosa que el SARS-CoV-2 original reportado en Wuhan.

 

Advirtió el ministro que Delta constituye un desafío a los esfuerzos de vacunación que hoy se hacen en el mundo y “de no controlarse el escenario que ha generado puede que no sea la última variante que veamos”, dijo.Informó que la evidencia científica procesada por el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), señala que en Cuba dicha variante ha sustituido a la Beta, con un incremento sostenido a partir del mes de junio.“En el actual mes de agosto, Delta ha pasado a ser la cepa predominante, detectándose su presencia en todas las provincias cubanas. Hasta el 15 de agosto, Delta ocupaba el 92% de las muestras procesadas en el mes”, refirió Portal Miranda.

De acuerdo con el titular de Salud, “es importante que nuestro pueblo conozca que la ciencia cubana no está de brazos cruzados ante este escenario y el trabajo en nuestros laboratorios se ha enfocado también en buscar y determinar la presencia de anticuerpos neutralizantes del virus en vacunados con Abdala y Soberana 02. Son estudios preliminares que muestran resultados positivos y han permitido observar que en ambas vacunas los títulos mayores son a Alfa, a Delta y a Beta, aunque en menor medida a esta última. Se trata de anticuerpos neutralizantes a variantes que hoy circulan en el país y en particular la Delta”

.Sin embargo, precisó, “reportes de investigaciones en el mundo evidencian que cuando una persona vacunada se contagia con Delta, —si bien está más protegida ante la posibilidad de desarrollar formas graves de la COVID-19— esta puede generar la misma carga viral que alguien que no ha sido vacunado y entonces seguir propagando la enfermedad”.

“Detener la cadena de contagios necesita del apoyo y la responsabilidad de todas las personas, estén vacunadas o no. Es una realidad que no podemos ignorar en ningún lugar del país y sobre la cual seguiremos insistiendo ante el compromiso que tenemos con la vida”, insistió Portal Miranda.

En ese sentido, subrayó “en que no importa cuál sea la variante del coronavirus que circule, las principales medidas para evitar la infección son las mismas y muy bien las conocemos: uso correcto del nasobuco, ventilación de los espacios, distanciamiento físico y lavado de manos”.

“Muchas vidas podrían salvarse aplicando estas acciones, que al reducir los contagios también nos permiten avanzar en la tan necesaria inmunización de la población cubana”.

Tomado de Cubadebate

COVID-19: ¿Asintomáticos y con secuelas?

Según estudios realizados en Cuba, 42 % de los contagiados con coronavirus desarrollan secuelas, y 30% de los pacientes asintomáticos desarrollan secuelas en semanas posteriores. ¿Dejan todos los virus normalmente secuelas, o esta es una característica exclusiva de la COVID-19 y otros virus específicos?

En los estudios realizados en el país en convalecientes qué se ha encontrado, ¿cuáles serían las manifestaciones de daños más frecuentes? ¿Es posible transitar de manera asintomática por la enfermedad y sin embargo presentar secuelas que se revelen a corto plazo?

Sabemos que la COVID-19 mata, y deja secuelas. ¿Puede morir una persona de complicaciones derivadas de esta enfermedad? Son algunas de las interrogantes que abordamos en El podcast de Cubadebate, y donde tuvimos como invitados a los doctores Emilio Buchaca, especialista en medicina interna y subdirector del hospital Hermanos Ameijeiras y Narciso Argelio Jiménez Pérez, especialista de medicina interna, intensiva y emergencia, e infectólogo del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK).

Probablemente una de las más sólidas conclusiones de la comunidad científica internacional es que la infección provocada por el nuevo coronavirus, ya no tan nuevo, deja importantes secuelas en las personas que la padecen. Algunas, incluso, que requieren de dedicados tratamientos médicos para lograr la recuperación del paciente e incrementar su calidad de vida, o simplemente que pueda volver a ser capaz de realizar las actividades de su vida cotidiana.

En numerosos reportes internacionales, y coincidiendo con resultados de estudios concluidos en el país que se han dado a conocer por diferentes medios de comunicación, se habla de alteraciones psicológicas, como la ansiedad, la depresión y los trastornos de adaptación; por otro lado, la astenia, el síndrome de fatiga crónica y los dolores musculares se ha dicho que son manifestaciones somáticas muy frecuentes.

Asimismo se reporta en pacientes graves y críticos el daño pulmonar, seguido de daño renal y cardiovascular. Y se habla incluso de secuelas neurológicas. Todo ello en pacientes adultos, jóvenes, pero también en niños.

Desde los estudios Nexos Radio de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, dialogamos sobre las secuelas en los convalecientes de la COVID-19 y de ese nuevo término que cada vez se escucha con mayor frecuencia: el síndrome postCovid.

Tomado de Cubadebate

Cuba con 26 laboratorios para detectar casos de Covid-19

Cuba cuenta hoy con 26 Laboratorios de Biología Molecular distribuidos en todo el país para el diagnóstico de pacientes contagiados con el virus SARS-CoV-2, causante de la pandemia por la Covid-19.

Este sábado se inauguran oficialmente los laboratorios en las provincias Las Tunas y Granma, en el territorio oriental, según informó el doctor Francisco Durán, director nacional de Epidemiología.

Se trata de instituciones dotadas de alta tecnología, de personal calificado y entrenado por los especialistas del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK) de La Habana, para el procesamiento en tiempo real de las pruebas de Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR).

Desde 2020, se han analizado en este país un total de tres millones 191 mil 858 muestras mediante las cuales se confirmaron 85 mil 572 casos con el virus de la Covid-19.

La doctora María Guadalupe Guzmán, jefa del Centro de Investigación, Diagnóstico y Referencia del IPK, ha informado en varias ocasiones que los diagnósticos en este país para detectar la presencia del SARS-CoV-2 comenzaron el 14 de febrero de 2020 en esa institución con el análisis de menos de 100 muestras.

En la actualidad, la mayor de las Antillas cuenta con 26 laboratorios y cada día se analizan más de 20 mil PCR para Covid-19.

Al comienzo de esta situación, el IPK contaba con diagnóstico molecular, es decir la tecnología que se requiere para un agente como este, y luego se incorporaron laboratorios de las provincias de La Habana, Villa Clara y Santiago de Cuba.

‘No estamos hablando de tecnologías sencillas, ha habido que introducir tecnologías, capacitar al personal y emprender en tiempo real’, resaltó la doctora Guzmán.

Puntualizó, además, que ya el país cuenta con esa red, infraestructura, equipamiento y personal capacitado también para otros estudios en el futuro.

Tomado de PL

Secuelas, una cara no menos peligrosa de la COVID-19: Experiencia e investigaciones en Cuba

La primera emisión de Cubadebate en Mesa Redonda de 2021 estuvo dedicada este lunes a las secuelas de la COVID-19, una enfermedad de la que aún la ciencia no lo conoce todo. Es un tema del que mucho se ha escuchado y debatido durante la pandemia, que ha ocupado las agendas de medios de prensa, estudios científicos, reportes médicos e inquietudes del público durante el último año, y del que todavía queda por investigar.

Para abordar el tema, comparecieron la doctora Ileana Morales Suárez, directora nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica del Minsap; la doctora en Ciencias Consuelo Macías Abraham, directora del Instituto de Hematología e Inmunología, y el doctor en Ciencias Daniel González Rubio, especialista de medicina interna del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK).

Al responder a la primera pregunta del espacio, ¿deja la COVID-19 secuelas duraderas en los pacientes?, el Dr. C. Daniel González Rubio, del IPK, institución con experiencia en el enfrentamiento a la enfermedad, afirmó que “si tuviéramos que usar una palabra para describir la etapa de convalecencia, utilizaríamos ‘impredecible’.

“Estamos hablando de una enfermedad de que la que aún desconocemos más que lo que conocemos. Los primeros casos que se recuperaron, los primeros egresos, alrededor de inicios de abril de 2020, apenas tienen unos nueve meses de recuperados. Es muy poco tiempo para sacar conclusiones, hacer una descripción efectiva de esta etapa”.

Secuelas y manifestaciones persistentes de la COVID-19

El especialista del IPK diferenció entre secuelas y manifestaciones persistentes.

Las secuelas –explicó– son una alteración más permanente, que casi siempre obedece a una alteración anatómica, como es el caso de la fibrosis que deja la neumonía por COVID-19. “Esa fibrosis es una secuela, y puede persistir toda la vida”.

Mientras, las manifestaciones persistentes son alteraciones que se prolongan en el tiempo pero que poco a poco deben ir desapareciendo.

“No obstante, ambas aparecen en la etapa de convalecencia de la enfermedad, y hacen que esta se torne muy compleja desde el punto de vista clínico”, señaló.

En Cuba se están realizando múltiples estudios en varias instituciones y por diferentes grupos de trabajo “para encontrar respuestas sobre esta etapa, que no están definidas todavía. El enfermo ingresa como paciente de COVID-19, pero al salir puede ser paciente de otra especialidad o de varias especialidades distintas, según la complejidad de su caso y la evolución que haya tenido”.

Una de las investigaciones en curso es la que se realiza en el IPK, liderada por médicos que trabajan en zona roja, en la cual se ha visto que incluso tres meses después del alta persistían manifestaciones, las más frecuentes: alteraciones psicológicas asociadas con el sueño, cansancio o astenia (está documentado el síndrome de fatiga crónica, que obedece a múltiples causas, incluidas enfermedades de tipo viral como, precisamente, la que provoca el SARS-CoV-2), y también alteraciones detectadas en la mayoría de las tomografías pulmonares a los pacientes, “incluso en personas que fueron asintomáticas en la etapa I”.

El Dr. C. González Rubio refirió que estudios en el Instituto de Nefrología han hallado alteraciones durante la convalecencia de la COVID-19 compatibles con daño renal crónico de diferentes grados, así como alteraciones que denotan una respuesta inflamatoria persistente en esos pacientes. “Sin dudas, estas dos manifestaciones tienen relación, y la respuesta inflamatoria puede estar relacionada también con daños en otros órganos”.

“En resumen, esta enfermedad no es un asunto de una o dos semanas. Tiene una etapa aguda pero también una de convalecencia, que puede tornarse muy prolongada e incluso muy compleja o complicada; ello depende no solo de la agresividad del padecimiento durante su etapa aguda, sino también de la respuesta inmune del enfermo”, precisó.

Tratamiento con células madre en pacientes con lesiones pulmonares

La doctora en Ciencias Consuelo Macías Abraham, directora del Instituto de Hematología e Inmunología, señaló que desde esa institución se han desarrollado diferentes investigaciones, entre las que se destaca el tratamiento con células madre autólogas en pacientes con lesiones pulmonares.

Para iniciar el tratamiento con pacientes afectados de ese modo, fue preciso estudiar a convalecientes de la COVID-19 para identificar a aquellos que habían quedado con esa complicación o secuelas pulmonares como secuela de la enfermedad, dijo la experta.

A su juicio, el hecho de haber podido estudiar a 49 pacientes, desde el examen físico hasta diferentes exámenes de laboratorio, y terminar con la tomografía axial computarizada, “ha permitido tener una visión integral de lo que es la convalecencia en la COVID-19.

“Sin temor a equivocarnos, podemos decir que la convalecencia de la COVID-19 en la mayor parte de los pacientes se acompaña de un fenómeno inflamatorio subclínico subyacente. Este elemento sí lo consideramos y analizamos, teniendo en cuenta que entre los pacientes de más alto riesgo se encuentran aquellos que presentan comorbilidades como cardiopatías isquémicas, insuficiencia renal y otras, que se acompañan normalmente como enfermedades crónicas, de un proceso inflamatorio subyacente”, explicó.

Cuando estos pacientes padecen de COVID-19, “entonces, resulta más agresivo desde el punto de vista de la convalecencia y las secuelas que pueda dejar en ellos”.

De acuerdo con la especialista, a ello se añade que este tipo de enfermos son los que generalmente tienen una evolución con un pronóstico más desfavorable de la enfermedad, llegando a ser los pacientes en estado más grave e incluso con mayor probabilidad de fallecer.

“Este es un elemento muy importante y que vimos reflejado en los hallazgos de nuestros estudios, donde se encontraron biomarcadores inflamatorios elevados, relacionados con la gravedad de la enfermedad. También hemos visto alteraciones de las enzimas hepáticas y de la creatinina, como una forma de demostrar el daño renal asociado significativamente con el estado de gravedad del paciente”, señaló Macías Abraham.

Por otra parte, se encontraron lesiones pulmonares que fueron tratadas con células madre. Si bien la investigación no ha concluido, puesto que en estos momentos se está terminando de evaluar a los pacientes a los seis meses de ser tratados, “podemos afirmar que realmente el tratamiento de células madre autólogas ha tenido un efecto que pudiera denominarse ‘antiinflamatorio’, informó.

Según la directora del Instituto de Hematología e Inmunología, esa terapia ha revertido, a un mes de iniciado el tratamiento, algunos biomarcadores inflamatorios, y en alrededor del 47% (ocho de cada 10 pacientes tratados) ha eliminado o disminuido las lesiones pulmonares, mejorado la capacidad vital como función respiratoria y mejorado el test de la marcha.

“Por tanto, al mes de ser evaluados estos pacientes, uno de los principales resultados que encontramos es que es un tratamiento efectivo y seguro, porque no hemos tenido ninguna reacción adversa. Sin embargo, otros pacientes que han recibido, por ejemplo, tratamiento con esteroides, aunque han mostrado alguna mejoría, esta ha ido acompañada en ocasiones con reacciones adversas, muy molestas para el paciente y a veces intolerables para mantener un tratamiento a largo plazo”.

La directora del Instituto de Hematología e Inmunología dijo que hoy se está a la espera de la evaluación de los pacientes pasados los seis meses, para ofrecer una conclusión final.

Alertó a la población sobre la necesidad de que cada ciudadano extreme los cuidados ante el virus.

“Las familias están constituidas desde niños hasta ancianos. Sabemos que las personas que tienen comorbilidades son aquellas en las que se incrementa el riesgo de desarrollar formas graves de la enfermedad, y quedar con mayores complicaciones y secuelas a largo plazo posterior a la enfermedad. Aún no podemos definir qué duración y gravedad tendrán estas secuelas, pues es muy corto el tiempo que hemos podido evaluar luego de los pacientes padecer la COVID-19”, explicó.

En el caso de los pacientes asintomáticos, se ha demostrado que también han desarrollado lesiones pulmonares. “En las investigaciones nuestras, hemos visto que un 47% de los pacientes de cuidado, que ni siquiera necesitaron máscaras de oxígeno o fueron ventilados, presentaron lesiones pulmonares”.

Al respecto, refirió que las lesiones pulmonares, en su mayoría, y quizás por el protocolo terapéutico aplicado en el país, no han sido las lesiones más graves de fibrosis, sino, tal como registra la literatura, de vidrio esmerilado o deslustrado. No obstante, son lesiones que existen de tipo de neumonía intersticial en el pulmón y son a veces muy resistentes en su eliminación a largo plazo.

“Tenemos que ser muy cuidadosos con nuestros niños, con las personas de más de 65 años, pero también los jóvenes corren peligro. La respuesta a la enfermedad es una respuesta inmunoinflamatoria, y aun siendo joven, si se adquiere una determinada carga viral y como consecuencia hay una respuesta inflamatoria severa, puede pasar un niño o un joven a la gravedad y tener secuelas significativas después de la enfermedad”, advirtió la investigadora.

¿Está preparado el sistema de salud para enfrentar no solo la enfermedad sino la etapa posterior relacionada con secuelas y manifestaciones persistentes?

Sobre esta interrogante, la doctora Ileana Morales Suárez, directora nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica del Minsap, reiteró que “la COVID-19 deja secuelas, es un mensaje que hay que dejar claro. Aún la estamos conociendo”.

Añadió que el sistema de salud y los centros científicos del país continúan las investigaciones, estudios y ensayos clínicos para conocer más de la enfermedad. “Sobre todo, para conocer las secuelas a mediano y largo plazos, porque las de corto ya las conocemos. Llevamos un año y las hemos tratado de minimizar”, precisó.

“Sin dudas –dijo–, el sistema de salud enfrenta muchos desafíos y tiene hoy una carga de actividad fuerte. Pero nuestros protocolos comienzan y terminan en la comunidad, lo cual quiere decir que la base fundamental sobre la cual está pensado ese protocolo, tanto preventivo como de inserción del convaleciente, es mediante la acción del médico y la enfermera de la familia, y mediante la acción especializada del grupo básico de trabajo que, a nivel de atención primaria, está formado por clínicos, psicólogos, epidemiólogos, pediatras y otros especialistas que acompañan al médico y la enfermera de la familia”.

La directora nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica del Minsap recordó que una de las características que ha tenido en Cuba el enfrentamiento a la pandemia desde la ciencia y la salud es la interconexión.

“El estudio de genética que se está haciendo está encontrando a la vez hallazgos de secuelas y manifestaciones persistentes, además de factores genéticos que influyeron. Igualmente, intervienen estudios clínicos, psicológicos… La pediatría ha tenido que profundizar, porque hay que recalcar que las secuelas (lesiones pulmonares, renales, hepáticas, neurológicas y otras) en la COVID-19 no diferencian edad, sexo, ni las clasificaciones de asintomáticos y sintomáticos, graves o no graves”, señaló.

“No es solo el tiempo de ingreso con las manifestaciones clínicas, sino que va mucho más allá de eso”, reiteró.

Mientras transcurre la fase II b de ensayos clínicos de Soberana 02, un candidato que ha mostrado resultados positivos, y BioCubaFarma confirma que después del primer trimestre contaremos con una vacuna en el país, el sistema de salud, además del tratamiento a los pacientes en la etapa clínica de la COVID-19, se concentra en buscar, identificar y tratar secuelas y manifestaciones persistentes en quienes han pasado por la enfermedad.

Al respecto, la funcionaria del Minsap recordó la filosofía de la salud cubana, “que es prever, adelantarse. Las personas que van recuperándose, se insertan en su medio, con su médico y su enfermera de la familia, y es ahí donde tienen la primera consulta y evaluación”.

Esa evaluación inicial es muy importante –continuó–, “sobre todo porque el médico y esa enfermera, ese equipo que lleva años conociendo a los habitantes de su zona, saben más que nadie el punto de partida desde el que el paciente enfrentó la enfermedad, por ejemplo, con una serie de comorbilidades y enfermedades crónicas que pueden haber tenido un cambio en el curso del padecimiento de la COVID-19”.

Luego hay una comisión municipal, en la cual hay geriatras, cardiólogos y otros especialistas, a la que pasan las personas referidas por el médico de la familia, tomando en cuenta la remisión del hospital y el historial del paciente, además de la revisión en esa consulta inicial.

“Algunos casos requieren algunas especialidades en esa comisión municipal o son enviados a consultas mucho más especializadas”, precisó.

Informó que hasta la semana pasada, alrededor del 93% de los convalecientes habían pasado por algunas de esas evaluaciones, y aproximadamente el 12% de ellos habían sido remitidos a algunas de las consultas e interconsultas municipales o de especialidades a nivel provincial, porque pueden estar centralizadas.

Las consultas a las que más han acudido los convalecientes de COVID-19 son neumología y fisioterapia (ambas abarcan el 50% de las consultas de segundo y tercer nivel a las que han acudido), además de nefrología, cardiología, psicología y psiquiatría.

“Ahí está el núcleo, y ese núcleo responde a cuáles han sido las principales secuelas que a corto y mediano plazo se están apreciando en las investigaciones”, dijo.

Al referirse a las manifestaciones psicológicas –ansiedad, depresión, trastorno de adaptación–, señaló que pueden estar en niños y jóvenes, pero también en ancianos. En las consultas se han apreciado también daños pulmonares, renales y otros. Los resultados están siendo socializados entre especialidades y centros asistenciales y grupos de investigación.

En cuanto a la fisiatría, está en primer lugar la rehabilitación neuromuscular; luego, la rehabilitación respiratoria y otros servicios.

Destacó que el protocolo se sigue perfeccionando, y se comparten las experiencias de cada lugar para socializar las mejores prácticas. “Aquí la individualidad es imprescindible, si queremos llegar a la rehabilitación de los pacientes con secuelas”.

Actualmente, el protocolo de atención de los convalecientes en segundo y tercer nivel abarca 14 especialidades, precisó.

Alteraciones de la coagulación y deterioro de las células que producen anticuerpos

En otro momento del espacio televisivo, la doctora Macías Abraham puntualizó que en los estudios, además de encontrar pacientes de cuidado con lesiones pulmonares, se ha visto en el caso por ejemplo de la función renal, el deterioro de la misma asociada al estado de gravedad del paciente.

A nivel de grupo en la muestra estudiada, se han constatado diferencias entre el paciente más y menos grave, lo cual se corresponde con los hallazgos de los estudios que desarrolla el Instituto de Nefrología. Asimismo, dijo, en el área cardiovascular ha habido pacientes con trastornos electrocardiográficos, acompañados de trastornos del ritmo y conducción. Evidentemente, sostuvo, el virus puede afectar cualquier órgano.

“No se trata solamente del proceso inflamatorio, sino que este provoca una activación de la coagulación, lo cual puede derivar en procesos trombóticos. En pacientes que tuvieron una fase crítica de la enfermedad pero lograron curarse, se han visto alteraciones de la coagulación y que tienen un mayor número de plaquetas, lo cual puede inducir procesos trombóticos, posteriormente a la COVID-19. No sabemos qué tiempo dura esto, o si esas cifras regresan a la normalidad, porque hay que seguirlos longitudinalmente”, dijo.

En opinión de la experta, destacan otros aspectos de las investigaciones desarrolladas en la institución. Por un lado, dijo, un pequeño estudio realizado en 20 pacientes donde se estudió a profundidad el estado del sistema inmunológico posterior a la COVID-19.

“Encontramos tres patrones, y en todos se observó que el paciente que tuvo mayor gravedad de la enfermedad tenía un mayor deterioro de las células que producen anticuerpos. Sin embargo, en la medida en que el paciente cursa la enfermedad con mayor gravedad, sí se observa un nivel de respuesta antivirus o anti-SARS-CoV-2 más elevado. No obstante, las inmunoglobulinas inespecíficas para responder ante otras infecciones estaban más deprimidas”.

De ahí que, aunque el paciente tenga un mayor título de respuesta frente al virus, queda más inmunosuprimido.

Añadió que se evaluaron los 49 convalecientes desde el punto de vista psicológico, y además de la ansiedad y depresión, encontramos que existía una relación entre el deterioro cognitivo y las alteraciones desde el punto de vista de la función respiratoria. Es esencial este elemento, porque los pacientes que más lesiones pulmonares tengan, pueden presentar alguna alteración de tipo cognitivo.

La doctora Macías Abraham explicó que se ha generado un software automatizado para cuantificar lesiones pulmonares, que no existía anteriormente en el país. Es un logro fruto de la asociación de nuestro instituto con los especialistas de Neumología del Instituto de Oncología y Radiobiología (INOR), el hospital Fajardo y BioCubaFarma con el Centro de Neurociencias y el Ceaden.

Este software permitió evidenciar en siete pacientes de cuidado, que pensábamos que no había lesiones, la presencia de las mismas, e incluirlos en nuestro protocolo de tratamiento, precisó.

Niños y jóvenes no están libres de las secuelas

El doctor en Ciencias Daniel González Rubio, especialista de medicina interna del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), recalcó que las secuelas o las complicaciones que pueden aparecer una vez pasada la etapa aguda de la COVID-19 pueden manifestarse independientemente de la edad de los pacientes o a la forma clínica con que cursaron la enfermedad.

“Hacemos un llamado de atención, para todos, no solo a las personas ancianas o con factores de riesgo, sino también para los jóvenes, que pueden desarrollar estas complicaciones y que, en muchos casos, piensan que la COVID-19 es asunto de ancianos o gente con enfermedades crónicas.

“El estado pos-COVID-19 o convaleciente no solo depende de la agresividad del virus en la etapa aguda de la enfermedad, sino también de la capacidad que tuvo de despertar una respuesta inflamatoria que nunca es tan marcada en la etapa convaleciente, pero sí persistente, y a largo plazo puede llevar a daños en distintos órganos”, señaló.

“Nuestro mensaje es que cuando un joven se protege, no solo está protegiendo a los ancianos y niños en su entorno; también se está protegiendo a sí mismo, está garantizando su futuro en términos de salud”.

Al cierre de Cubadebate en Mesa Redonda de este lunes 18 de enero de 2021, la doctora Ileana Morales Suárez, directora nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica del Minsap, afirmó que “la salud como un concepto individual y como construcción colectivo nos está poniendo ante muchos retos en el contexto de la pandemia.

“Como repite a diario el doctor Durán, como dicen nuestros especialistas y se ha dicho tantas veces en la Mesa Redonda, la autorresponsabilidad es palabra de orden. También lo es la responsabilidad colectiva. Debemos comprender que entre todos podemos lograrlo, detener esta ola o rebrote. Tenemos las medidas y protocolos; lo que nos queda es ser cada día más disciplinados. En la disciplina está nuestro victoria”.

Tomado de Cubadebate

Comienza ensayo clínico Fase II b ampliado al municipio Plaza de la Revolución de candidato vacunal Soberana 02

El ensayo clínico Fase II b del candidato vacunal Soberana 02 comenzó este lunes en el policlínico 19 de abril, del capitalino consejo popular Plaza de la Revolución, instalación escogida como sitio clínico en esta nueva etapa.

Durante tres semanas se vacunarán hasta 900 sujetos en dos sitios clínicos: el mencionado policlínico 19 de abril y la clínica 1 de la Lisa.

El estudio Fase II tiene como objetivo evaluar la inmunogenicidad, seguridad y reactogenicidad del candidato vacunal anti SARS-CoV-2.

De acuerdo con la Doctora en Ciencias Médicas María Eugenia Toledo Romaní, epidemióloga del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), investigadora principal de los ensayos clínicos de Soberana 02, este ensayo tiene entre sus principales características, que incluye a adultos entre los 19 y 80 años, de nacionalidad cubana y que otorguen su consentimiento de participación. Se realiza de forma aleatoria y totalmente a ciegas, comparando los resultados del candidato vacunal con la administración de placebo.

Se considera que todos los individuos serán beneficiados porque, una vez abiertos los códigos, los que recibieron placebo serán vacunados con el inmunógeno, sostuvo la especialista.

Explicó que las personas seleccionadas serán evaluadas, verificando que cumplan los criterios de inclusión y que no tengan los criterios de exclusión previstos en el protocolo. A partir de ahí van a recibir dos dosis del candidato vacunal Soberana 02 y serán posteriormente chequeados para monitorear su respuesta inmune.
Este es uno de los ensayos más importantes  conducidos en términos de rigor científico, en tanto se demostrará la respuesta inmune del candidato vacunal comparado con los sujetos que reciben placebo, reiteró Toledo Romaní.

Los estudios anteriores a este habían sido estudios exploratorios, con todo el rigor de la autoridad reguladora, pero que involucraban un menor número de personas, detalló.

Como uno de los elementos que distinguen este ensayo, subrayó que se incluyen adultos mayores, muchos de los cuales tienen comorbilidades como diabetes e hipertensión, y que no se están dejando fuera. Como criterio sí se considera, dijo, que su enfermedad crónica esté compensada, pero no los excluye del estudio. “Incluso en estas personas no hemos tenido efectos adversos graves relacionados con la vacunación”.

“A partir de aquí esperamos que la vacuna pase a una fase III, que alcanzará un mayor número de población, aproximadamente 150 000 personas, en lugares y en grupos de muy alto riesgo, para beneficiar y evaluar la eficacia clínica de este candidato; es decir, si las personas no se enferman una vez que han sido vacunadas”, dijo la experta.
Según la información ofrecida por el Instituto Finlay de Vacunas, las fases preclínicas y clínicas (Fase I) de Soberana 02 han demostrado seguridad y efectividad en los sujetos vacunados. En la fase I participaron 40 sujetos de 19 a 80 años de edad, mientras que en la fase IIa ya fueron vacunados 100 sujetos, también de 19 a 80 años de edad. En ninguno de los casos se han registrado efectos adversos graves.

“Hoy podemos tener la certeza de que nuestro candidato vacunal es muy seguro. Los eventos adversos que se han reportado son: dolor leve en el sitio de la inyección en las primeras 24 horas de administrado, y un poco de malestar general en algunos sujetos, pero nada más. Tampoco se han presentado eventos sistémicos, como fiebre elevada o malestar que limite las actividades de la persona; ni hospitalizados a causa de la vacuna”, aseguró la epidemióloga del IPK.

Ambos sitios clínicos (19 de abril y Clínica 1 de la Lisa) cuentan con un sistema de urgencias médicas, para atender cualquier evento adverso, pero no lo hemos tenido, afirmó.

Un nuevo sitio clínico con el más alto estándar

“Es un día importante porque estamos abriendo un nuevo sitio clínico en un policlínico, donde hemos creado una unidad de ensayos clínicos con el mayor rigor y estándar de acuerdo a las exigencias de la autoridad reguladora, que estará inspeccionando el sitio este miércoles para verificar el cumplimiento de las buenas prácticas clínicas”, agregó la investigadora.

“Plaza de la Revolución podríamos decir que fue un municipio iniciador de la epidemia. Cuando se reportaron los primeros casos en el país en el mes de marzo, varios pertenecían a este. Tanto este municipio, como Playa, son considerados de muy alto riesgo epidemiológico, atendiendo no solamente a la densidad de su población sino a la movilidad de la misma, y que actúan como receptores de población de viajeros por el número de casas de alojamiento y hoteles existentes”, señaló la entrevistada.

De ahí que, dijo, el municipio Plaza no solo esté involucrado en este estudio clínico. En el mes de abril fue conducido un ensayo de intervención con la vacuna VA-MENGOC-BC, para estimular la inmunidad innata poblacional, y este policlínico participó en dichos estudios.

Así, se fueron creando capacidades con los médicos, otros profesionales de la salud que participan en el ensayo, y  la población, con vistas a poder considerar esta institución un sitio clínico para evaluar una vacuna específica contra la COVID-19.

En el policlínico 19 de abril serán vacunados, de los 900 sujetos que alcanzará el ensayo fase IIb, unas 405 personas, dijo la investigadora.

Actualmente, enfatizó la experta, el municipio Plaza continúa reportando contagios de la enfermedad, y en ese sentido refirió que lo importante no es solamente el número de casos sino el riesgo existente de que sigan apareciendo. “En términos de vacunas preventivas uno de los objetivos fundamentales es beneficiar a la población. No se trata entonces solo de hacer estudios y crear una vacuna, sino de beneficiar a la población que está expuesta a mayor riesgo”, dijo.

Según confirmó la Doctora Mayra García Carmenate, investigadora-coordinadora del sitio clínico 19 de abril de Soberana 02, “este sitio se viene preparando desde hace meses,  para lo cual ha tenido asociado un proceso de selección del personal de salud que va a participar en el ensayo clínico. Me refiero al personal médico, de enfermería y de aseguramiento, para llegar hoy al inicio de la Fase IIb con un personal que cumple con todo el estándar de un ensayo clínico y de lo que demanda la autoridad reguladora que lleva este proceso”.

Entre los requisitos fundamentales para escoger el policlínico 19 de abril como sitio clínico, la especialista señaló el cumplir con todo el flujo que lleva la investigación. “Es decir, el flujo del sujeto que participa en el ensayo clínico, de que no haya una mezcla entre los pacientes vacunados y los que aún no se vacunan; que cumpla además con todo lo relacionado a la higiene y a la epidemiología y al cumplimiento de los protocolos establecidos por el sistema nacional de Salud en este contexto. Estos requisitos están relacionados además con el personal que va a estar presente en el sitio clínico, pues tienen que ser especialistas, y haber recibido una preparación previa”, comentó García Carmenate.

Para desarrollar el ensayo, señala la también jefa de departamento de Enfermedades Transmisibles del Centro provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología de La Habana, fue preciso dividir el policlínico en dos. Ello llevó a una reorganización de servicios dentro de la institución, porque lo primero es que no haya afectación a los servicios de asistencia médica a la comunidad.

“Por lo que los servicios no se quitaron, sino que se reorganizaron, como está previsto en la intersectorialidad, en otros policlínicos. Eso nos permitió poder designar toda un área solamente para el sitio de Ensayo clínico”, dijo.

Lo segundo—precisó— es que hicimos una selección de especialistas con mayor experiencia profesional: especialistas en medicina Interna, que ya han pasado diplomados de emergencia, de urgencia médica, médicos que ya tienen diplomados en el tratamiento de eventos adversos, no solo a vacunas, sino a cualquier otro medicamento. Es decir, que tuvieran requisitos profesionales que le permitieran conducir un equipo de otros médicos que quizás, aunque son especialistas o residentes, no tienen esos diplomados y formación. Esas personas liderarían los grupos que llevarían a cabo cada uno de los procesos que se desarrollan en el sitio clínico como parte del flujo de la investigación.

Flujos que estarían supervisados todo el tiempo por las instituciones que participan en el ensayo: el Instituto Finlay de Vacunas, el Centro Nacional Coordinador de Ensayos Clínicos, el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed) como entidad reguladora que evalúa todo el proceso, el Instituto de Medicina tropicalpedro Kourí (IPK), el Centro provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología de La Habana y el propio policlínico 19 de abril.

Somos acompañados además, como Sistema de Salud, por la Dirección Provincial de Salud y el Ministerio a todos sus niveles, así como por el Partido y el Gobierno del territorio, señaló.

¿Cómo se hizo la selección de los sujetos para participar en el ensayo?

Para esta Fase II b se amplió el grupo etáreo de personas que van a participar y estamos seleccionando sujetos entre 19 y 80 años de ambos sexos, que sean ciudadanos cubanos, que vivan en el área de salud del policlínico 19 de Abril, que den su consentimiento de que quieren participar en el estudio y que, luego de pasar por un examen físico riguroso, y realizarse grupo de exámenes complementarios, se decida que cumplen con los criterios de inclusión que tienen el ensayo clínico, puntualizó la doctora Mayra García Carmenate.

Todos los que cumplen estos requisitos, hasta completar la muestra de 405 personas, quedan incluidos en la vacunación. La otra muestra se evaluará en la Clínica 1 de La Lisa, dijo.

Ha sido, sostuvo, un proceso en el que han estado incorporados los médicos y enfermeros de los consultorios, haciendo primeramente una preselección de estos pacientes que puedan estar cumpliendo con los criterios de inclusión. Estos pacientes vienen en el momento de reclutamiento donde se les explica  todo lo que tiene que ver con el ensayo clínico, firman su consentimiento informado, se les realiza una evaluación inicial donde un grupo médico hace un examen físico y un interrogatorio, se les hace un grupo de complementarios, como PCR en tiempo real, test de embarazo a las mujeres en edad fértil, test rápido de COVID-19 y determinación sanguínea para evaluar el nivel inmunológico antes de administrar el candidato vacunal, refirió la experta.
Todas esas personas, con sus resultados, de haber resultado negativas estas pruebas, vienen a una segunda consulta donde se analizan los complementarios, se vuelve a evaluar al paciente, se verifica que cumpla con los criterios de inclusión y entonces se registra para ser vacunado con el candidato vacunal, explicó.

Según la entrevistada, este es el flujo que está organizado y así está dividido por sectores el sitio clínico: un lugar donde se realiza el reclutamiento, y otro, cuando ya se administra el candidato vacunal, donde el paciente tiene una evaluación a las 24, a las 48 y a las 72 horas de manera presencial. Esta división permite que no haya mezclas entre el paciente que no se ha vacunado y el paciente que ya está vacunado, aclaró.

Confianza en la ciencia cubana

Después que la persona se vacuna con el candidato, durante una hora se mantiene bajo observación de un personal médico y de enfermería diplomado en urgencia y emergencias médicas, y particularmente en el seguimiento de eventos adversos, reiteró la especialista.

En ese tiempo atienden a la posible ocurrencia de algún evento adverso inmediato a la vacunación, pero el sujeto también tiene en su poder un diario para registrar estos sucesos, de manera que cuando se retire a su hogar pueda anotar ahí si tuvo fiebre, algún dolor en el brazo u otro de los episodios más frecuentes relacionados con las vacunas que se le ponen a la población cubana, explicó García Carmenate.

La evaluación presencial se realiza, reiteró, a las 24, 48 y 72 horas, añade. En eseperiodo,el sujeto regresa al sitio clínico donde está el personal encargado de valorar las reacciones al candidato vacunal.

No obstante, como en todo ensayo clínico existe un convenio con el hospital clínico base del municipio, en este caso el Manuel Fajardo, para que, de ocurrir cualquier evento durante el horario de la noche, el paciente, que además tiene una tarjeta de identificación como participante en el ensayo del candidato vacunal Soberana 02, acuda a esa institución donde está todo coordinado para su atención.

Son esos protocolos los que brindan confianza ciega a Natacha Barrera Fontané y Maidelín García Cruz para participar en este estudio, a pesar de sus enfermedades crónicas no transmisibles.

Confianza en la ciencia cubana y en la profesionalidad del personal de salud del policlínico 19 de Abril, apunta Barrera Fontané, de 55 años, quien comenta el buen trato y las atenciones que han recibido en todo momento.

Ella no lo pensó dos veces cuando la doctora del consultorio médico de la familia la llamó para ver si podía ser voluntaria en el proceso para comprobar la eficacia de la vacuna cubana contra la COVID-19.

Junto a otros voluntarios llegó al teatro del 19 de Abril, siempre manteniendo el distanciamiento, donde les dieron una capacitación sobre todo el proceso, desde su inicio hasta la culminación, así como un manual sobre el tema. Luego les hicieron un estudio inmunológico para ver cómo se encontraban las defensas de suss organismos y si estaban aptos.

“No todo el mundo que se propone llega hasta el final, hay una comisión médica que es la que valora si estás apto para ponerte la vacuna”, precisa Barrera Fontané. “Ahora estamos aquí nuevamente chequeándonos cosas como la presión o, en mi caso, el azúcar, porque soy diabética.

“Hacemos esto para ayudar a todos los cubanos, a todo el mundo, dar el paso al frente para que acabe de salir la vacuna y ponérsela a todos y acabar con el bichito este”, agrega.

En tanto, Maidelín García Cruz, de 52 años, también se muestra orgullosa de ser parte del ensayo. “Muchos cubanos quisieran vivir esta experiencia, para mí es muy emocionante”, dice y apunta que su hipertensión está controlada, pero confía más que nada en el riguroso protocolo de atención y en los científicos y médicos cubanos.

“Mi familia está también muy emocionadacon mi participación. Esto es un avance muy grande, algo que no solo necesitan los cubanos, sino que el mundo entero necesita de nuestras vacunas, de todo lo que se pueda hacer, porque realmente hay millones y millones de personas falleciendo”.

La población está muy entusiasmada, de hecho, vienen, aunque no sea el momento de reclutamiento. Nosotros les damos la explicación de cuándo deben venir, porque siguiendo los protocolos de salud, no podemos tener el policlínico y el sitio clínico lleno de personas, agrega la doctora García Carmenate.

Por ello se ha ido citando paulatinamente, por grupos etáreos, para que la explicación también sea más diáfana, y llegue de forma más certera a los pacientes, dijo.

Hasta el hecho de sacar los servicios del policlínico, que para los pacientes es complicado porque se tienen que mover, también ha sido bien recibido, teniendo en cuenta para qué va a ser utilizado el policlínico y la importancia que tiene, sostuvo la investigadora.

De los pacientes que hemos traído para reclutamiento, no hemos tenido uno que no haya firmado su consentimiento, afirmó.

Que los tiempos que medien sean los necesarios

“No tenemos ni días ni noches, solamente para que los tiempos que medien sean los necesarios”, aseguró la doctora María Eugenia Toledo Romaní.

Entre una dosis y otra del candidato vacunal median 28 días. Es decir, el sujeto se capta, se administra la primera dosis y 28 días después se administra la segunda dosis, para posteriormente evaluar la respuesta inmune. No tendremos descanso para solapar etapas y una vez que veamos que la vacuna funciona y que los sujetos tienen una respuesta inmune adecuada, pasar a una fase III, precisó la especialista.

“En Cuba el principio de la ciencia es el beneficio a las personas, a la población. No se puede ir a un ensayo fase III para probar algo, sino ir con un candidato vacunal que ha avanzado suficientemente como para decir: es seguro y puede funcionar, antes de comenzar a vacunar a la población. Entre otras cosas, cuando las personas están vacunadas, ello puede generar una falsa sensación de seguridad y nosotros tenemos que saber que de verdad estamos protegiendo a nuestra población”, afirmó.

La población tiene que saber que no descansaremos hasta poder entrar en una fase III en el menor tiempo posible, y para ello tenemos el acompañamiento de la autoridad reguladora, del Ministerio de Salud Pública, de todos los centros de investigación e incluso de la población, sostuvo.

La entrevistada comentó además sobre la expectativa de que Cuba vaya a ensayos de fase III con este candidato vacunal, no solamente en el territorio nacional sino en el extranjero. “La idea de que haya una experiencia internacional, además de avalar nuestro producto, tiene que ver con que en el país, la incidencia de casos de COVID-19 es baja en comparación con las cifras internacionales. Para llevar a cabo un estudio de eficacia clínica, es decir fase III, donde se demuestre que los sujetos vacunados se enferman menos que los no vacunados, hay que tener una incidencia de la enfermedad que permita medir esta eficacia y asegurar que nuestro candidato vacunal no es inferior a otros que ya están hoy en el mercado”, señaló.

Nuestra idea es que Cuba se vacune con su vacuna, que los cubanos se inmunicen con la vacuna que nuestra ciencia ha hecho para nuestro pueblo, pero tenemos que demostrar la absoluta eficacia de nuestro candidato respecto a otros en el mundo, dijo.

“La COVID-19 entró sin avisar, no a Cuba, sino al mundo. Por tanto, las capacidades productivas para producir una vacuna específica contra la COVID-19 han tenido que ser creadas en la batalla cotidiana por llegar lo más pronto posible a este resultado. En las facilidades que tienen grandes compañías, las cuales no sufren las limitaciones de un bloqueo económico, probablemente sea muy fácil hacer nuevas capacidades para desarrollar una vacuna. En Cuba todo es más difícil, justamente por el bloqueo que nos ha impuesto el gobierno norteamericano. Si hay que comprar nuevas máquinas, montar plantas, resulta extremadamente difícil por las limitaciones a la hora de adquirir estos productos”, dijo.

No obstante, añadió, nuestro objetivo es contar con una vacuna para toda la población cubana, aunque se vayan vacunando en principio por grupos de riesgo.

La clave sigue siendo la protección individual
Mientras no tengamos una vacuna específica en la cual podamos alcanzar altas coberturas, la protección individual de cada uno de los sujetos, no solo en la calle, sino al interior de los hogares (ante la ocurrencia cada vez mayor de brotes intradomiciliarios), sigue siendo la única solución que tenemos en estos momentos, comentó Toledo Romaní.

Para la Doctora en Ciencias Médicas, “ello no solo debe formar parte de la estrategia de salud sino de los individuos y las personas para protegerse. Hoy toda la población espera cada día saber cuántos casos hay, y ello genera una situación de alarma. Pero lo importante es que eso se traduzca en un comportamiento realmente preventivo. Lo esencial ante la COVID-19 es evitar la crisis sanitaria, que se saturen los servicios de salud, evitar muertes, evitar niños graves… Debemos entender que aun cuando tengamos la vacuna, necesitamos tener altas coberturas de vacunados, para que realmente las personas no se enfermen, y no se contagien los más susceptibles y que mayor riesgo tienen de morir”.

Como ejemplo concreto de lo anterior, la entrevistada hizo alusión a la situación epidemiológica que presentan en estos momentos provincias como Santiago de Cuba y Guantánamo, “provincias que están comenzando a vivir la epidemia en términos de incremento de casos, donde el mayor número de contagios se está produciendo entre los 30 y los 40 años”.

“Hay que saber que los ancianos tienen el mayor riesgo de morir, pero los que enferman a los ancianos son los que mayor movilidad tienen, las personas que están en los centros laborales, escuelas…”, dijo.

En tanto llega la añorada vacuna, la clave sigue siendo la disciplina y protección individual, mediante el cumplimiento de las medidas sanitarias recomendadas.

Soberana 02, sobre una plataforma tecnológica conocida

De acuerdo con expertos del Instituto Finlay de Vacunas (IFV), la plataforma tecnológica usada en la vacuna Soberana 02 es el mismo método desarrollado y utilizado en la producción del principio activo de la vacuna cubana conjugada Quimi-Hib. ® (Vacuna conjugada contra el Haemophilus Influenzae tipo b), la cual ha demostrado su seguridad y eficacia en población lactante y se encuentra incorporada en el Programa Nacional de Vacunación desde 2004.

Vale destacar que las vacunas conjugadas como lo es Soberana 02 han tenido un gran impacto en los esquemas de vacunación infantil a nivel mundial, disminuyendo de forma dramática la incidencia de infecciones por bacterias como Haemophilus Influenzae, Neisseria meningitidis y Streptococcus pneumoniae.

Asimismo, las vacunas polisacarídicas conjugadas, como Soberana 02, generan una respuesta inmune protectora y de larga duración en la población general, particularmente en aquellos menores de dos años, grupo etario en el que las vacunas polisacarídicas no conjugadas tienen poco o ningún efecto.

Tomado de Cubadebate