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Califica Díaz-Canel de mentiras y calumnias medidas coercitivas contra Cuba

La Habana, 1 dic (ACN) Medidas y más medidas coercitivas, presiones, mentiras y calumnias, así calificó hoy el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, a las nuevas acciones adoptadas por el Gobierno de las Estados Unidos contra nueve funcionarios cubanos a los que restringirán las visas para visitar esa nación.

En el mensaje difundido en su cuenta de la red social Twitter, el mandatario cubano denunció que medidas como esa constituyen el arsenal perverso del imperio para desestabilizar el país.

No aprenden de las derrotas sufridas por el uso de una política fallida, enfatizó el mandatario, quien empleó la etiqueta #AquíNoSeRindeNadie como símbolo de la resistencia de los cubanos ante las adversidades.

La Habana, 1 dic (ACN) Medidas y más medidas coercitivas, presiones, mentiras y calumnias, así calificó hoy el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, a las nuevas acciones adoptadas por el Gobierno de las Estados Unidos contra nueve funcionarios cubanos a los que restringirán las visas para visitar esa nación.En el mensaje difundido en su cuenta de la red social Twitter, el mandatario cubano denunció que medidas como esa constituyen el arsenal perverso del imperio para desestabilizar el país.

No aprenden de las derrotas sufridas por el uso de una política fallida, enfatizó el mandatario, quien empleó la etiqueta #AquíNoSeRindeNadie como símbolo de la resistencia de los cubanos ante las adversidades.

“Medidas y más medidas coercitivas, presiones, mentiras y calumnias, ese es el arsenal perverso del imperio para desestabilizar el país. No aprenden de las derrotas sufridas por el uso de una política fallida. #AquíNoSeRindeNadie #CubaVive”, tuiteó.

Este martes, el secretario de Estado, Antony Blinken, dio a conocer en la propia red social la medida, sin definir quiénes son los nueve funcionarios cubanos a los que restringirán las visas para visitar ese país.

La nota publicada por el Departamento de Estado indica que entre estas personas se encuentran altos oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y el Ministerio del Interior (Minint).

Ante este escenario, el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, denunció en su cuenta en Twitter que las medidas hostiles anunciadas no alteran la determinación de Cuba de salvaguardar las prerrogativas soberanas y rechazar la injerencia extranjera.

Estados Unidos persiste en error de suponer que nuestro gobierno le permitiría provocar la desestabilización social en Cuba, indicó en su mensaje el jefe de la diplomacia cubana.

“Medidas y más medidas coercitivas, presiones, mentiras y calumnias, ese es el arsenal perverso del imperio para desestabilizar el país. No aprenden de las derrotas sufridas por el uso de una política fallida. #AquíNoSeRindeNadie #CubaVive”, tuiteó.

Este martes, el secretario de Estado, Antony Blinken, dio a conocer en la propia red social la medida, sin definir quiénes son los nueve funcionarios cubanos a los que restringirán las visas para visitar ese país.

La nota publicada por el Departamento de Estado indica que entre estas personas se encuentran altos oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y el Ministerio del Interior (Minint).

Ante este escenario, el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, denunció en su cuenta en Twitter que las medidas hostiles anunciadas no alteran la determinación de Cuba de salvaguardar las prerrogativas soberanas y rechazar la injerencia extranjera.

Estados Unidos persiste en error de suponer que nuestro gobierno le permitiría provocar la desestabilización social en Cuba, indicó en su mensaje el jefe de la diplomacia cubana.

(Tomado de ACN)

Estudiantado cubano tras la ruta creíble de Mella

Con asombro Julio Antonio Mella mira al estudiantado cubano en plazas y edificios universitarios, y hasta sonríe al ver a sus semejantes tras la continuidad revolucionaria. El líder estudiantil reconoce que, aunque su vida en torbellino no fue en vano, su despedida adelantada, nutre aptitudes y saberes.

Con orgullo Mella comprende que valió la pena sacar de las garras de la injusticia y la violencia la sabiduría que alimenta a los estudiantes; que aprender es la oportunidad más valiosa para salvar la Patria y perseguir los sueños; que la vida es eso, continuar el viaje para pertrecharnos de armas ideológicas y pensamientos positivos camino al progreso hasta el día del último adiós.

Por esa pasión revolucionaria Mella legó al estudiantado cubano que la educación significa emancipación, libertad; significa elevar el alma a la gloriosa luz de la verdad, la luz por la cual sólo los hombres y mujeres pueden ser liberados. Inspirados en el ejemplo de Mella, los estudiantes que se cultivan en las secundarias, pre-universitarios y universidades, reanudan sus retos con voluntad y determinación, tras el impacto de una pandemia, para continuar siendo libres y aportando al proyecto social cubano.

El estudiantado en la defensa de la Patria

Con la convicción de que después de muertos somos útiles, que nada de nuestra obra se pierde, el estudiantado de la nación sabe a conciencia que a esta Cuba hay que defenderla para consolidar aun más la obra revolucionaria, para que la República se mantenga de sí, antes que ser esclavos de nadie.

Frente a las pretensiones mercenarias de arrebatar nuestra independencia y soberanía, los estudiantes de Cuba saben dónde están y hacia dónde van, aunque puedan existir algunos confundidos; saben que con el enemigo no puede haber pacto, ni rendición, ni derrota, que la virtud está en defender la Patria arropada de héroes inclaudicables.

Hoy cuando los ensayos del imperio han quedado en el vacío, Mella continúa mirando con asombro y orgullo al estudiantado de su tierra, al conocer que tienen una hoja de ruta creíble, avalada por el arrojo y la valentía de una Revolución socialista.

Cuba en pié, en Revolución

Sesenta y dos años de luz de victorias y Cuba nunca de rodillas. En cada barrio, calles y plazas, el pueblo aclama por su Revolución. Se revive el Grito mambí, la sangre redentora; se rememora el heroísmo esperanzador de la ciudad, la rebeldía de los barbudos en la Sierra; la clarinada de un Fidel que aún vibra en el llano y en la montaña.

Cuba es de todos sus hijos. No, a las agresiones enemigas. No, a la subversión. No son consignas concebidas para hoy, tras los años y la prisa, manifiesta del imperio por arrebatarnos la libertad conquistada a fuerza de coraje y principios.

Son reclamos del pueblo repetidos en todas las tribunas de la Patria que nos vio nacer y crecer. Es la hora de ponerle corazón a la obra común, de demostrar que es el tiempo perfecto para decir que la soberanía no se negocia, que la luz eterna de la Revolución nadie la apagará.

Nuevamente serán levantadas las manos firmes para empuñar la fuerza de la verdad y las ideas, para demostrar que las calles son del pueblo, de esos hombres y mujeres que las comparten diariamente bajo el dominio de la paz, de la tranquilidad y del respeto a nuestra integridad. Ni anexionistas, ni traidores.

Esta tierra continuará perfeccionando su obra revolucionaria presente y futura. Las calles y avenidas serán tomadas por los cubanos de la nación, por los que aman y defienden su verde Caimán.

Amaneceres de victorias nos esperan en altares sagrados de la Patria, donde Martí nos contemplará orgulloso en la histórica plaza; donde se vuelve a cantar en Himno en La Demajagua; cerca del Moncada de Santiago de Cuba, y también en Birán, donde nació la semilla fértil que nos dio libertad, derechos y dignidad para defender a ultranza esta Revolución.

Nuestros 15 de noviembre: Para la normalidad, la niñez, la nación

El 15 de noviembre será como un parteaguas para los cubanos entre el dolor y la esperanza. Hemos vivido meses (casi dos años) muy duros, de enfrentamiento a una pandemia devastadora, de sobreponernos a las penurias provocadas por el efecto combinado de la crisis económica mundial y el bloqueo recrudecido por la anterior administración estadounidense y sostenido oportunistamente por los actuales gobernantes de ese país.

Han sido tiempos de duras secuelas físicas, emocionales, psicológicas, familiares y sociales. Meses de encierro y limitaciones, especialmente para nuestros niños: tan necesitados en su formación de la libertad, el juego, el compartir en colectivo, el experimentar y aprender.

Gracias a las milagrosas vacunas desarrolladas por nuestros científicos, los protocolos sanitarios aplicados, la responsabilidad de la mayoría de la población y el chequeo diario de la situación por nuestras autoridades, la pandemia va desescalando ostensiblemente y la vida del país comienza a reactivarse.

Place ver nuevamente el Malecón con sus parejas, sus pescadores y caminantes, los centros gastronómicos y paladares en actividad, las playas con sus bañistas, los niños en el Zoológico o en el Botánico. Reconforta ver la vida ante nuestros ojos, aunque no sea igual que antes, aunque tengamos que mantener distancia y sigamos usando mascarillas, aunque el frasquito de gel, alcohol o hipoclorito esté en nuestros bolsillos.

El 15 de noviembre abrirán las escuelas del país para que nuestros hijos más pequeños reinicien presencialmente el curso escolar. Ellos son los que más han sufrido en la pandemia, los que han sentido los temores, los que han dejado de recibir besos y abrazos, los que no han podido compartir con sus amigos. Ese será un día de alegría para ellos, un día de reencuentro y de libertad (aunque responsable), un día que ansían nuestros niños y sus familias.

Cuba le debe mucho ese día de felicidad a sus más promisorios y tiernos ciudadanos.

Ese lunes llegarán la inmensa mayoría de ellos a sus aulas totalmente vacunados, protegidos, como ya lo están millones de cubanos que han recibido sus dosis en cualquier parte del país, sin discriminación y privilegios.

El 15 arribará con numerosas instituciones culturales reabiertas, para alimentar de buenas cosas nuestro espíritu. ¿Desde cuándo no podíamos entrar a una galería, una sala de teatro o un museo? ¿Desde cuándo no había bullicio y sonidos en nuestras Casas de Cultura? Súmese a ello que el 12 de noviembre se abrirá la Bienal de La Habana en su primera etapa, uno de los eventos culturales cubanos más sui géneris e internacionalmente reconocidos, aunque a algunos les enfurezca.

Las fronteras del país también se abrirán el 15 y, con ellas, el arribo de visitantes extranjeros hacia todos los polos turísticos; como ya lo han hecho otros destinos reconocidos de la región. Se hará con protocolos sanitarios concertados con las autoridades de salud, pero sin discriminaciones para los visitantes por el país del que provengan (siempre que cumplan los protocolos) o la vacuna que hayan recibido. A ellos los recibirá un país seguro social y sanitariamente.

Será una bocanada de aire a nuestra economía y nuestras finanzas, duramente golpeadas y necesitada de agentes dinamizadores como la actividad turística y la reciente y creciente aparición de micro, pequeñas y medianas empresas, que ya son más de 200.

Contra todo eso, y especialmente contra el turismo, pretenden algunos generar acciones desestabilizadoras. No es nada nuevo. Ya lo han hecho antes. En 1997, cuando Cuba empezaba a salir de lo más duro del Período Especial y el turismo se erigía como la más promisoria actividad económica del país, la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) -la misma que hoy apoya fervientemente las acciones que algunos pretenden hacer el mismo día de la reapertura del turismo y las escuelas-, contrató al terrorista Luis Posada Carriles y, a través de este, a mercenarios centroamericanos para poner bombas en instalaciones turísticas (8 entre abril y septiembre de 1997).

Las bombas no son tan bien vistas en estos tiempos, aunque a algunos les paguen por usar cocteles molotov. La estrategia es ahora generar inestabilidad e incertidumbre para anular una de las distinciones del turismo cubano: la seguridad ciudadana y la estabilidad del país.

Hostigar, asfixiar, bloquear, para provocar el estallido social es la estrategia del imperio y sus contratados de turno. Se arropan de pacíficos para intentar dar el zarpazo.

Es lo que no permitiremos la gran mayoría, que quiere disfrutar estos tiempos de reapertura, de salida del encierro sanitario, de nueva vida para disfrutar con responsabilidad. Cuba quiere amor no odio. Cuba quiere tranquilidad y esperanza no violencia y conspiraciones. Cuba quiere vida no bloqueo. Disfrutaremos nuestros 15 de noviembre en las aulas, los teatros, los centros de trabajo, las playas, el malecón, la Bienal. No lo van a impedir.

Tomado de Cubadebate

Los contrarrevolucionarios no tendrán en Cuba ninguna tribuna (+Video)

«No se les va a permitir de nuevo lo del 11 de julio», sentencia convencido Manuel López Castilla, un campesino asociado a la cooperativa de créditos y servicios (CCS) Arístides Estévez, del municipio habanero de Playa, un hombre, como todos los cubanos que apuestan por la Revolución, de los genuinos, que son mayoría.

Esa marcha es idea de los de allá –señala indignado, con su dedo, al norte– y aquí lo ejecutan los lacayos, pero ninguno se convence del fracaso. «Yo no sé qué método les queda; dice Biden que por fin se acerca la democracia plena y pura de Cuba, no sé a qué democracia se refiere, ni con qué cuenta», cuestiona.

El campesinado cubano, reafirma López Castilla, no está de acuerdo con la manifestación que quieren imponernos para el 15 de noviembre, porque este sector siempre ha estado del lado de las causas justas, y nuestra historia es la evidencia.

Lo dice sin rodeos: «Siempre hemos creído en la unidad entre los campesinos y obreros, y jamás podrán quebrantarla, porque es nuestra columna vertebral. La misión primera de los campesinos, para mantener nuestra bandera y logros bien en alto, es seguir produciendo alimentos. Esa debe ser nuestra forma de resolver los problemas que hoy tenemos».

Su principal debilidad, refiere López Castilla acerca de quienes reclaman su «derecho a manifestarse», es que no conocen al pueblo cubano, porque hace años alcanzamos los conocimientos políticos, tenemos una ideología sólida, sabemos que nuestros problemas solo los podemos resolver nosotros; «y la juventud está de nuestro lado». Por eso –acude, para sus razones, a la voz del Comandante en Jefe– aquí no hay tribuna para los contrarrevolucionarios.

Y así lo cree también el presidente de la CCS, Yoel Barreto Rodríguez. Según su criterio, quienes han sido pagados para manchar la historia de la Revolución no tienen el respaldo del campesinado, «porque con el triunfo del 59 nuestro sector ganó derechos, prestigio y moral. Ahora lo que nos toca es cumplir con la Revolución, produciendo, brindándole el alimento al pueblo».

Reflexiona, sin miedo a equivocarse, que están apelando al supuesto derecho que da la Constitución a manifestarse, pero eso es cuando no limita el derecho común. «Si esa marcha fuera realmente para un beneficio social, o representara la voz de las comunidades, sería admisible, pero sabemos que no es así, porque están identificados los motivos y sus protagonistas. Por eso no podemos estar de acuerdo, ni hoy, ni nunca».

Para Pedro Valdés Pérez, otro asociado de la CCS Arístides Estévez, y su mayor productor de leche, las razones no cambian. También está convencido de que quienes se han formado con la Revolución se deben a ella.

«Somos la mayoría a favor de la obra revolucionaria. Estoy convencido de que nuestra juventud tiene la misma opinión. Conmigo trabajan 20 o 30 jóvenes, quienes comparten mis ideales, porque estamos todos formados bajo las alas de nuestra sociedad socialista, con sus defectos, pero imprescindible».

Quienes opinan así no son una minoría manipulada, son parte de los 168 asociados que aportan a una cooperativa creada por la Revolución para beneficiar a unos 135 centros de consumo social, entre ellos las escuelas del municipio de Playa; y se las han arreglado para llegar al 123 % de lo planificado en lo que va de año, a pesar del millón de dificultades que significa el bloqueo para la agricultura cubana, más la crisis provocada por la pandemia.

EN CENPALAB SE DEFIENDE EL SOCIALISMO

Para los trabajadores del Centro Nacional para la Producción de Animales de Laboratorio (Cenpalab), un nicho imprescindible para el desarrollo de la industria biotecnológica cubana desde su creación en la década de 1980, también resulta bochornoso la tan exigida marcha, que no será más que otra estrategia, sin beneficio para el pueblo.

Consideran insultante, además, que en favor de sus intereses, utilicen frases como «régimen» para referirse a un país, cuyo Gobierno socialista lucha cada día por el bienestar de su pueblo. Cenpalab es una muestra de primera mano, pues como institución imprescindible para la preclínica de los candidatos vacunales de la Isla contra la COVID-19, han presenciado y aprendido el acto de hacer mucho con poco.

De eso está consciente Miguel Ángel Esquivel Pérez, jefe del Departamento de Vigilancia Tecnológica, quien considera que este empeño es otro de los intentos imperialistas por subvertir el orden político de nuestro país, y forma parte de un plan de nuestros enemigos jurados, que aún no superan el hecho de que se haya construido una revolución socialista «delante de sus narices».

«Intentaron derrotarnos en Girón y lo siguen procurando en la actualidad, con el bloqueo económico y todas sus medidas, pero no han podido con nosotros. Quieren ignorar todos los años de historia y, por eso, no aprenden que Cuba no se rinde», expresa Esquivel Pérez.

Sobre esta última farsa, la que intenta arroparse en nuestra Constitución socialista, señala: «El pueblo de Cuba sabe que aquellos no buscan ninguna paz o libertad, sino que quieren aprovecharse de la situación crítica que atraviesa el mundo y, sobre todo, nuestro país, ante la COVID-19 y el injusto bloqueo».

Así lo considera, igualmente, Daniela Amaranta, una joven de 24 años, quien se desempeña como especialista en Contabilidad y Finanzas en el centro, y que ha visto cómo los trabajadores de Cenpalab apoyan al país desde muchas trincheras.

Mientras, a Andrea Armas Torres, otra de las jóvenes del centro y jefa del Grupo de Asistencia Técnica, le indignan las vías que han utilizado estos individuos para subvertir, a los jóvenes, sobre todo. «Nosotros, como militantes, trabajadores que hemos visto la acción revolucionaria y la vocación que el pueblo cubano ha mantenido por más de 60 años, siempre seguiremos los ideales de Fidel».

En Cuba, su pueblo, no seguirán el juego a quienes cobran por sembrar odio y ansían arriar las banderas de la soberanía, la independencia y la dignidad, que tantos sacrificios han costado.

SE REFUERZA LA MAQUINARIA DE DEMONIZACIÓN CONTRA CUBA

La maquinaria mediática del imperialismo estadounidense, en su guerra de tercera generación contra la Revolución Cubana, ha divulgado por sus medios de comunicación dominantes (los llamados mainstream), la peregrina idea de que el Gobierno cubano ha violado articulados de nuestra Constitución, al negar la autorización a una mal llamada marcha cívica nacional por el cambio. ¿Cuál cambio?

Como sucedió con los desórdenes de julio último, Washington ha dado una vez más la orden de ataque. No esconde el intento de imponer una matriz demonizadora de Cuba y desacreditar a sus autoridades. Se pretende legitimar la provocadora acción de los mercenarios «pacifistas» internos, ciegos de odio y revancha.

Por ejemplo, la imperial cadena británica BBC lo muestra desfachatadamente: «Apelando a la Constitución, un grupo de activistas había pedido al Gobierno de Cuba una inédita autorización para realizar una marcha por el cambio el próximo 15 de noviembre. Y apelando a la misma Constitución, el Gobierno cubano denegó el derecho a la protesta», pero nunca explica que ese tipo de estrategia desestabilizadora ha sido ensayada en otros países para incitar golpes de Estado, derrocar gobiernos y arruinar a pueblos enteros, como ha sucedido en la exYugoslavia, Ucrania, Venezuela, Bolivia, Libia, Siria o Nicaragua.

A su vez, la televisora CNN en español se hace eco de supuestas amenazas a activistas opositores cubanos, sin mencionar la capacitación recibida por estos grupúsculos en cursos auspiciados por la fundación derechista argentina Cadal, universidades estadounidenses y tanques pensantes como el Fondo Carnegie para la Paz Internacional (dirigido hasta hace poco por el actual director de la CIA, William J. Burns).

Tampoco dice que los convocantes a la manifestación de noviembre, han sido formados como líderes de opinión contrarrevolucionarios, por el tan cacareado Consejo para la Transición Democrática de Cuba, una plataforma que se articula en función del golpe anticonstitucional en nuestro país, y que ha reconocido abiertamente recibir financiamiento de la reaccionaria National Endowment for Democracy (NED).

Gustosamente se unen a estos designios imperialistas agencias tales como AFP y EFE, el periódico El Nuevo Herald, de Miami, que no se cansan de incitar desde sus páginas a un estallido social que justifique la tan anhelada intervención militar de la Casa Blanca.

Desvergonzadamente, el imperio se atrevió a solicitar a las autoridades cubanas respeto a los derechos fundamentales del pueblo cubano, a raíz de la respuesta que los organizadores de la protesta recibieron en horas tempranas de este martes. En una súbita pérdida de memoria, no dice nada de las 243 medidas heredadas de la era Trump, que recrudeció el bloqueo económico y tanto daño hacen a la familia cubana a ambos lados del estrecho de la Florida.

«Hacemos un llamado al gobierno de La Habana para que respeten las libertades y los derechos fundamentales del pueblo cubano», dijo, en intercambio con reporteros, Ned Price, portavoz del Departamento de Estado, según reporta la tristemente célebre Voz de las Américas.

El programa televisivo Con Filo puso los puntos sobre las íes, al revelar los verdaderos objetivos de estas nuevas acciones, y divulgó nombres de los que dictan las órdenes desde la Florida: Orlando Gutiérrez Boronat, Jorge Luis García, seguidores de la fracasada brigada mercenaria 2506 y otros de estos ejemplares que solicitan, descaradamente, la intervención de los marines yanquis a Cuba.

Tomado de Granma

Quien ama a Cuba, no le da golpe blando

El impacto de la pandemia con sus respectivas secuelas sanitarias y económicas, y el persistente bloqueo imperial, constituyen escenarios mediáticos para intentar un golpe blando contra Cuba, cuyas pretensiones enemigas quedaron en letra muerta.

Esa frustración de histeria y rencor de anticubanos que no aman a su Patria, para los revolucionarios de la Isla, es difícil hallarle una interpretación tangible.

Pese las circunstancias es de buen cubano amar la tierra que te vio nacer, la que con más de 60 años de Revolución ha querido permanentemente sus hijos sin distinción de género y raza.

No es digno de un cubano alimentar odio contra su propio hermano, exigiendo intervención para frustrar la obra común, para truncar sueños de maestros en escuelas, tras el propósito de formar integralmente al hombre de hoy y del mañana.

No es de patriota atacar el terruño donde se fraguan proyectos de glorias y se ensanchan caminos en defensa del progreso colectivo. No es de humano maldecir a tus semejantes que muchas veces jugaron en el barrio y hasta fueron juntos a las aulas, tras un conocimiento común; de vociferar una deslealtad para con agradecidos que cuidan y velan por los tuyos sin importarles itinerarios o destinos.

No se justifica ver profesionales formados en Cuba, como olvidaron sus raíces, atacando verbalmente al pueblo que tanta libertad y derechos les dio, como tampoco se justifica ver esos insultos contra quienes escogimos el camino desafiando carencias y necesidades por la maldad del imperio que los alienta.

Indignan los episodios diversos, pero mientras la furia y el odio los corroe, aquí está Cuba resistiendo por hacer más suya la obra por el pueblo y para el pueblo.

José Martí y su legado imperecedero

Este 19 de mayo se cumple el 126 aniversario de la muerte de nuestro Héroe Nacional, José Martí, el hombre que no sólo luchó por la independencia de Cuba, sino que avizoró la necesidad evitar que los Estados Unidos, hiciera de América Latina su traspatio, como lo había concebido ya la doctrina Monroe desde 1823.

El espíritu libertario, generoso y humanista de José Martí preside la lucha de los pueblos de América Latina, proyectándose en la actualidad por lograr su liberación, el respeto a sus derechos, la igualdad, la democracia, la justicia y la vida plena para todos los seres humanos.

El imperialismo trata de establecer un dominio mundial exclusivo sobre fundamentos del desarrollo material y tecnológico, y la anulación del papel del estado. Así maniobra el imperio para imponer su hegemonía, y muchas veces lo han logrado a base de financiamientos de campañas electorales y golpes de estado.

El legado de José Martí tiene todavía mucho que hacer por la independencia de los pueblos. Tenemos que tomar de su extensa obra los fundamentos necesarios para enfrentar los retos del mundo actual.

El pueblo cubano se inspira en los legados de hombres como José Martí y Fidel Castro para defender la existencia misma de la Revolución cubana y continuar promoviendo de diversas maneras y en los escenarios posibles la unidad latinoamericana.

Martí avizoró en la carta inconclusa a su amigo Manuel Mercada que Cuba libre era vital para el futuro de los países del sur americano cuando dijo: “ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América.”

Está demostrado que Cuba representa la idea de la integración latinoamericana, que sitúa la justicia como su valor más alto; ésta es la respuesta más enérgica y acertada con que podemos hacerle frente a la fragmentación que genera el imperialismo hoy, en América Latina y que trata de generar también en Cuba. Con nuestra fidelidad a los próceres de la patria, y la unidad como escudo derrotaremos a cualquier enemigo por grande que este sea.

La vida, el compromiso del joven colaborador Pedro Pablo

Una de las tareas más complejas asumidas por las misiones médicas internacionalistas cubanas ha sido la batalla contra la pandemia por la Covid-19. En el municipio santiaguero de Contramaestre reside uno de esos tantos protagonistas, un joven que ostenta además la condición de estar comprometido con su Patria y la defensa de la vida.

Solo contaba 26 años cuando Pedro Pablo Pacheco Aliaga llegó a Venezuela. Tenía un par de años de experiencia en la práctica médica y ya hacía planes de casamiento y de tener un hijo cuando fue llamado a cumplir misión en la hermana nación. Muy poco tiempo después de llegar a ese país, una noticia conmovió a todos en la misión médica: había fallecido Fidel.

Y aquella noticia los conmovió a todos, “fue uno de los momentos más difíciles”, me cuenta. El legado del Comandante en Jefe constituyó una de sus fortalezas para vencer la distancia de su Patria en medio de la inestabilidad política y la crisis económica que arreciaba en Venezuela.

Describe las acciones de sabotaje contra tiendas, escuelas, centros médicos, la inseguridad en las calles, la violencia generalizada. Todo organizado por grupos al servicio del imperio que, lejos de contribuir con el bienestar de su país, lo sumieron en un profundo caos.

Enfrentar la llegada de la pandemia por Covid-19 fue el punto culminante en la experiencia de Pedro Pablo en Venezuela. Narra con orgullo el modo en el que su grupo de trabajo transformó su centro médico en una sala de terapia intensiva. Comenzó la batalla contra el virus y por la vida, durante ocho meses ya no hubo descanso, a no ser los días de aislamiento después del agotador trabajo.

Pedro Pablo leía a sus pacientes la correspondencia, uno de ellos era un anciano que a través de él recibía el aliento de su esposa. “Era un escenario protagonizado por adolescentes”, me refiere al narrar parte del contenido de aquellas cartas en las que la familia alentaba al anciano y le recordaba permanentemente que le esperaban en casa. Lamentablemente el paciente perdió la vida, pero no se apartó de él en ningún momento y toda su preparación lo puso a su servicio.

Sin embargo la inmensa mayoría de los positivos a la Covid-19 salieron ilesos. Le queda el orgullo del cariño de los venezolanos, que siempre le entregaban muestras de amor y reconocimiento por el valor de estar en una zona roja a la que no siempre querían acceder otros profesionales de la medicina.

De regreso a Cuba, desde Contramaestre, nos deja sus consejos. “Que el virus está ahí, existe y cobra vidas y tras cada muerte hay una familia que queda, que pensemos en ellos, que nos cuidemos…”

Cuatro años de misión en Venezuela, los últimos ocho meses en zona roja, hacen de este joven doctor un protagonista privilegiado de la batalla por la vida, que continua ahora en su tierra natal con el mismo compromiso y más consciente de la justeza de nuestra causa.

Grito de Baire: la Patria necesita hombres buenos para los tiempos difíciles

La patria necesita de los hombres buenos para los tiempos difíciles.

A los que estamos hoy aquí en esta tierra heroica, nos ha tocado el mérito de militar en las filas de los sacrificados de estos tiempos… hemos sabido ser de los buenos.

Los trabajadores de esta radio, seguimos junto al Partido y al pueblo, sin el mínimo privilegio, sabiendo que nuestra zona roja depende de una palabra. De esa palabra de aliento, de información, de orientación, de llamado al combate en condiciones excepcionales. Esa que esperan ustedes, nuestros oyentes para tomar aire y seguir adelante.

Como parte del Partido y el pueblo no admitimos San Isidros indignos. Tampoco a sietemesinos de mente que solo saben criticar, como si a Cuba no le salieran bien las cosas por el gusto de alguien. Sietemesinos que no toman un azadón en sus manos en Bungo, que no se colocan la canasta a la cintura en La Torcaza.

A esos, la gente de Grito de Baire les dice que desde hace mucho tiempo los cubanos aprendimos a unirnos por la Patria, no desde los defectos sino desde las virtudes y que se está acabando el tiempo de la mano extendida para los indignos, porque el daño cansa.

¡O se incorporan al carro de la gloria y el sudor, o quedarán a pie en el camino de la ignominia!

Retomamos en este instante que necesita la patria de nosotros, el llamado de combate frente a los malos cubanos que quieren una Cuba en llamas, agredida por el Imperio del Norte. Nos sumamos la posición de la Unión de Periodistas de Cuba que deja bien claro:

“Como periodistas y comunicadores de un país que ha sido víctima del terrorismo en todos los órdenes, literal y mediáticamente hablando, denunciamos la manipulación y el oportunismo político para encubrir una operación de guerra de cuarta generación extremadamente peligrosa.

¡Decimos alto y claro: Diálogo sí, chantaje jamás!”

Tiene absoluta vigencia la expresión martiana: Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen. Los escritores y artistas cubanos, cuya responsabilidad ética y ciudadana nadie puede poner en dudas, estamos comprometidos con la obra de fundación y amor que nos ha hecho crecer y creer en la Revolución.

¡Y junto a esta obra revolucionaria, desde esta radio revolucionaria, seguimos en combate!

POSICIÓN DE PRINCIPIOS DE LOS TRABAJADORES DE LA RADIO GRITO DE BAIRE POR EL AÑO NUEVO.

Derechos humanos y su distorsión norteamericana

El 10 de diciembre de 1948, concluida la II Guerra Mundial, se firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Por ello, la ONU escogió ese día para señalarlo en el calendario de celebraciones.

Si hacemos una investigación medianamente responsable de la realidad posterior al parto de la fecha, sale a relucir, de manera inmediata, que el país potencia, Estados Unidos, se apropió de esas dos palabras –derechos y humanos– y las convirtió en instrumentos políticos, lo mismo para imponer sanciones que para lanzar agresiones militares, y así ha sido hasta hoy.

Sin embargo, no es nada difícil desnudar tal concepción, pues el estandarte tejido en estos 72 años no ha sido otra cosa que una fachada llena de lentejuelas baratas, colgadas con alfileres que se quiebran con el más mínimo empuje de la verdad.

Derecho humanos ahora mismo en EE.UU.

Confieso que no conozco si aquella Declaración Universal de 1948 puede justificar lo que ocurre hoy mismo en el poderoso imperio del Norte. ¿En qué párrafo podría encontrarse que cuando Donald Trump creó jaulas y centros de detención para menores inmigrantes en la frontera con México, estaba defendiendo un derecho humano? ¿Dónde poner las cifras de afronorteamericanos asesinados por la policía de ese país sin que sus actores sean castigados? ¿Cómo entender que en EE. UU. mueren alrededor de 11 000 personas anualmente por armas de fuego?

Según cifras del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por su sigla en inglés), en 2016 se usaron armas en un 73,3 % de los asesinatos, en un 47 % de los robos y en un 31,8 % de las agresiones graves. En ese país son muy comunes los tiroteos en lugares públicos como universidades, cines, plazas, hospitales…, debido, entre otras cosas, a la facilidad del acceso a los armamentos.

¿Quién garantiza entonces los derechos humanos, o mejor dicho, la vida de los niños que mueren en una escuela por el uso autorizado de un arma de fuego en manos de cualquier persona, incluso de menores? ¿Quién debe ejercer el control –y no lo hace– de la adquisición de un arma y el uso de ella? ¿Qué interpretación dar al concepto derechos humanos, cuando la víspera, precisamente de este 10 de diciembre, Estados Unidos tenía casi 15 millones de contagios por la COVID-19, y registra más de 280 000 fallecidos, según la OMS?

Y hay que relacionar el tema con los derechos humanos, por cuanto una gran responsabilidad –o mejor dicho, irresponsabilidad– por la falta de control de la pandemia y por haber ignorado su gravedad, la tiene el Presidente de ese país.

La violación de los derechos humanos por parte de Estados Unidos no solo ha tenido como escenario su territorio. Ha ido más allá de sus fronteras.

Cuando en 2001 invadieron Afganistán, lo hacían sabiendo que ese país asiático ocupaba uno de los primeros lugares entre los más pobres del planeta. Años después, aún hay contingentes militares del Pentágono en esa nación, mientras la cifra de civiles muertos por ataques aéreos liderados por EE. UU. aumenta casi un 330 % entre 2016 y 2019, según un estudio elaborado por el Proyecto de Costos de Guerra de la Universidad de Brown, publicado el pasado lunes.

Además, la agresión ha dejado un saldo de casi 5 000 soldados muertos, de los cuales 3 356 son estadounidenses, así como decenas de miles de civiles asesinados y más de 50 536 heridos desde que la ONU empezara a recopilar datos estadísticos sobre el asunto.

Cuando Estados Unidos invadió Irak bajo la sombrilla de una burda mentira sobre armas de destrucción masiva que nunca existieron, lo hizo, según el entonces inquilino de la Casa Blanca, George W. Bush, para hacer respetar los derechos humanos en esa nación.

En estos 17 años han sido más de 600 000 los muertos, la mayoría de ellos civiles, víctimas de las bombas, cohetes, y el uso del uranio empobrecido, de acuerdo con la revista británica The Lancet.

Ha sucedido otro tanto en Libia y en Siria, donde todavía hoy, además de matar civiles y luego decir que son «daños colaterales», se roban públicamente el petróleo y entorpecen la lucha antiterrorista que emprenden las fuerzas locales.

Otra guerra que encabeza Estados Unidos, tan cruel como la militar, es el uso de las sanciones económicas, financieras y comerciales contra países cuyos gobiernos no se alinean a la política imperial y optan por defender su independencia y soberanía.

Así pasa con Cuba, por más de 60 años bloqueada, la Venezuela bolivariana y la Nicaragua sandinista. También usan sanciones contra la República Islámica de Irán, Corea del Norte, Siria y la empobrecida Yemén, entre otros países.

Han agregado a esta vergonzosa lista, las sanciones contra Rusia y China, en lo que constituye un desafío al equilibrio y a la paz mundial.

Ese es Estados Unidos, el país cuyo gobierno alega ser el modelo de garantía de los derechos humanos. ¿Cómo puede permitirse que se presente como el abanderado de su defensa? Sobran los ejemplos de semejante absurdo e hipocresía.

(Tomado de Granma)