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Contramaestre conoce la talla del mártir Rodolfo Rodríguez Benítez.

Contramaestre, territorio que supera los 106 mil habitantes en el oriente de Cuba, mantiene verdadero apego a su historia y la Revolución Cubana: se enorgullece este 23 de noviembre al rendir especial tributo a uno de sus hijos mártires, ¨Rodolfo Rodríguez Benítez¨, en el Aniversario 63 de su caída en combate contra las fuerzas del dictador Fulgencio Batista.

                                                          Homenaje a Rodolfo Rodríguez Benítez frente a su residencia en Contramaestre.

Rodríguez Benítez fue un joven, que en plena adolescencia, comprendió que frente los males que padecía Cuba antes de 1959, el camino expedito era la lucha armada en acompañamiento a Fidel Castro. De ahí que supo madurar en el campo de batalla, convencido de que ¨cuando se lucha siempre por una causa justa se alcanza la victoria¨, sentenció Rodolfo, en una de sus misivas a querida madre Artemia.

                                                 Jóvenes reclutas rinden homenaje al inolvidable revolucionario Rodolfo Rodríguez Benítez.

La jornada congregó en calle 11 entre 2 y 4 del céntrico reparto ¨Rodolfo Rodríguez¨ -lugar donde residió el revolucionario- a familiares, vecinos y una representación de este pueblo: pioneros de la Secundaria Básica Urbana y trabajadores de la fábrica de confecciones textiles, ambos colectivos identificados con el nombre del combatiente. Además, alumnos de la escuela William Soler y miembros de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, todos comprometidos con el legado de Rodolfo para que continúe palpitando una Patria Libre e Independiente.

                                                           Estudiantes de la Escuela Politénica William Soler en homenaje al mártir.

                                                 Estudiantes de la Secundaria Básica Rodolfo Rodríguez honran al mártir de su centro escolar.      

                                                 Estudiantes de la Secundaria Básica Rodolfo Rodríguez honran al mártir de su centro escolar.

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Patria o Muerte por la vida

“Tenemos Patria y defendemos la vida y seguimos siendo de Patria o Muerte“. Con esta frase expresada por nuestro Presidente Miguel Díaz Canel, concluyó el Séptimo Período Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, frase que según consideraciones periodísticas merece una atinada reflexión en los nuevos tiempos.

La construcción simbólica, ratifica el sentimiento de cubanas y cubanos con las raíces históricas de la nación, apegada a ese amor imperecedero por la vida, en que la Patria es esencia, fundada en una acumulación de valores.

De ahí que la justicia, la dignidad y la libertad son virtudes que engrandecen a la Patria revolucionaria, defendida desde Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868; otros héroes, hasta el enero victorioso, etapa donde comienza un gigantesco proceso a favor de la verdadera existencia de todo el pueblo.

La campaña de Alfabetización fue vida para miles de analfabetos sumidos en la ignorancia. En Girón se combatió por conservar la vida con más educación, cultura e independencia.

La edificación de Consultorios médicos de la familia en todo el país, devino en más calidad de vida para niños, embarazadas, adultos mayores, personas vulnerables.

Por derecho a la vida, se construyeron universidades para hacer hombres y mujeres verdaderamente cultos en defensa del progreso social; se ejecutaron grandes fábricas e industrias para garantizar producción de bienes y servicios.

Por derecho a la vida en un modelo socialista inclusivo, la familia cubana goza de tranquilidad, de paz, de seguridad, de respeto; ingredientes que nos hacen más felices, pese a las adversidades y tropiezos.

Por derecho a la vida, científicos y personal de la salud, desafían una pandemia inesperada para salvar a los hijos del terruño, para ofrecer ayuda solidaria a otras naciones del planeta necesitadas de una urgencia sanitaria.

Por esa Patria soñada y conquistada, de amor a la vida, Cuba rechaza la intención de estrangular la economía nacional; la subversión; la creación de campañas política-comunicacionales en redes sociales con el interés de provocar desestabilización e imponer un cambio de sistema.

Por esa Patria soñada por Martí y conquistada por Fidel, Cuba defiende el ejercicio de la soberanía y de la Ley. Por tanto esas agresiones que se proponen para socavar nuestra independencia y destruir el orden Constitucional, la Revolución y el Socialismo, nunca tendrán respaldo alguno.

Por tal razón, es venerable nuestro “Patria o Muerte por la vida”, que significa morir por la dignidad de la nación, con la certeza de que venceremos.

Nacimiento de una leyenda: Che

La serenidad y firmeza de su carácter hacían sin que pareciera un hombre temerario. Argentino de nacimiento y cubano por convicción, Ernesto Guevara de la Serna (Che) es un paradigma de hombre justo e intransigente revolucionario, que inspira a la juventud mundial por la grandeza de su personalidad.

El Che no tuvo una infancia difícil ni mucho menos marcada por la pobreza, sin embargo sintió muy hondo las calamidades sufridas por la América toda, conocidas estas en su viaje aventura por algunos países del Continente, una vieja moto y su gran amigo Alberto Granados serían testigos de su crecimiento humanista y revolucionario.

Este héroe de América Latina y del mundo, poseía una preparación cultural envidiable, médico de profesión y con un espíritu aventurero que contrastaba con la seriedad que imprimía a sus acciones, cada vez más ligadas a los desposeídos.

En México conoce a Raúl Castro y este le presenta a su hermano Fidel, líder del proceso revolucionario cubano y responsable de la preparación de la expedición del yate Granma.

Una noche de conversación bastó para que el argentino comprendiera la alta capacidad de Fidel como organizador de la lucha armada, para encontrar el objetivo primario de su vida, para unirse a la tropa que lo llevaría a a convertirse en El Guerrillero Heroico de la sierra y el llano, protagonista de varias hazañas, donde la toma de un tren blindado y la victoria de Santa Clara le dieron su madurez política.

Crecía la Revolución y con ella el Che, uno de sus hijos más activos, aquel que asumió con más valor que conocimientos la dirección del Ministerio de Industria y la presidencia de la Banca cubana.

Otras tierras del mundo reclamaron el concurso de sus esfuerzos y su convicción de internacionalista lo llevó al Congo y luego a Bolivia. En la Quebrada del Yuro,tras largos meses de asedio y persecución, el 8 de octubre de 1967 fue hecho prisionero, un día después es asesinado el Hombre leyenda que mirando a los ojos de la muerte exclamó; póngase sereno y apunte bien, va Ud a matar a un hombre.

Se equivocaron sus asesinos, Che Guevara vuelve a nacer los 9 de octubre en cada niño que ríe, cada obrero que se aferra en la calidad de trabajo, cada médico internacionalista, en cada hombre o mujer que construye un futuro mejor.

Nuestros 15 de noviembre: Para la normalidad, la niñez, la nación

El 15 de noviembre será como un parteaguas para los cubanos entre el dolor y la esperanza. Hemos vivido meses (casi dos años) muy duros, de enfrentamiento a una pandemia devastadora, de sobreponernos a las penurias provocadas por el efecto combinado de la crisis económica mundial y el bloqueo recrudecido por la anterior administración estadounidense y sostenido oportunistamente por los actuales gobernantes de ese país.

Han sido tiempos de duras secuelas físicas, emocionales, psicológicas, familiares y sociales. Meses de encierro y limitaciones, especialmente para nuestros niños: tan necesitados en su formación de la libertad, el juego, el compartir en colectivo, el experimentar y aprender.

Gracias a las milagrosas vacunas desarrolladas por nuestros científicos, los protocolos sanitarios aplicados, la responsabilidad de la mayoría de la población y el chequeo diario de la situación por nuestras autoridades, la pandemia va desescalando ostensiblemente y la vida del país comienza a reactivarse.

Place ver nuevamente el Malecón con sus parejas, sus pescadores y caminantes, los centros gastronómicos y paladares en actividad, las playas con sus bañistas, los niños en el Zoológico o en el Botánico. Reconforta ver la vida ante nuestros ojos, aunque no sea igual que antes, aunque tengamos que mantener distancia y sigamos usando mascarillas, aunque el frasquito de gel, alcohol o hipoclorito esté en nuestros bolsillos.

El 15 de noviembre abrirán las escuelas del país para que nuestros hijos más pequeños reinicien presencialmente el curso escolar. Ellos son los que más han sufrido en la pandemia, los que han sentido los temores, los que han dejado de recibir besos y abrazos, los que no han podido compartir con sus amigos. Ese será un día de alegría para ellos, un día de reencuentro y de libertad (aunque responsable), un día que ansían nuestros niños y sus familias.

Cuba le debe mucho ese día de felicidad a sus más promisorios y tiernos ciudadanos.

Ese lunes llegarán la inmensa mayoría de ellos a sus aulas totalmente vacunados, protegidos, como ya lo están millones de cubanos que han recibido sus dosis en cualquier parte del país, sin discriminación y privilegios.

El 15 arribará con numerosas instituciones culturales reabiertas, para alimentar de buenas cosas nuestro espíritu. ¿Desde cuándo no podíamos entrar a una galería, una sala de teatro o un museo? ¿Desde cuándo no había bullicio y sonidos en nuestras Casas de Cultura? Súmese a ello que el 12 de noviembre se abrirá la Bienal de La Habana en su primera etapa, uno de los eventos culturales cubanos más sui géneris e internacionalmente reconocidos, aunque a algunos les enfurezca.

Las fronteras del país también se abrirán el 15 y, con ellas, el arribo de visitantes extranjeros hacia todos los polos turísticos; como ya lo han hecho otros destinos reconocidos de la región. Se hará con protocolos sanitarios concertados con las autoridades de salud, pero sin discriminaciones para los visitantes por el país del que provengan (siempre que cumplan los protocolos) o la vacuna que hayan recibido. A ellos los recibirá un país seguro social y sanitariamente.

Será una bocanada de aire a nuestra economía y nuestras finanzas, duramente golpeadas y necesitada de agentes dinamizadores como la actividad turística y la reciente y creciente aparición de micro, pequeñas y medianas empresas, que ya son más de 200.

Contra todo eso, y especialmente contra el turismo, pretenden algunos generar acciones desestabilizadoras. No es nada nuevo. Ya lo han hecho antes. En 1997, cuando Cuba empezaba a salir de lo más duro del Período Especial y el turismo se erigía como la más promisoria actividad económica del país, la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) -la misma que hoy apoya fervientemente las acciones que algunos pretenden hacer el mismo día de la reapertura del turismo y las escuelas-, contrató al terrorista Luis Posada Carriles y, a través de este, a mercenarios centroamericanos para poner bombas en instalaciones turísticas (8 entre abril y septiembre de 1997).

Las bombas no son tan bien vistas en estos tiempos, aunque a algunos les paguen por usar cocteles molotov. La estrategia es ahora generar inestabilidad e incertidumbre para anular una de las distinciones del turismo cubano: la seguridad ciudadana y la estabilidad del país.

Hostigar, asfixiar, bloquear, para provocar el estallido social es la estrategia del imperio y sus contratados de turno. Se arropan de pacíficos para intentar dar el zarpazo.

Es lo que no permitiremos la gran mayoría, que quiere disfrutar estos tiempos de reapertura, de salida del encierro sanitario, de nueva vida para disfrutar con responsabilidad. Cuba quiere amor no odio. Cuba quiere tranquilidad y esperanza no violencia y conspiraciones. Cuba quiere vida no bloqueo. Disfrutaremos nuestros 15 de noviembre en las aulas, los teatros, los centros de trabajo, las playas, el malecón, la Bienal. No lo van a impedir.

Tomado de Cubadebate

Cuba no olvida a sus hijos dignos

Seis de octubre de 1976. Cuba se vistió de luto. Un pájaro plateado caía gravemente herido en las profundidades del Mar Caribe por la maldad y odio del enemigo.

Fue el crimen de Barbados, el que dejó un profundo dolor al pueblo cubano. Setenta y tres personas a bordo en vuelo de un avión de cubana, se despidieron sin ver sus familias, sin ver realizado quizás sus más anhelados sueños.

Una carga explosiva apagó la sonrisa de hombres y mujeres comprometidos con el mañana, de cincuenta y siete cubanos, once guyaneses y cinco coreanos, de quienes en plena flor de sus vidas no pudieron ver más brillar el sol.

Cuba aún llora la ausencia de los integrantes del equipo juvenil de esgrima de la Isla, de esos jóvenes que compitieron exitosamente en el IV Campeonato Centroamericano y del Caribe, quienes regresaban con el oro colgado en sus pechos.

Sin embargo, manos asesinas apagaron la felicidad porque a los reaccionarios le molesta el brillo de la Patria.

A 45 años sin nuestros jóvenes esgrimistas, la Plaza de la Revolución no borra aquellas lágrimas, al saberse continuadora de esos rostros tristes.

A 45 años, Cuba rechaza el odio de una maquinaria imperialista, cuyas manos heredadas de la ignominia, son las mismas de los gringos organizadores de aquel sabotaje.

Hoy el llanto se traduce en acciones por un mundo mejor, más justo; por patentizar que estamos dispuestos a combatir, de ser mejores soldados en cada trinchera de la nación.

Frente a esta pandemia, continuar trabajando con productividad; hacer de la escuela la mejor virtud; que los niños pinten felices el mejor dibujo de estos tiempos y que artistas y periodistas se inspiren en su mejor creación, junto a familiares de los mártires de Barbados, es el mejor tributo de la Isla, la que no olvida a sus hijos dignos.

Crimen de Barbados, suceso imposible de olvidar

La nación cubana nunca imaginó que en el año 1976 sucedería uno de los peores actos terroristas ocurridos en el hemisferio occidental, el Crimen de Barbados. Hecho que guarda las páginas de nuestra historia con profundo pesar.

Setenta y tres personas, incluyendo la tripulación, viajaban en el DC-8 de fabricación estadounidense, que se dirigía a Jamaica desde Barbados con destino a La Habana.

Luis Posada Carriles y Orlando Bosch autores del horrendo crimen quedaron hasta los últimos días de su vida impune. Ellos prepararon todas condiciones en Caracas, Venezuela, y siempre contaron con el apoyo de la CIA.

Wilfredo Felo Pérez y Miguel Espinosa Cabrera pilo y copiloto respectivamente de la aeronave eran los encargados de regresar a nuestra Patria, entre otros pasajeros, a los veinticuatro integrantes del equipo juvenil de esgrima de Cuba, quienes venían de ganar todas las medallas de oro en el Campeonato Centroamericano y del Caribe, logro sin precedente en la historia de esta modalidad deportiva.

Crimen que truncó sueños y proyectos

Sin embargo, no pudieron compartir su felicidad con sus seres queridos. Decenas de familias quedaron con un luto irreparable. A lo largo de estos cuarenta y cinco años hemos conocidos disimiles de historias, hijos que relatan como recuerdan a sus padres, relatos de amor inconcluso que quedaron tronchados por este infortunio. Tantos sueños y proyectos en el reino de la tierra quedaron por cumplir.

Este acontecimiento demostró cuánto puede sufrir un pueblo por el solo hecho de andar un camino independiente y soberano, ese que elegimos tomar desde 1959.

Pero Cuba no olvida porque como dijera nuestro comandante en Jefe Fidel Castro en el sepelio de las víctimas del Crimen de Barbados ¨(…) ¨ nuestros atletas sacrificados en la flor de su vida y de sus facultades serán campeones eternos en nuestros corazones. Nuestros tripulantes, nuestros heroicos trabajadores del aire y todos abnegados compatriotas sacrificados cobardemente ese día, vivirán eternamente en el recuerdo, en el cariño y la admiración de nuestro pueblo (…) ¨.

Otro septiembre que aguarda por sus discípulos

Llegó septiembre y por segundo año consecutivo, el gozo en Cuba es diferente. Las calles no exhiben el bullicio tradicional de un puñado de semillas que preparan el porvenir.

El ir y venir de padres que conducen a sus hijos queda atrasado hasta un nuevo comienzo presencial. En la plaza, un Martí silencioso aguarda por sus discípulos. La bandera de la estrella solitaria no ondea acompañada de los primeros rayos del sol. Las notas del Himno Nacional, es el símbolo de identidad que espera por los hombres y mujeres del mañana.

Una pandemia que encierra el peligro y la muerte detiene la bienvenida para el reinicio del curso escolar; no así la esperanza de ser una de las naciones más culta del mundo.

Las aulas y sus mobiliarios anhelan a sus alumnos y docentes en este septiembre; en las pizarras no se utilizan las tizas para escribir trazos, figuras geométricas, números y letras, mientras que las computadoras continúan apagadas sin una interacción virtual para enriquecer el conocimiento.

Los pasos de la felicidad esta vez están retrasados, porque hay escuelas solidarias que salvan vidas; hay médicos y enfermeras que sustituyen educadores frente a la batalla de la Covid-19, donde importa la salud del pueblo en presencia de un pico pandémico que precisa detención.

Desde casa se retoma el desafío para aprender saberes diversos con el apoyo de teleclases y el acompañamiento familiar. Tras cinco meses de distancia no falta el deseo del encuentro, de esa esencia educativa que distingue cada septiembre.

El no regreso a las aulas en este septiembre habla de una protección, de una conducta social para lograr un retorno seguro y feliz con un nuevo accesorio que esconde sonrisas en armonía con uniformes multicolores y mochilas cargadas de sueños, sin dejar de ser alegres.

Con Abdala en el brazo, las instituciones educativas continuarán en meses sucesivos sus rutinas diarias para ensanchar el universo de la instrucción, porque como dijo El Apóstol: saber leer es saber andar y saber escribir es saber ascender.

Mujeres de heroicas historias

Como semilla fértil, mujer, surgiste para hacer Revolución en Revolución; como flor tropical escalaste peldaños para convertirte en gigante y ser rayo de luz y alma de inspiración.

Desde que Cuba abrió los ojos frente a la esclavitud, tú mujer cubana, desafiaste el peligro para estremecer la historia que hoy te premia con laureles. De raíces bien sembradas surgieron épicas rosas.

Mariana Grajales, empina sus hijos para que cumplan con la Patria; María Cabrales se va con Antonio Maceo a la manigua redentora. Melba y Haydée, las gloriosas heroínas del Moncada, se emanciparon como valiosas guerreras. Surge otra flor legendaria entrenada en la victoria. Vilma, de cuya semilla viene la fémina cubana para repartir educación, salvar vidas, labrar el campo, edificar fábricas y defender la Revolución.

Celia se inscribe también en la proeza de la Patria, en el empuje de una guerrillera que infundió la fuerza y el sentido de la vida. Decir mujer en Cuba es hablar de las hacedoras cotidianas; de las de saberes y oficios diversos. Maestras, doctoras, enfermeras, laboratoristas, artistas, constructoras, milicianas, las que hacen radio o combaten la actual pandemia.

Sin la presencia de esa federada que crea y consolida, la vida es un minuto largo, sin sol, sin lluvia, sin estrellas. Con la mujer cubana comienza a latir el corazón de heroicas historias.

Pongámosle corazón a la Patria

Nuevamente la Patria nos convoca. Ponerle corazón a la Revolución (cubana) es el llamado a los hijos de la nación. Un corazón henchido de paz, unidad, soberanía e independencia es la dignidad a defender.

Sembrar el amor entre los cubanos para aniquilar el odio es ponerle corazón a la tierra que te vio nacer, es seguir fundando una Cuba con deseos de avanzar, de construir, de transformar.

Afianzar una Patria para los cubanos para hacer más hermosa la obra socialista, es ponerle corazón a la Revolución, exigiendo levantar los muros del bloqueo, la mentira, la infamia.

Seguir cimentando desde diferentes trincheras por el bien colectivo con herramientas creativas, de cohesión, por el pueblo y con el pueblo, es ponerle corazón a la Patria libre que soñamos y conquistamos.

Andar tras el camino de la cientificidad para salvar vidas necesitadas en tiempos de pandemia, es ponerle corazón a la Revolución, como lo es también trabajar sin descanso frente a la producción de alimentos.

No ceder al ultraje de los apátridas que se prestan para socavar principios y valores, es ponerle corazón a la Patria, para seguir salvando la Isla de amenazas y provocaciones enemigas, para juntos defender una Cuba socialista que nos pertenece por siempre. Como dijera el Presidente cubano Miguel Díaz-Canel: “A Cuba, a la Patria y al socialismo, pongámosle corazón y venceremos”.

Madre numerosa recibe el oxígeno de la bondad en Contramaestre

Contramaestre, pese a las complejidades de la economía cubana y recesión global generada por la Covid-19, continúa accionando en el ámbito de la vivienda, priorizando la atención a madres numerosas con tres o más hijos menores de 12 años.

Es el caso de la joven de 26 años, Levinelbis Ferrer Aguilar, progenitora de tres menores: una niña de ocho años y un par de mellizos de tres años, hembra y varón. Quienes, incluido su esposo, Carlos Javier Ramírez Rivero, también en plena juventud y afectado por dos infartos del miocardio, dejaron atrás el desfavorable entorno habitacional que los cobijaba.

Al recibir el oxígeno de la bondad que para las madres numerosas y con situaciones muy puntuales prioriza el gobierno cubano, esta familia de Contramaestre, hoy es vecina de calle 42 entre 9 y final , en el reparto Cruce de Los Mártires. Allí disfruta de una vivienda confortable, con cubierta de placa, dos habitaciones, baño interior, sala, cocina, portal, y patio.

Ante la realidad de poder cobijar bien a su prole, Levinelbis Ferrer no puede silenciar la gratitud que siente.

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