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Moncada por siempre

Eran jóvenes prestos a asaltar el porvenir, a escribir con sangre la historia en el Moncada, esa que hoy los reverencia y acoge en el espacio sagrado de los Héroes.

Eran buenos hijos, quienes hace 68 años con corajes de acero en sus pechos decidieron inmortalizar una noche para traer la aurora, para renovar los cimientos de una Cuba urgida de transformación. Era el Moncada la Revolución misma.

Una generación diferente que leyó las doctrinas del Maestro para cargar sobre su lozanía los fusiles y soltar amarras, revertir ultrajes y bendecir con el beso de la libertad la frente de la Patria marchita.

¡Cómo no entender el arranque de aquellos corazones que treparon lomeríos de la Sierra Maestra para cabalgar sin miedo hasta el enero victorioso! Eran guerreros con aires de renovada mejoría y con justificadas razones para hacer más sublime la mañana de la Santa Ana, inscrita en la memoria de la Patria.

Aquel 26 de julio, lamentablemente no devino en triunfo de las armas, pero sí en una victoria moral que arropó la dignidad de Cuba para avivar la llama que encendió la verdadera y definitiva independencia.

¡Como no defender el Moncada! ¡Cómo no agradecer su legado! Gracias a ese inigualable 26 de Julio, se escriben décimas y canciones de lealtad a la historia; el campesino produce y cosecha y el joven avanza con proyecto de renovación.

Gracias al Día de la Rebeldía Nacional, la visión del pionero que mira con orgullo se ensancha cada vez más; el constructor edifica escuelas, hospitales, fábricas; el artista sigue cautivado en su creación; mientras que el educador se afianza por evitar que mueran las raíces históricas e identitarias.

A la distancia de 68 años, Santiago de Cuba renace su Moncada. Sus hombres y mujeres frente a los nuevos tiempos, agradecen la gloria de aquel asalto estremecedor que hoy florece con nuevos amaneceres, tras la continuidad del progreso social, la independencia y la soberanía con una esencia de valores auténticos de un pueblo en Revolución.

Quien ama a Cuba, no le da golpe blando

El impacto de la pandemia con sus respectivas secuelas sanitarias y económicas, y el persistente bloqueo imperial, constituyen escenarios mediáticos para intentar un golpe blando contra Cuba, cuyas pretensiones enemigas quedaron en letra muerta.

Esa frustración de histeria y rencor de anticubanos que no aman a su Patria, para los revolucionarios de la Isla, es difícil hallarle una interpretación tangible.

Pese las circunstancias es de buen cubano amar la tierra que te vio nacer, la que con más de 60 años de Revolución ha querido permanentemente sus hijos sin distinción de género y raza.

No es digno de un cubano alimentar odio contra su propio hermano, exigiendo intervención para frustrar la obra común, para truncar sueños de maestros en escuelas, tras el propósito de formar integralmente al hombre de hoy y del mañana.

No es de patriota atacar el terruño donde se fraguan proyectos de glorias y se ensanchan caminos en defensa del progreso colectivo. No es de humano maldecir a tus semejantes que muchas veces jugaron en el barrio y hasta fueron juntos a las aulas, tras un conocimiento común; de vociferar una deslealtad para con agradecidos que cuidan y velan por los tuyos sin importarles itinerarios o destinos.

No se justifica ver profesionales formados en Cuba, como olvidaron sus raíces, atacando verbalmente al pueblo que tanta libertad y derechos les dio, como tampoco se justifica ver esos insultos contra quienes escogimos el camino desafiando carencias y necesidades por la maldad del imperio que los alienta.

Indignan los episodios diversos, pero mientras la furia y el odio los corroe, aquí está Cuba resistiendo por hacer más suya la obra por el pueblo y para el pueblo.

“Dentro de la Revolución” sigue existiendo espacio para todo y para todos

Queridas amigas y amigos:

Ante todo la felicitación a los condecorados, desde la admiración, el respeto y el cariño.

Muchas veces en los últimos tiempos he pensado: quién me iba a decir a mí que tal o más cual cuestión me iba a tocar. Pues casi todas me han tocado y ¡de qué manera! Esta es una de las más desafiantes, sin dudas: pensar, escribir y pronunciar unas palabras en recordación de aquellas trascendentales y polémicas, 60 años después.

Confieso que siempre me ha llamado la atención que, al abordar aquel momento, solo reparemos en el discurso del Comandante en Jefe y de forma fragmentada, cuando de aquella reunión debió y debe decirse más, publicarse más, quizás todo lo que aún pueda ser rescatado, como pedía Roberto Fernández Retamar 40 años después, porque es preciso entender las motivaciones de aquellas Palabras que, como ha dicho Jorge Fornet, fueron, quizás, la primera estocada al sectarismo presente entonces.

Hace unos días, preparando las ideas que quiero compartirles hoy, me fui a la cama después de releer lo que dijo Fidel hace 60 años y otros textos, escritos por algunos de ustedes y por otros intelectuales, hoy ausentes solo físicamente, en ocasión de sucesivos aniversarios de aquel histórico diálogo. Confieso que me entusiasmé ante la proximidad de este encuentro por la confirmación de la vigencia de esas Palabras… Bajo esas emociones, escribí el esbozo de lo que voy a expresarles ahora:

Hace 60 años, en diálogo real y honesto con la intelectualidad artística y literaria, el muy joven líder revolucionario Fidel Castro planteaba las bases fundacionales de lo que a lo largo de estos años ha conformado la política cultural de la Revolución Cubana.
Quien dice aquellas Palabras… es un hombre que aún no ha cumplido los 35 años y ya es aclamado como un héroe en Cuba y en gran parte del mundo. Pero no viene a imponer el peso de su heroísmo, ni siquiera el encanto de su fascinante personalidad.

Todavía hoy impresiona su humildad para reconocer que “nosotros estamos aprendiendo (…) nosotros hemos venido aquí a aprender”. Esa parte de su discurso es una lección de ética y de solidez cultural, de respeto al otro; es una prueba de cómo funciona el diálogo verdadero, con el oído atento a las voces inconformes o disonantes y la palabra dispuesta a responder, pero no para vencer, sino para aprender, aceptar, convencer: sin prepotencia y sin soberbias estériles.

No impone, razona. Es un dirigente abierto a una discusión que los propios intelectuales y artistas no habían logrado resolver entre sí.

Como nos recuerda en el catálogo de la exposición Omar Valiño, Fidel “no elude la cita, a pesar de la complejidad de la esfera artístico-literaria, donde grupos y liderazgos luchaban entre ellos por zonas de poder y entre la cual revoloteaba el fantasma de la concepción estalinista de la cultura”.

Recuerdo haberle escuchado a Eusebio alguna vez, tras las emociones vividas en un día de celebraciones patrias, que Fidel había condenado a Cuba, en el sentido más cariñoso del término, a tener siempre una guía intelectual.

Entiendo que hablaba de la intelectualidad en su acepción más amplia y diversa y no reducida a la artística-literaria. Pero no hay dudas de que pensaba en aquella reunión primera, donde el jefe guerrillero, el líder político, el estratega de todas las horas se revela de manera sencilla, pero firme, ante artistas e intelectuales de reconocida obra, como el intelectual indiscutido que siempre fue.

Por eso se detiene en la libertad formal, en el nexo artista-Revolución, hasta llegar a la necesidad de tener en cuenta también a los que honestamente se declaraban no revolucionarios en aquel momento.

En aquellas palabras fundadoras, que han sido referente de cada acción cultural durante todos estos años y de las que a menudo solo se ha extraído una frase, yo advierto dos líneas fundamentales que confluyen en un mismo fin.

Primero aparece claramente la convocatoria a todos los creadores a llevar el arte al pueblo y, a la vez, la afirmación de que la Revolución garantizaría la mayor libertad de creación.

A mi modo de ver, al referirse con claridad a la más amplia libertad formal, distinguiéndola de la siempre compleja y más sutil libertad de contenido, se está abordando abierta y honestamente, sin cortapisas, el desafío que tienen ante sí las nuevas instituciones culturales frente al hecho artístico dentro de la Revolución.

“Dentro de la Revolución”. Esa formulación, que suelen sacar de contexto y presentar como expresión excluyente a los que leen malintencionadamente las Palabras…, es central e insustituible. “Dentro de la Revolución todo” significa que lo único que no está en discusión es la Revolución. No es ella un hecho en disputa. Es el hecho mismo, la razón de ser de aquel encuentro.

Se ha dicho muchas veces y de mejor manera seguramente, pero nadie puede negar que la Revolución Cubana es el hecho cultural multidimensional total, el que despertará a una nación entera al conocimiento y reconocimiento de sí misma; el que abrirá las compuertas de la poderosa creatividad del ser nacional dondequiera que habite, el que nos dará nuevo rostro y alma nueva para hablar de tú a tú y sin minusvalías con el resto del mundo, ya no solo desde las voces y las obras de la vanguardia artística e intelectual que siempre existió, pero en minoría, sino desde la masa pujante y generosa que aparecería, hasta debajo de las piedras de las lomas, a partir de ese otro hecho cultural indispensable que se deriva de la Revolución y solo de ella, que es la Alfabetización.

Basta con mirarlos a ustedes y admirar sus obras, con recorrer las salas de Bellas Artes, el Ballet Nacional, el cine cubano, el teatro, la literatura, la música. ¿De dónde salieron los nombres que no puedo citar porque la lista sería muy larga de tanto talento que nos enorgullece hoy?

El patrimonio cultural que la Revolución encuentra, magnífico por su originalidad y trascendencia, pero excepcional y disperso, por la falta de respaldo institucional hasta 1959, se multiplicó mil veces como consecuencia de una voluntad política que siempre ha tenido a la Educación y a la Cultura como centro de su acción transformadora.

Sin la Revolución, la deslumbrante cultura cubana de nuestra época no sería. Ni siquiera existiría esa parte de la cultura cubana cuyos creadores un día rompieron con la Revolución por disímiles causas, pero han aportado al patrimonio de la nación obras inseparables del curso revolucionario de nuestra historia.

Creo sinceramente, gracias a varias relecturas y análisis de Palabras… en los últimos años, que la intelectualidad cubana derrotó la idea reduccionista que pretendían imponer los adversarios de la Revolución, encerrando en debates estériles una frase, mientras se desconocía la evolución de esas propias palabras en los hechos, la transformación cultural profunda que se había iniciado con el triunfo mismo de 1959 y se desataría después cada vez con mayor fuerza y alcance.
Pero sería un error confinar las llamadas Palabras a los intelectuales a un momento único, a aquel instante de junio de 1961, retador y trascendente como todo nacimiento, en el que confrontan certezas y dudas los intelectuales y artistas y el líder, intelectual también, de un proceso absolutamente nuevo que deslumbra y asusta, según quienes lo miren.

La reunión de la Biblioteca Nacional tuvo una continuidad en el tiempo que llega a nuestros días. Este acto es parte de ese proceso. Los diálogos sucesivos entre Fidel y una buena parte del Gobierno con la intelectualidad artística del país no se interrumpieron ni en los momentos más inciertos tras el derrumbe del socialismo en Europa del Este y la Unión Soviética. Más bien se afianzaron, dejando para el resumen de los acontecimientos otra frase que se hizo principio: “…la Cultura es lo primero que hay que salvar…”.

Una y otra vez, muchas a lo largo de estos 60 años, volvieron a encontrarse ambas partes para dialogar sobre temas medulares de la política cultural y más, sin limitaciones, sin censura, sin prejuicios. Y se confirmó lo que decía Retamar en el aniversario 55, que el concepto incluía la crítica de la Revolución, dentro de la Revolución. Más de una fractura se evitó con esos diálogos. Y más de una se produjo cuando se subestimó su importancia.

Si se siguen las huellas de esos sucesivos diálogos, se verá el impacto que dejaron en la sociedad cubana y no solo en sus ámbitos culturales.

El nacimiento de la UNEAC en agosto de ese mismo año, que al decir de la doctora Graziella Pogolotti “habría de ser un espacio de convergencia para la diversidad de credos estéticos”, es quizás el hecho cultural inmediato más sobresaliente.

Pero no es posible encontrar en las siguientes décadas del devenir de la Revolución Cubana, transformaciones sustanciales, giros y correcciones políticas en las que no haya participado activamente la intelectualidad artística, con propuestas osadas, alertas y señalamientos adelantados. Fidel, desde el Partido y el Gobierno, mantuvo viva y actuante la interacción con los creadores, garantizando su participación, que equivale a decir su compromiso con la vida del país en todos sus ámbitos.

Nada ha escapado a la contribución de la vanguardia: desde la calidad de la enseñanza, el funcionamiento de las instituciones culturales o la economía de la cultura, el peso de la burocracia, la tecnocracia y la mediocridad, hasta los vacíos y los olvidos que podrían poner en riesgo el destino de la nación cubana, como la reemergencia de fenómenos tan nocivos como la prostitución, la corrupción o el racismo, que ingenuamente creíamos superados con las leyes revolucionarias.

Siento que hoy nos debemos una relectura responsable y comprometida de los debates que desde 1961 caracterizaron la relación del Gobierno con sus intelectuales y artistas, preguntándonos cuántos de los problemas señalados a lo largo de estos años se han resuelto o permanecen entorpeciendo la salud del proceso social en curso.
Todos estamos de acuerdo en que el mundo vive un cambio de época dramático, bajo la guía de entes tan despiadados y enajenantes como el mercado neoliberal, a cuyo ciego rumbo se subordinan lo mismo el progreso tecnológico que la inteligencia humana.

¿Hasta qué punto somos conscientes del impacto de esos cambios en una sociedad singular como la cubana, empeñada en conquistar, junto con la mayor cuota de justicia posible, la emancipación definitiva de sus ciudadanos?

¿Cuál sería el papel del arte y de los artistas para seguir siendo revolucionarios en un contexto universal que parece moverse siempre en sentido contrario?

¿Qué hace, qué busca, qué crea, qué deja como legado un artista revolucionario en la veloz era digital y las procelosas, turbias, confusas tendencias que imponen, con sus algoritmos engañosos, las neurotizantes redes que mi amigo Frei Betto se niega a llamar “sociales” por todo cuanto atentan contra cualquier tipo de armonía social?

A esas preocupaciones de carácter más universal habría que sumar las interrogantes internas. Y entre todas, la fundamental: ¿Cómo sostenemos la Cultura y su vasto esquema de instituciones, estructuras, producciones, en las condiciones actuales?

¿Cómo perfeccionamos las vías y métodos para que pueda apreciarse el arte desde las escuelas y las familias?

¿Qué entendemos hoy por unidad, continuidad, sostenibilidad, prosperidad? ¿Qué por libertad, soberanía, antimperialismo, anticolonialismo, emancipación? ¿Cuánto puede aportar la intelectualidad artística y literaria al propósito impostergable de dar contenido y belleza, sustancia y atractivo a todos esos conceptos, libres del lastre panfletario?

¿De qué modos nuevos contamos lo cotidiano: el sacrificio, la resistencia, la creatividad?

¿Cómo enfrentamos la guerra cultural de símbolos y esencias que precede, como los bombardeos de ablandamiento, a las invasiones reales?

Hoy estamos, como hace 60 años, hablando de arte y de cultura, de creadores y artistas, de obras y de públicos, mientras el mundo arde afuera. Qué seguridad, qué confianza, qué coincidencias nos juntan para conmemorar Palabras que algunos, alguna vez y todavía, quisieron malinterpretar como la negación de la libertad que en realidad habría.

En medio de una pandemia cuyas consecuencias multidimensionales, psicológicas y económicas aún no alcanzamos a medir, el Gobierno ha cuidado particularmente a la Cultura, a los artistas e intelectuales, destinando fondos y recursos al sostenimiento de quienes a su vez alimentan la espiritualidad que nos salva de una cuota importante de angustias.

Para que se tenga una idea, y no se asusten, que no los voy a atormentar con números: el Presupuesto del Estado, sin afectar los recursos asignados a la Cultura, ha destinado 620 millones de pesos para el financiamiento a artistas no subvencionados, beneficiando con ello a 10 457 músicos y artistas escénicos y a 3 222 personas que ejercen como personal de apoyo de la producción artística y en la asistencia técnica. Estamos hablando de sostener la economía del (segmento) sistema empresarial de la Cultura, que es el que aporta a la economía nacional en condiciones normales.

No se esperó la demanda de los artistas. Se pensó en todos y en sus necesidades fundamentales en un contexto plagado de incertidumbres y malas noticias económicas globales que mantienen en suspenso los magros ingresos de una nación pobre y bloqueada. No traigo esos números aquí para que conste un apoyo que nos sentimos en el deber de dar y nos entusiasma poder dar. De algún modo estamos rindiendo cuentas. Con el cuerpo herido de dolencias y escaseces, Cuba no olvidó a sus artistas.

Eso no tiene otro nombre que Continuidad. Aquel diálogo de 1961 está vivo, aunque en más de un momento en estos años lo hayamos descuidado, pospuesto, malentendido y puede que hasta maltratado.

Como dirigentes del Partido único de la nación cubana y de un Gobierno que debe enfrentar cotidianamente un cerco económico y financiero brutal, en tiempos inciertos en los que ni los que más recursos poseen se sienten seguros, hemos apostado a la resistencia creativa. Luchamos todos los días contra el inmovilismo, la parálisis y los posibles retrocesos.

Hemos apostado a la innovación, a la ciencia, al talento y a la disposición del pueblo para enfrentar los múltiples desafíos que entraña avanzar rompiendo monte en cueros, como los cimarrones, como los mambises, como los rebeldes.

Leo todos los días algún post o análisis pidiéndonos liberar las fuerzas productivas, ¿en serio creen que nos interesa atarlas, contenerlas, o frenarlas? ¿Cuál es la fórmula mágica por la que creen que podemos, con un decreto presidencial, hacer que todo funcione y broten bienes y productos del cuerno de la abundancia?

Los invito a que mediten. Creo que es hora de actualizar y de refundar, en el espíritu liberador de aquellas Palabras a los intelectuales que Fidel pronunció para entonces y vuelven para provocar nuestros análisis, 60 años después.

Hay muchos testimonios de hechos en nuestra historia cultural que da placer revisitar para aprender del pasado; para que las experiencias negativas no se repitan y tampoco se eternicen en la memoria con efecto paralizador; para que las positivas se sistematicen; para que los miedos infundados no se tornen creíbles; para que los oportunistas y mediocres no tengan jamás poder sobre la creación; para que los mercenarios no desprestigien nuestro abanico cultural; para que la crítica se haga desde lo artístico y lo profesional y no desde las apreciaciones externas, que suelen ser estériles y producir reacciones contrarias; para que la Revolución que se hizo por la justicia y la  libertad no dé pie a confusiones que las nieguen.

En cuanto a los jóvenes verdaderamente motivados por la creación artística, tengo claro que, como todos los jóvenes de todas las épocas, son rebeldes o no son jóvenes, entonces, la responsabilidad de su formación para discernir e identificar la causa justa es nuestra, con respeto y sin condicionamientos, como ha sido la política cultural de la Revolución.

Cuando las personas de formaciones diversas, cuando los artistas se unen y trabajan para la comunidad, están trabajando por el país y por el futuro. Están transformando el ocio estéril, la apatía, la desmotivación en participación, en esperanza, en valores. Están haciendo la Revolución más útil: la que provee de herramientas espirituales al ser humano para que sea cada vez mejor.

A ustedes no tengo que decirles lo que saben, pero nunca sobra reiterar, para que nadie crea que lo subestimamos: el enemigo histórico de la nación cubana cambia de trajes, pero no de propósitos. Sigue siendo el mismo, a pesar de los afeites y maquillajes de la nueva época.

Su apuesta se afinca en el lógico agotamiento que podrían significar, que significan 62 años de resistencia. Y como no ha logrado jamás horadar el muro infranqueable de la sólida cultura e identidad nacional, opta por la vulgaridad y la banalidad que el mercado de la pseudocultura pretende imponer desde esos espacios que dejamos vacíos, confiados en que la masificación de la educación y la cultura iban a resolver espontáneamente un acumulado histórico de desigualdades de siglos que no se curan ni en seis décadas de Revolución.

Somos responsables también de nuestros índices de marginalidad, por eso no puede cejar la querella abierta por Fidel contra la incultura, desde aquellas Palabras… Instrucción no es sinónimo de cultura, ni siquiera lo es de civismo y cortesía; desde las carencias ya habituales hay que seguir apostando a la decencia y a la riqueza que aporta al ser humano la cultura artística, sin cansarnos.

No somos ingenuos. Está demasiado claro que nuestros adversarios tratan, por todas las vías, de provocar un estallido social y han escogido para inducir provocaciones un momento especialmente difícil para el país por los daños acumulados debido al reforzamiento criminal del bloqueo y el desgaste generado por el largo e intenso período de pandemia, asociado a los brotes y rebrotes de la COVID-19.

Y aquí me permito darles otros números, con perdón de los que los detestan. Para empujar un país, parafraseando a Barnet, hay que leer muchos números y hacer arte con ellos, el arte de hacerlos rendir más allá de las posibilidades reales. Entonces, perdónenme los números que no puedo dejar de darles hoy:

Como resultado del bloqueo y la pandemia hemos visto reducidos a niveles mínimos los ingresos en divisas. En el año 2020 se ingresaron 2 413 millones de dólares menos que en 2019, y en el primer semestre de 2021, 481 millones de dólares menos que en el primer semestre de 2020. En lo que va de este año se han importado 655 millones de dólares en alimentos que no alcanzan para satisfacer la demanda. La COVID-19 ha obligado a utilizar para su enfrentamiento más de 300 millones de dólares, que pudieron haberse destinado a la producción e importación de otros medicamentos. Tan solo en 2021 el Presupuesto del Estado ha asumido más de 4 300 millones de pesos para el enfrentamiento a la pandemia, de ellos, 596 millones de pesos en garantías salariales; 574 millones en salarios; 1 181 millones de pesos en medicamentos y 246 millones de pesos en alimentos.

Ustedes y yo sabemos que a los adversarios más frontales de la Revolución Cubana y a sus asalariados que se victimizan mientras atacan todo cuanto intentamos hacer, a ninguno de ellos le importa la salud del pueblo ni la alimentación del pueblo, como no les importa el diálogo con nadie ni entre nadie. Derrocar a la Revolución sigue siendo el gran objetivo. Se han empeñado en deslegitimar nuestra soberanía y devolvernos a los tiempos de vergonzosa subordinación imperial, cuando los embajadores norteamericanos dictaban las agendas del gobierno nacional y hasta nos contaban a su manera la historia de Cuba.

Preservar, bajo el peor de los ataques, la independencia y la soberanía nacional seguirá siendo la primera prioridad para quien se sienta revolucionario y patriota, aunque esas palabras en ciertos círculos se consideren obsoletas.

Obsoleta es la dependencia, obsoleta es la humillación al poderoso. De todas las libertades, la más preciada es la que nos libera a todos los que compartimos un sentimiento, la que nos inflama de orgullo ante el triunfo de un compatriota, la bandera que se iza y el himno que se entona.

No vamos a regalar la Revolución ni sus espacios. Debemos y podemos gestionarlos mejor, aprendiendo más de todo y de todos. Mientras mayor calificación y experticia tengan las personas que lideran los espacios culturales, se apreciarán las obras con mayor rigor y justicia.

Creemos firmemente que la obra de arte tiene no solo el derecho sino la misión de ser provocadora, arriesgada, desafiante, cuestionadora, también enaltecedora y emancipadora. Someterla a la censura subjetiva y cobarde es un acto de lesa cultura. La libertad de expresión en la Revolución sigue teniendo como límite el derecho de la Revolución a existir.

Tengo muchas más preocupaciones y sobre todo ideas y demandas que compartirles, pero no en un discurso conmemorativo, sino en el diálogo vivo, que no ha cesado ni cesará. No solo mantenemos reuniones periódicas con un grupo de ustedes para dar seguimiento al Congreso de la UNEAC.

Semanalmente, en espacios diferentes, compartimos ideas y proyectos con prestigiosos intelectuales y artistas, a los que agradezco valiosos aportes al análisis de algunos de los temas más complejos y desafiantes de la realidad actual, en el empeño de construir consensos y articular acciones.

Nuestra generación es depositaria de un legado y se debe al pueblo que optó por el socialismo como destino definitivo, apenas unos días antes de aquellas históricas jornadas de debate cultural que concluyeron con las Palabras a los intelectuales.

Me honra ratificarles hoy que “Dentro de la Revolución” sigue existiendo espacio para todo y para todos, excepto para quienes pretenden destruir el proyecto colectivo. Así como Martí excluyó de la Cuba con todos y para el bien de todos a los anexionistas y en sus Palabras en 1961 Fidel separó a los incorregiblemente contrarrevolucionarios, en la Cuba de 2021 no hay cabida para los anexionistas de siempre ni para los mercenarios del momento.

Queridas amigas y amigos:

Hoy he hecho muchas preguntas y estoy seguro de que ustedes tienen muchas más que devolverme. Juntos nos toca dar respuestas a todas para seguir sosteniendo en el tiempo las Palabras que nos guían.

Concluyo al estilo de poetas que respeto y aprecio mucho: “(…) No lo van a impedir ni ausentes millonarios ni arribistas, ni aspirantes al hacha del verdugo (…)” ¡El futuro no comienza con un hachazo! Los “convido a creerme cuando digo futuro”.

¡Viva la cultura cubana!

¡Viva Cuba libre!

Y reitero con convicción eterna: ¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

(Ovación)

Tomado de Cubadebate

La vida, el compromiso del joven colaborador Pedro Pablo

Una de las tareas más complejas asumidas por las misiones médicas internacionalistas cubanas ha sido la batalla contra la pandemia por la Covid-19. En el municipio santiaguero de Contramaestre reside uno de esos tantos protagonistas, un joven que ostenta además la condición de estar comprometido con su Patria y la defensa de la vida.

Solo contaba 26 años cuando Pedro Pablo Pacheco Aliaga llegó a Venezuela. Tenía un par de años de experiencia en la práctica médica y ya hacía planes de casamiento y de tener un hijo cuando fue llamado a cumplir misión en la hermana nación. Muy poco tiempo después de llegar a ese país, una noticia conmovió a todos en la misión médica: había fallecido Fidel.

Y aquella noticia los conmovió a todos, “fue uno de los momentos más difíciles”, me cuenta. El legado del Comandante en Jefe constituyó una de sus fortalezas para vencer la distancia de su Patria en medio de la inestabilidad política y la crisis económica que arreciaba en Venezuela.

Describe las acciones de sabotaje contra tiendas, escuelas, centros médicos, la inseguridad en las calles, la violencia generalizada. Todo organizado por grupos al servicio del imperio que, lejos de contribuir con el bienestar de su país, lo sumieron en un profundo caos.

Enfrentar la llegada de la pandemia por Covid-19 fue el punto culminante en la experiencia de Pedro Pablo en Venezuela. Narra con orgullo el modo en el que su grupo de trabajo transformó su centro médico en una sala de terapia intensiva. Comenzó la batalla contra el virus y por la vida, durante ocho meses ya no hubo descanso, a no ser los días de aislamiento después del agotador trabajo.

Pedro Pablo leía a sus pacientes la correspondencia, uno de ellos era un anciano que a través de él recibía el aliento de su esposa. “Era un escenario protagonizado por adolescentes”, me refiere al narrar parte del contenido de aquellas cartas en las que la familia alentaba al anciano y le recordaba permanentemente que le esperaban en casa. Lamentablemente el paciente perdió la vida, pero no se apartó de él en ningún momento y toda su preparación lo puso a su servicio.

Sin embargo la inmensa mayoría de los positivos a la Covid-19 salieron ilesos. Le queda el orgullo del cariño de los venezolanos, que siempre le entregaban muestras de amor y reconocimiento por el valor de estar en una zona roja a la que no siempre querían acceder otros profesionales de la medicina.

De regreso a Cuba, desde Contramaestre, nos deja sus consejos. “Que el virus está ahí, existe y cobra vidas y tras cada muerte hay una familia que queda, que pensemos en ellos, que nos cuidemos…”

Cuatro años de misión en Venezuela, los últimos ocho meses en zona roja, hacen de este joven doctor un protagonista privilegiado de la batalla por la vida, que continua ahora en su tierra natal con el mismo compromiso y más consciente de la justeza de nuestra causa.

Juventud de Contramaestre promueve homenaje a José Martí

Los hijos más jóvenes de la ciudad de Contramaestre rendirán homenaje al Apóstol de Cuba, José Martí, en ocasión de cumplirse este 28 de enero el aniversario 168 de su natalicio. No obstante a la situación epidemiológica por la que atraviesa el territorio con la incidencia de casos positivos a la Covid-19 se promueven las actividades en el escenario virtual.

Juan José Torres Rosales, primer secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en el municipio anunció que la fecha es de recordación permanente pues Contramaestre atesora en el Cementerio de Remanganaguas importante historia del más universal de los cubanos. Es así que se proponen dos jornadas de donaciones voluntarias de sangre para honrar a aquel que apuntó que Patria es Humanidad; además de un trabajo productivo en el polo de Laguna Blanca para homenajear la tradicional Marcha de las Antorchas este 27 de enero.

Para el propio día se convoca a dirigentes estudiantiles y otros jóvenes que se puedan sumar a un Tuitazo a partir de las 9 de la noche donde se emplearán las etiquetas #AntorchasMartianas #IdealesDeLuz #JuvenilMartiano en los cuales quedará plasmado el tributo de los bisoños al Maestro.

El día 28 de enero en unión con la Organización de Pioneros José Martí (OPJM) se propone a las familias vestir a los pequeños de personajes de la literatura infantil martiana y mostrar en las redes sociales el homenaje a quien aseguró que los niños nacen para ser felices.

De igual forma, en las escuelas del territorio donde continúa el proceso docente educativo se cumplirá el cronograma de actividades previsto para la jornada martiana siempre cumpliendo los protocolos de salud para evitar contagios con el nuevo coronavirus.

 

 

 

 

 

 

Seminternado Orlando Pantoja reestructura sus actividades docentes

Contramaestre retrocedió a la fase de transmisión autóctona limitada. Ante un escenario epidemiológico complejo, se decidió que varias escuelas del territorio, ubicadas en consejos populares con eventos de transmisión local, continuaran el proceso docente desde sus casas, hasta que mejoren las condiciones sanitarias, empeoradas por el rebrote de la Covid-19.

Uno de los centros educacionales que se encuentra en esta modalidad de estudio es el seminternado Orlando Pantoja Tamayo, del reparto 30 de Diciembre. Esta institución es la de mayor matrícula del municipio en la enseñanza primaria, su directora Elizabeth Pérez Vega, comenta cómo organizaron las actividades.

Jóvenes comunistas acompañan estrategia económica y social

Con el interés de participar en el impulso de la economía cubana y superar la crisis generada por el nuevo coronavirus la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) acompaña con acciones concretas la estrategia económica y social trazada por el país para superar este difícil período.

Para ello se prevé abarcar más de 15 sectores claves incrementando el trabajo político e ideológico, pero también actividades concretas de atención a la juventud como la recreación y el estímulo.

En el centro del quehacer juvenil estará la producción de alimentos, dentro de la cual promoverán la creación de movimientos de siembra de patios, huertos escolares, círculos de interés agropecuarios, que los comités de base tengan un área de auto-consumo en sus centros de estudio o laborales e incentivar los trabajos productivos.

Con vista a la recuperación de la Agroindustria Azucarera se potenciará la participación de la juventud en la búsqueda de soluciones a problemas que se presentan en los centrales, trabajos productivos en los cortes de caña, así como la realización de actividades culturales con los instructores de arte de la Brigada José Martí (BJM) y de la Asociación Hermanos Saíz (AHS).

Evaluar en los Comités de Base la atención primaria y secundaria de Salud en las diferentes áreas, además de escuchar y atender los planteamientos y preocupaciones de los estudiantes de Ciencias Médicas, constituyen acciones para el sector de la Salud. A ellas se suma la necesidad de fortalecer los círculos de interés en las enseñanzas primaria y secundaria relacionado con Higiene y Epidemiología.

En apoyo a las Telecomunicaciones la UJC se encaminará a realizar ferias tecnológicas con los jóvenes, impartir cursos sobre redes sociales y evaluar en reuniones ordinarias de los militantes la marcha del proceso de informatización de la sociedad cubana en la estrategia económica.

Para el sector de la Construcción se trabajará en la formación vocacional y orientación profesional de estudiantes que opten por carreras con perfiles en el sector y su respectiva ubicación laboral. Por su parte en el de la Energía se activarán las Brigadas energéticas para garantizar el ahorro de portadores donde se insertan las patrullas clic en las escuelas y comunidades.

Dentro del Transporte se pretende, entre otras acciones, evaluar de forma sistemática el uso, cuidado y racionalidad de los medios de transporte y el combustible. En el caso del sector Hidráulico se continuará promoviendo el uso y ahorro racional de agua desde escuelas y centros de trabajo y la participación de la juventud en la solución de problemas existentes tanto en barrios y comunidades como en el propio sector dentro de la estrategia económica.

Fomentar la innovación, estimular el servicio a domicilio, intercambiar y realizar ferias con los trabajadores del sector no estatal figuran entre las acciones del sector del Comercio y la Industria Manufacturera previstas para la etapa.

Con alta dosis de responsabilidad, conciencia y madurez política se enfrentará la juventud militante a este cúmulo de tareas  para apoyar la estrategia económica y social en este duro momento por el que atraviesa Cuba y continuar construyendo el futuro de la nación.

 

 

 

Brigada José Martí respalda a la Revolución Cubana

Contramaestre, dic 8.- Salvar la Revolución cubana a través de la cultura como tarea de primer orden constituye un imperativo para la comunidad de instructores de arte de la Brigada José Martí (BJM) en Contramaestre. Esa afirmación emanó de sus propias palabras durante el Consejo Ampliado en que los jóvenes artistas y aficionados del territorio miraron por dentro su quehacer en el año 2020.

En un escenario marcado por la incidencia de la pandemia de la Covid-19, ese ejército de la cultura y las ideas se volcó a otras labores, y en cuanto la situación epidemiológica lo que permitió continuar alimentando la espiritualidad de los escolares y también del pueblo haciendo gala de sus conocimientos y dotes artísticas.

La Brigada José Martí ante la manipulación mediática

Ante un contexto de guerra de cuarta generación, donde abunda la manipulación mediática y el oportunismo de algunos para denigrar a la Revolución (cubana), artistas y aficionados de Contramaestre expresan su apoyo irrestricto al proyecto sociopolítico cubano encabezado por Fidel Castro, el padre fundador de un programa humanista y cultural como lo es la Brigada José Martí.

Los más de 70 miembros de la BJM en Contramaestre despiden el 2020 con el orgullo de haber estado entre los que combatieron por la vida desde el frente en que se les necesitó y con el reto enorme de continuar llevando el buen arte revolucionario a escuelas y comunidades.

Convocan al VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba

La Habana, 2 dic (RHC) Autoridades partidistas convocaron al VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba, a celebrarse entre el 16 y 19 de abril de 2021, durante el acto político por el 60 aniversario de la fundación del sistema de escuelas de la organización política.

A la ceremonia asistió el Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, José Ramón Machado Ventura, y el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Durante la cita Machado Ventura congratuló a todos los que durante seis décadas han formado parte de esas instituciones vitales para “la preparación político e ideológica de los cuadros, la militancia y los revolucionarios”.

Al dar lectura a la convocatoria al cónclave partidista, apuntó que se trata del Congreso de la continuidad histórica. Esta etapa, resaltó, ha estado marcada por el enfrentamiento a la pandemia y ha demostrado el temple de nuestro pueblo para enfrentar cualquier dificultad por compleja que esta sea.

“Una vez más se demostró ante el mundo la verdad de Cuba, sus valores, su probada vocación humanista, solidaria y de justicia social, que junto a la capacidad organizativa del país y el desarrollo científico alcanzado, nos ha permitido traducir en resultados visibles, el compromiso con la vida, y el bienestar de nuestros compatriotas y de otros pueblos”.

Se dio a conocer que el venidero congreso se centrará en asuntos medulares de la vida económica y social del país, entre los que resalta la conceptualización del modelo económico y social de desarrollo, la implementación de los lineamientos.

Analizará, además, el funcionamiento del partido, su vinculación con las masas, la actividad ideológica y la situación de la política de cuadros.

Cuba y el bloqueo norteamericano

En su intervención el Segundo Secretario del Comité Central, subrayó el recrudecimiento de la política hostil del gobierno norteamericano hacia la Isla, “arreciando el genocida bloqueo-comercial y financiero y la subversión política-ideológica”.

En este contexto se demanda mayor eficiencia en la economía, lo que implica nuevas formas de pensar para alcanzar la prosperidad a partir del trabajo. “Los problemas objetivos y subjetivos afectan el ritmo de las políticas aprobadas. La situación actual no puede convertirse en justificante que retarden los procesos; por el contrario, impone un impulso de la necesidad de la actualización de nuestro modelo económico y social”, sostuvo.

Llamó a incrementar la producción de alimentos a partir de la alianza entre la ciencia y el sector productivo, y a fortalecer los vínculos entre el estado el sector no estatal.

“La industria nacional deberá responder cada vez más a la demanda interna. Es imprescindible desterrar la inercia, la apatía y explotar con creatividad todas las potencialidades existentes, estimulando el porte de todo el pueblo, sus ideas e incisivas”, comentó.

Dijo además que se mantendrá un estricto combate contra las ilegalidades, el delito y las indisciplinas sociales, al ser incompatibles con nuestro sistema social. Se impone también fortalecer el funcionamiento de los núcleos del partido.

“El partido mantendrá una prioritaria atención a la Unión de Jóvenes Comunistas, sus cuadros, militantes y las nuevas generaciones, en cuya formación y educación en valores tiene una responsabilidad especial”.

Apuntó que ante la guerra de símbolos que se nos hace, la defensa de la identidad nacional y la cultura, así como el conocimiento de nuestra historia reafirman nuestra soberanía e independencia.

Machado Ventura concluyó que este congreso será de la continuidad, expresado en el tránsito paulatino y ordenado de las principales responsabilidades del país a las nuevas generaciones “con la certeza de que la Revolución no se circunscribe a quienes la llevaron al triunfo aquel glorioso primero de enero sino a la voluntad y el compromiso de quienes la han hecho suya en todos estos años y los que continuarán la obra”.

(Tomado de  RHC)

Rebrote de la Covid_19 y el cuidado de los niños

En Contramaestre, municipio del oriente cubano, se vienen dando consejos a la familia y fundamentalmente a los padres para mantener sanos a los niños, máxime ahora en presencia de un rebrote de la Covid-19.

Las recomendaciones llegan a este medio de prensa a través de la Dra. Mirna del Pilar Rosales Cabrera, pediatra en el Hospital General Orlando Pantoja Tamayo, al frente allí de la Sala Infantil de Síndrome Febril Inespecífico.

Explicó la pediatra que los cuidados y prevención deben ser diarios en medio de la pandemia, pero si se trata de infantes con problemas respiratorios crónicos la atención debe esmerarse; es por ello que para este grupo las principales recomendaciones, se centran en evitar el contacto cercano con personas que padecen infecciones respiratorias agudas, fiebre o tos, de ahí que es vital el lavado frecuente de sus manos usando un desinfectante a base de alcohol o agua y jabón, especialmente después del contacto con personas enfermas y después de toser o estornudar.

Limpiar frecuentemente los utensilios que comúnmente se comparten en escuelas y círculos infantiles, como juguetes, lápices, instrumentos musicales, ordenadores y pomos de puertas se incluyen entre las medidas preventivas a tener en cuenta con los infantes, así como evitar compartir vasos, platos y otros utensilios que puedan estar contaminados con saliva.

Puntualizó por último la Dra Mirna Rosales Cabrera, pediatra en el hospital Orlando Pantoja que los chequeos médicos y las vacunas de rutina de los niños son esenciales, incluso durante la pandemia de la Covid-19.