Hoy tu calificación de nombre aflorado trasciende de pétalo en pétalo, pues la historia de la cual fuiste partícipe, retrocede 41 años para recordar tu deceso, Celia.
Desde las indómitas montañas, tu estela marca el camino recorrido, de mujer heroica, de guerrillera sin límites, de guía espiritual.
Tu huella trasciende también como mujer que empuñó un fusil en acciones patrióticas; como una de las creadoras del pelotón femenino Mariana Grajales que abrió caminos; como belleza e inspiración; como árbol de profundas raíces y sombra protectora.
Y oigo en los combates de la clandestinidad tu nombre de guerra. Norma. Norma del 26, de Frank, Norma de Fidel; Norma de un pueblo oprimido que luchó hasta vencer.
Celia, tu nombre de menuda mujer, de llana sonrisa y nobleza intachable, vive en el silbido de los árboles, en el cantar del tocororo, en la flor de la mariposa, en el penacho de la palma real y hasta en la sencillez de obreros, campesinos y trabajadoras de fábricas, escuelas y hospitales.
La historia revela que eres amor infinito, dulzura sin par, música de encanto, humanismo sin límites.
Y me dice más. Que tu sangre generosa, martiana desde la niñez rechazó la ostentación y la opulencia.
Tu nombre viene del Guacanayabo, de allá, desde el Manzanillo, Celia Sánchez Manduley.
Celia Sánchez, delicada como su flor preferida, la mariposa. A la vez fuerte y perseverante como la tempestad. Así pudiera definirse a una de las protagonistas de la Revolución Cubana.
Celia, nombre que significa mujer celestial, que destaca por su alegría y sentido del humor, inmensamente segura y dispuesta a ayudar a quienes la rodean.
No pudo ser otro su apelativo, tan sencillo y firme como su propia personalidad. Y es que la flor más autóctona de Cuba, como se le conoce, fue todo amor para su pueblo, en especial para los más necesitados.
A su impronta van estas letras, desde Contramaestre en el aniversario 99 de su natalicio.
Cumpliendo un viejo anhelo, 26 jóvenes estudiantes de la Filial de Ciencias Médicas de Contramaestre iniciaron el ascenso a la elevación más alta de Cuba: El Pico Real del Turquino.
La aventura, como digno homenaje al 11no Congreso de la UJC, comenzó el día 26 de abril antes de las 6 de la mañana. A ella se unieron 5 jóvenes trabajadores del zoológico nacional de la Habana, los cuales tenían el mismo objetivo.
Para tal travesía, se prepararon los trajes adecuados, los alimentos necesarios y el imprescindible bordón que los impulsaría cuando llegara el cansancio a las piernas. El mejor aliento del camino, la exótica flora y fauna que se puede disfrutar, así como la temperatura fresca.
La alerta del guía de que nadie podía quedar rezagado, ni abandonar la travesía hizo que ninguno de los muchachos se diera por vencido. Por eso aunque difícil, la voluntad se mantuvo. Había que descubrir lo que estaba al final de los 11 Kilómetros.
Aventura compartida con otros jóvenes a su llegada a Contramaestre
Como es la juventud la edad de los sacrificios desinteresados esa primera experiencia de todos los jóvenes contramaestrenses les permitió, más que el temor por el camino que a veces pareciera no tener fin, disfrutar un viaje sacrificado y peligroso.
El Paso del Cadete, el de las Angustias, el Pico Cuba, cada uno con leyendas, propiciaron la reflexión sobre todos los capítulos de la historia Patria que acumulan esos estrechos caminos.
Pero valió la pena cuando al filo del mediodía se hizo realidad ante la vista de todos el busto del Apóstol José Martí, subido por un grupo de martianos, justo el 21 de mayo de 1953, entre ellos Celia Sánchez Manduley.
Entonces, se fotografiaron junto al monumento a Martí y a la bandera de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). Orgullosos de su hazaña, así registraron un momento único, de puro amor. También contemplaron el hermoso paisaje, las nubes en sus rostros, el clima y los farallones.
Comenzaba la parte más difícil para la mayoría, descender. Sin embargo, al llegar hasta el punto de inicio, les quedaba la satisfacción de haber cumplido el viejo anhelo. El regocijo de haber ganado nuevos amigos, fortalecido valores como la solidaridad y poder demostrar a cualquiera que lograron vencer los 1974 metros sobre el nivel del mar, de estas históricas montañas santiagueras.
El 11 de enero de 1980 una penosa enfermedad le arrebató la vida a Celia Sánchez Manduley. Como memoria viva quedó su casa natal en el municipio Media Luna, provincia Granma.
La vivienda, gracias a Fidel Castro Ruz se convirtió en Museo Memorial Casa Natal. Está declarada Monumento Nacional y atesora unos 239 objetos museables que permiten sentir la presencia de la conocida “Heroína de la Sierra” o “Flor más Autóctona de la Revolución”.
Recorrer la Casa Natal de Celia Sánchez Manduley es una aventura en la que se descubre a una mujer valiente para empuñar un arma, pero sensible y tierna para combinarse prendas y lucir elegante.