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Rechaza canciller cubano declaración de alto representante de la Unión Europea

El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, rechazó este jueves declaraciones del alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Josep Borrell, sobre los disturbios del pasado 11 de julio, y advirtió que al hablar sobre Cuba “miente y manipula”, al tiempo que “no se atreve a mencionar por su nombre el genocida bloqueo de EE.UU.”, que también viola la soberanía europea.

La declaración del funcionario europeo reproduce las matrices imperiales de “represión de protestas pacíficas” en Cuba, achacar el “sufrimiento” actual del pueblo cubano al Gobierno y pedir reformas económicas internas, sin mencionar ni una sola vez el criminal bloqueo estadounidense contra Cuba, que los países europeos en bloque rechazaron recientemente en Naciones Unidas.

https://twitter.com/BrunoRguezP/status/1420775306252754951?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1420775306252754951%7Ctwgr%5E%7Ctwcon%5Es1_c10&ref_url=http%3A%2F%2Fwww.cubadebate.cu%2Fnoticias%2F2021%2F07%2F29%2Frechaza-canciller-cubano-declaracion-de-alto-representante-de-la-union-europea%2F

En un comunicado divulgado este jueves, el bloque de los 27 mostró “apoyo inequívoco” a los participantes en los disturbios del 11 de julio, al tiempo que reclamó la liberación de los detenidos.

El texto consideró “un buen paso en la dirección correcta” el levantamiento de las restricciones para que los viajeros puedan entrar cantidades ilimitadas de comida y medicinas a la isla.

Al mismo tiempo, mientras refería la necesidad de reformas, consideró útil la “flexibilización de las restricciones externas, incluidas las remesas y los viajes”, sin mención alguna al origen de esas restricciones.

El pronunciamiento obvia los señalamientos desde Cuba que vinculan al Gobierno del estado de la Florida y a otras entidades de EE.UU. con el financiamiento y la promoción de miles de noticias falsas y manipulación en las redes para conseguir un estallido social en el país.

Las autoridades cubanas relacionaron los disturbios con una cruzada político-comunicacional que involucró a laboratorios mediáticos radicados en Estados Unidos, algo que ha denunciado repetidamente la Cancillería de la isla.

En la actual coyuntura de agresión a Cuba, y al contrario de la Unión Europea, Gobiernos de todo el mundo han señalado directamente el impacto del bloqueo y la política agresiva de Washington como la principal causa de la actual crisis que vive el país.

Bolivia confirma envío de ayuda solidaria a Cuba

El presidente de Bolivia, Luis Arce, confirmó este jueves el envío de jeringas, alimentos e insumos de bioseguridad a Cuba, en el marco de la reciprocidad entre pueblos.

“Toda nuestra solidaridad con la nación caribeña, que no solo enfrenta los efectos de la pandemia de la Covid-19, sino también el brutal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos”, escribió el mandatario en su cuenta de Twitter.

Arce denunció que esa política hostil de más de 60 años afecta hoy más que nunca los derechos a la salud y alimentación de los cubanos.

Un avión con la ayuda solidaria partirá este viernes hacia la isla con 2.5 toneladas de jeringuillas desechables, 16.5 de alimentos y una de insumos de bioseguridad, según explicó la ministra de la Presidencia, María Nela Prada, en conferencia de prensa.

Prada reiteró el carácter inhumano, criminal y genocida de las sanciones unilaterales de Washington contra La Habana, y dijo que son la causa principal de la actual situación de escasez en el país caribeño.

“Desde Bolivia, levantamos nuestras voces de soberanía, de resistencia y de solidaridad con la Revolución cubana”, afirmó.

Esa acción se suma a otras de países como Nicaragua, México, Rusia y Vietnam, que también han donado recursos hospitalarios y alimentos a la isla en los últimos días.

Tomado de Cubadebate

Pongámosle corazón a la Patria

Nuevamente la Patria nos convoca. Ponerle corazón a la Revolución (cubana) es el llamado a los hijos de la nación. Un corazón henchido de paz, unidad, soberanía e independencia es la dignidad a defender.

Sembrar el amor entre los cubanos para aniquilar el odio es ponerle corazón a la tierra que te vio nacer, es seguir fundando una Cuba con deseos de avanzar, de construir, de transformar.

Afianzar una Patria para los cubanos para hacer más hermosa la obra socialista, es ponerle corazón a la Revolución, exigiendo levantar los muros del bloqueo, la mentira, la infamia.

Seguir cimentando desde diferentes trincheras por el bien colectivo con herramientas creativas, de cohesión, por el pueblo y con el pueblo, es ponerle corazón a la Patria libre que soñamos y conquistamos.

Andar tras el camino de la cientificidad para salvar vidas necesitadas en tiempos de pandemia, es ponerle corazón a la Revolución, como lo es también trabajar sin descanso frente a la producción de alimentos.

No ceder al ultraje de los apátridas que se prestan para socavar principios y valores, es ponerle corazón a la Patria, para seguir salvando la Isla de amenazas y provocaciones enemigas, para juntos defender una Cuba socialista que nos pertenece por siempre. Como dijera el Presidente cubano Miguel Díaz-Canel: “A Cuba, a la Patria y al socialismo, pongámosle corazón y venceremos”.

Quien ama a Cuba, no le da golpe blando

El impacto de la pandemia con sus respectivas secuelas sanitarias y económicas, y el persistente bloqueo imperial, constituyen escenarios mediáticos para intentar un golpe blando contra Cuba, cuyas pretensiones enemigas quedaron en letra muerta.

Esa frustración de histeria y rencor de anticubanos que no aman a su Patria, para los revolucionarios de la Isla, es difícil hallarle una interpretación tangible.

Pese las circunstancias es de buen cubano amar la tierra que te vio nacer, la que con más de 60 años de Revolución ha querido permanentemente sus hijos sin distinción de género y raza.

No es digno de un cubano alimentar odio contra su propio hermano, exigiendo intervención para frustrar la obra común, para truncar sueños de maestros en escuelas, tras el propósito de formar integralmente al hombre de hoy y del mañana.

No es de patriota atacar el terruño donde se fraguan proyectos de glorias y se ensanchan caminos en defensa del progreso colectivo. No es de humano maldecir a tus semejantes que muchas veces jugaron en el barrio y hasta fueron juntos a las aulas, tras un conocimiento común; de vociferar una deslealtad para con agradecidos que cuidan y velan por los tuyos sin importarles itinerarios o destinos.

No se justifica ver profesionales formados en Cuba, como olvidaron sus raíces, atacando verbalmente al pueblo que tanta libertad y derechos les dio, como tampoco se justifica ver esos insultos contra quienes escogimos el camino desafiando carencias y necesidades por la maldad del imperio que los alienta.

Indignan los episodios diversos, pero mientras la furia y el odio los corroe, aquí está Cuba resistiendo por hacer más suya la obra por el pueblo y para el pueblo.

En Reino Unido, comunidad de cubanos condena agresión mediática desde EE.UU.

La Habana, 21 jul (ACN) La agrupación Cubanos en UK (Reino Unido) condenó hoy, mediante una declaración, los ataques mediáticos que se gestan, financian y promueven desde Estados Unidos en relación a los recientes actos de desestabilización ciudadana ocurridos en la nación caribeña.

Mentiras y manipulaciones mediáticas han plagado los espacios digitales y los medios tradicionales de todo el mundo, en cuanto a las acciones violentas ocurridas en Cuba y la respuesta de las autoridades y el pueblo cubanos, afirmó la organización en un comunicado divulgado en las redes sociales, refiere Prensa Latina.

Frente a esa avalancha desinformativa, Cubanos en UK denunció la circulación de fotos y falsos donde se muestran inciertos asesinatos e imágenes de otras latitudes para confundir y promover una desfavorable opinión pública internacional sobre la mayor de las Antillas, anclada a la idea de una crisis social.

Asimismo, se señaló la manipulación ejercida desde algunos medios de prensa internacionales sobre las imágenes de las manifestaciones de apoyo a la Revolución del 17 de julio, en las cuales incluso de borraron los carteles de respaldo para hacerlas lucir como protestas de inconformidad.

El texto, circulado a través de Twitter, Facebook y YouTube denuncia a esas propias plataformas por permitir la promoción en ellas de mensajes de odio e incitación a la violencia, así como la práctica de ciberacoso con total impunidad.

También condenaron la persistencia del bloqueo económico, financiero y comercial del gobierno de Estados Unidos hacia Cuba durante casi seis décadas y acusaron al presidente Joe Biden “de mostrar una falsa empatía por el bienestar del pueblo cubano”.

(Tomado de ACN)

Parlamentos, pueblos y organizaciones solidarias en la hora de la Revolución cubana

Los sentimientos de solidaridad que mueve hoy el mundo a favor de los cubanos, fueron destacados por el miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, en su cuenta de Twitter.

«Personalidades, figuras de gobierno, representantes de movimientos de solidaridad y de organizaciones diversas y cubanos en el exterior levantan sus voces a favor de esta Isla heroica».

La posición común de las personas de buena voluntad hacia Cuba es imposible de ignorar, sobre todo cuando los mensajes llegan de legisladores del mundo que reconocen la existencia de una guerra no convencional.

«Frente a los hipócritas que dicen querer ayudar a Cuba mientras hacen llamamientos a una intervención militar y se niegan a pedir el fin del bloqueo, nosotros siempre estaremos del lado del pueblo cubano y de la Revolución. ¡Hasta la victoria siempre!». Esa posición la respaldó con un mensaje a Elsa Agramonte, Consulesa de Cuba en Islas Canarias, escribió el eurodiputado español Manu Pineda, en su perfil de twitter.

En la misma red social, la embajada de Cuba en Bélgica destaca las palabras del eurodiputado Joao Pimenta Lopes, quien expresó su apoyo al Gobierno y al pueblo de Cuba que llevan 60 años en las calles defendiendo su Revolución. Mientras que el parlamentario Pernando Barrena, destacó en un tuit su solidaridad con la Revolución Cubana.

Sira Rego, portavoz de Izquierda Unida y responsable de Acción Externa, y el presidente del Grupo Multipartido del Parlamento del Reino Unido sobre Cuba, Grahame Morris, exigieron el levantamiento de las injustas leyes del bloqueo, destacaron la labor realizada para combatir la pandemia y desarrollar vacunas propias.

Por su parte, el diputado europeo Marc Botenga, envió un saludo al pueblo cubano y con él, una invitación a que siga defendiendo y promoviendo su sistema de Salud, «porque en Cuba la salud es un derecho, no una mercancía y esto tiene un valor inestimable».

Mientras, una Declaración de apoyo a Cuba circuló dentro del bloque parlamentario europeo suscrita por 29 legisladores, donde se condena las sanciones a Cuba y la política injerencista de mantener el cerco económico por más de seis décadas que provocó daños cuantificados en 144  413 millones de dólares.

El Parlamento cubano también recibió un mensaje de Gustavo Eduardo Porras Cortés, presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua, quien comenta que las artimañas imperialistas no prosperan «ni prosperarán en los pueblos libres, patrióticos y defensores de su soberanía y autodeterminación».

También se recibió un mensaje del Presidente del Grupo Parlamentario de Amistad con nuestro país en el legislativo de Belarús, Serguéi Klishévich, quien en nombre de su organización se pronunció en contra de «cualquier intento de intervenir y presionar a un Estado soberano, la República de Cuba, y a su población. Los acontecimientos dramáticos nos inquietan. Estados Unidos otra vez intenta organizar un golpe de Estado en la Isla de la Libertad».

«Calificamos así lo que está ocurriendo ahora en la Cuba hermana. Las mismas acciones desestabilizadoras fueron emprendidas en la República de Belarús en 2020, cuando la pandemia de COVID-19 la usaban para politizar la sociedad y organizar luego los alborotos con agenda política», agregó.

Desde Sudamérica, Eduardo Valdés, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados de la Nación Argentina y el parlamentario Carlos Heller, expresaron su solidaridad ante la agresión recibida el 11 de julio que responde a un golpe de estado blando para derrocar los ideales progresistas del mundo.

Brahim Salem Mohamed, presidente del Grupo Parlamentario de Amistad Saharaui-Cubano, igualmente denunció las agresiones y sanciones a Cuba.

AMÉRICA LATE POR CUBA

En Argentina, más de 2 000 militantes de organizaciones políticas, sindicales, sociales, territoriales, tomaron las calles aledañas a la Embajada de Cuba en Buenos Aires, con un solo objetivo: apoyar a Cuba, a su Pueblo y su Revolución. Allí, bajo una permanente llovizna, y a pesar de la pandemia, los bombos, redoblantes y trompetas anunciaban que las calles, también en Argentina, eran de Fidel.

Durante la tradicional ronda de las Madres de Plaza de Mayo en la ciudad de Rosario, también se expresó solidaridad con Cuba y se demandó el el fin del bloqueo.

Una impresionante manifestación también tuvo lugar en Bolivia, donde más de 5 mil bolivianos y cubanos pidieron el fin del bloqueo y las agresiones a Cuba.

En Chile, ante la presencia de grupos de fascistas chilenos y emigrados ultraderechistas de origen cubano que amenzaban la embajada de Cuba en Santiago de Chile, se presentaron patriotas cubanos, chilenos y otros latinoamericanos para defenderla.

De acuerdo con un reporte de PL, este 16 de julio las personas solidarias con la isla se agolparon a todo lo largo de la acera del consulado. Huboaltercados y enfrentamientos cuando los grupos de derecha intentaron cruzar la avenida de Los Leones, frente a la embajada de Cuba, lo que motivó la intervención de fuerzas de Carabineros, y el desvió del tránsito de vehículos por esa vía, aunque este fue restablecido posteriormente.

Desde Estados Unidos, el movimiento Black Lives Matter condenó el trato inhumano del gobierno federal de los Estados Unidos a los cubanos y lo instó a levantar de inmediato las restricciones económicas.

GRUPOS DE SOLIDARIDAD CON CUBA EN LA PRIMERA LÍNEA

Una reacción inmediata reflejaron los grupos de solidaridad con Cuba en diferentes partes del mundo para condenar las últimas agresiones realizadas desde Estados Unidos para derrocar a la Revolución Cubana.

Más 1 600 organizaciones en 155 países realizarán acciones de apoyo al pueblo cubano este sábado 17, a partir de las 9:00 a.m. de Cuba, utilizando las plataformas virtuales en Youtube y Facebook, bajo la etiqueta @siempreconcuba.

La Articulación Continental de Movimientos Sociales y Populares hacia el ALBA (ALBA Movimientos) convocó a una campaña de solidaridad para difundir mensajes de respaldo al pueblo cubano frente al cerco económico comercial y financiero de Estados Unidos desde hace más de 60 años.

Esa plataforma, conformada por más de 400 organizaciones de 25 países en favor de la integración de América Latina, instó a divulgar una declaración publicada el 12 de julio último contra la política hostil del gobierno estadounidense.

«Si esta política ilegal, ilegítima y nefasta ya era criminal antes de la pandemia, desde la llegada de la COVID-19 es directamente un crimen contra la humanidad», dice el texto, citado por Prensa Latina.

Por su parte, el Movimiento Español de Solidaridad con Cuba emitió una convocatoria para desmentir campañas mediáticas contrarrevolucionarias y salir a las calles, plazas y avenidas, de manera presencial, en ciudades como Valencia, Barcelona, Pamplona, Bilbao, Donostia, Irún, Barcelona, Lleida y Torrelavega.

Bajo los lemas «Unblock Cuba: Gora Iraultza» (Desbloqueen Cuba: ¡Viva la Revolución!) en Bilbao (Arenal) y «Blokeoari Ez, Iraultzari Bai» (Bloqueo No, Revolución Sí) en Donostia-San Sebastián (Boulevard), Irún (Plaza San Juan) y Pamplona-Iruñea (Sarasate), se realizaron concentraciones, este jueves 15 de Julio, impulsadas por diferentes colectivos de la solidaridad y la emigración cubana en Euskal Herria.

Por su parte, la Coordinadora Andaluza de Solidaridad desarrolla una jornada de acciones solidarias y se suma a las realizadas por el Movimiento Español de Solidaridad con Cuba en la denuncia de las recientes agresiones y en apoyo a la Revolución.

Algo similar ocurre en Asunción, apoyada por el Movimiento Paraguayo de Solidaridad con la Revolución Bolivariana Chavista de Venezuela y la Red de Bibliotecas Populares Hugo Chávez Frías. En un comunicado dijeron: «expresamos nuestro más enérgico repudio a las agresiones de los Estados Unidos y aliados contra el pueblo y el gobierno de la República de Cuba».

Otro mensaje lo divulgó el Comité de Género de medios estatales de Bolivia, quien denunció la estrategia política y comunicacional ejecutada desde Estados Unidos para desestabilizar a Cuba. «Denunciamos, condenamos y rechazamos la permanente estrategia política y comunicacional que busca generar desestabilización en Cuba», señala un comunicado citado por PL

El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) difundió una declaración dirigida a todos los Movimientos de Solidaridad con Cuba (MSC) donde se dice: «¡Cuba no está sola! De manera solidaria millones de amigos en todo el mundo, nos han acompañado y nos acompañarán en nuestra lucha contra el recrudecido bloqueo económico, comercial y financiero, y en rechazo a las 243 medidas adicionales del último periodo» y añadió, «los convocamos a que nos sigan».

Son tiempos de alzar nuestras voces en defensa de la verdad, y en rechazo a las amenazas imperialistas, concluyen.

Tomado de Cubadebate

Declaración en defensa de la Revolución de la Unión de Historiadores de Cuba

La Unión de Historiadores de Cuba repudia los disturbios y actos vandálicos que tuvieron lugar el domingo 11 de julio pasado, en el peor momento de una pandemia que está asolando al mundo y cuando el sistema de sanciones unilaterales más injusto, severo y prolongado que se ha aplicado contra país alguno, que es el bloqueo económico y financiero impuesto por Estados Unidos a la Revolución Cubana, se ha recrudecido de manera perversa y criminal.

La confusión de algunos se unió con la mala intención de quienes quieren retrotraer nuestro país a la situación que existía antes de 1959 y para ello no vacilan en solicitar incluso una intervención militar, disfrazada de ayuda humanitaria, lo que, lejos de resolver el escenario en el que hoy nos encontramos, significaría el caos y la muerte de millones de personas.

No es la primera vez que el Gobierno de Estados Unidos y sus peones organizan planes con fines propagandísticos y de subversión; pero cada vez se hacen más peligrosos estos intentos. La Revolución ha sido capaz de escuchar y atender las inquietudes del pueblo cubano en relación con su presente y futuro, siempre sobre la base de principios éticos y defensa de nuestra soberanía, sin la égida del adversario histórico de la nación cubana.

Las provocaciones que han tenido lugar, desconocedoras del más mínimo sentido de respeto a la justicia y la institucionalidad, e inspiradas en el afán de construir, para quienes nos observan desde el exterior, una imagen ficticia, mediática, de enfrentamiento interno, tienen que ser frenadas por el pueblo revolucionario. Con los confundidos y las personas de buena fe que piensan de manera diferente podemos discutir, intentar persuadirlos, incluso, disentir con argumentos, bajo la premisa de que no siempre hay que llegar a la unanimidad y que las opiniones diversas son útiles y nos llevan a reflexionar, siempre que se expresen desde posiciones verdaderamente honestas.

Sin embargo, a quienes con intenciones anexionistas pretenden desestabilizar el país, se les deben aplicar con todo rigor las leyes que existen para garantizar la soberanía de la patria y la tranquilidad ciudadana.

La Revolución de nuestra nación libre y soberana

A la Revolución la defenderemos con la vida misma, porque de ello depende la existencia de nuestra nación libre y soberana. Resulta evidente que los imperialistas quieren aprovechar este momento de crisis para derrocar lo que tanto esfuerzo, sangre y sacrificio ha costado al pueblo cubano defender durante más de sesenta años. El imperio y sus acólitos, mientras acusan al Gobierno de nuestro país por las carencias que hoy enfrentamos, obstaculizan toda posibilidad de sobrevivencia y desarrollo con las medidas del bloqueo genocida. Quienes no lo entiendan caerán en una trampa mortal.

La historia nos enseña que nuestros problemas tenemos que resolverlos con unidad, trabajo, disciplina y orden. Nadie desde afuera podrá hacerlo. No nos engañemos. El momento es de definición, nuestra consigna de “Patria o Muerte” expresa la resolución de combatir, con las armas en la mano si fuera preciso, por la defensa de la patria amenazada. No se puede transigir frente a los que enarbolan el odio y la traición.

La Habana, 12 de julio de 2021. Año 63 de la Revolución.

CIGB, uno de los proyectos descomunales de Fidel (+ Fotos y Video)

Que en 1976, en California, Estados Unidos, se creara la primera empresa biotecnológica en el mundo, la Genetic Engineering Tech, Inc. (Genentech, Inc.), seguramente no sorprendió. Pero que en 1981, Cuba emprendiera el desarrollo de la industria de la biotecnología, cuando no había similares en la región, ni siquiera en Europa, sí fue noticia.

En su capacidad visionaria, Fidel sabía que el futuro de Cuba tenía que ser, necesariamente, de hombres de ciencia. Lo expresó en 1960, cuando un 25 por ciento de la población cubana era analfabeta y otro tanto de personas funcionaban como tal, aunque sabían leer y escribir. Vino entonces la Campaña de Alfabetización, la construcción de escuelas y centros asistenciales de salud, la preparación de los científicos.

Un acontecimiento importante en la historia de la biotecnología cubana fue la creación el 1ro de julio de 1965 del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC), conocido como el padre de las ciencias en la Mayor de las Antillas. Le sucederían otros igual de respetables, entre ellos, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB).

En la gesta del CIGB: estadounidenses, finlandeses y mucho Fidel
George Thomas Leland, un congresista norteamericano de Texas, venía a Cuba con cierta frecuencia, dada su vocación social. En una ocasión Fidel le habla de su preocupación con el tema del cáncer. George le comenta sobre el uso del interferón en instituciones médicas ubicadas en su estado y más adelante trae a la Isla, a Randolph Lee Clark, uno de los oncólogos más destacados de la época y estudioso de la novedosa terapia.

En noviembre de 1980, Fidel conoce personalmente a Clark.

En el acto de inauguración del CIGB, el primero de julio de 1986, Fidel rememoró el encuentro.

“(…) fue la primera vez que él me habló de las investigaciones que estaban haciendo con el interferón. Pidió que le enviáramos un médico, para que conociera las investigaciones que se hacían. Yo por precaución envié dos, porque en el Derecho, lo que abunda no daña. Y allí los recibió el doctor Clark y les explicó todas las investigaciones que estaban haciendo. Los compañeros regresaron muy entusiasmados.

Gracias a la visita hicieron contacto con el centro que estaba produciendo interferón en Finlandia. Gracias a esa visita se hizo contacto con otra persona, que fue el doctor  Kary Cantell, de Finlandia (…) le dijimos que queríamos conocer las técnicas de producción del interferón, y también invitó que enviáramos dos investigadores. Y siguiendo el mismo principio, le enviamos seis (RISAS).

Los recibió a los seis, estaba encantado porque vio que los compañeros fueron con mucho interés. En menos de dos semanas, le enseñaron los principios esenciales de la técnica”.

A menos de seis meses de aquel encuentro, en una casa de apenas unos 180 metros cuadrados, exactamente en la número 149, del reparto Atabey, en La Habana; los científicos que habían recibido entrenamiento en Texas (Manuel Limonta y Victoria Ramírez) y en Helsinki (Manuel Limonta, Victoria Ramírez, Ángel Aguilera, Eduardo Pentón, Silvio Barcelona y Pedro López), junto a una colaboradora de Cantell; produjeron un interferón a partir de glóbulos blancos en menos de 45 días, el primero que se desarrolló en el país, el 28 de mayo de 1981.

Un mes después ocurre un brote de dengue hemorrágico en la Isla, y precisamente los primeros lotes del novedoso medicamento se destinaron a los pacientes contagiados con dengue. En jornadas posteriores el interferón se utilizaría como terapia para combatir una epidemia de conjuntivitis, también hemorrágica. En ambos casos los resultados fueron muy favorables.

Con la finalidad principal de producir el interferón, -que abría nuevas perspectivas en el tratamiento de diversas enfermedades, incluido algunos tipos de cáncer-, el 20 de enero de 1982, Fidel funda el primer centro biotecnológico en el país, el Centro de Investigaciones Biológicas, germen del actual CIGB, pues en él se formó gran parte de los primeros profesionales que trabajarían en el gran complejo investigativo-productivo.

“Y después, más a adelante, a consecuencia de todo este proceso, surge la idea de este Centro. Tampoco fue absolutamente casual, estimulado por los resultados obtenidos en el Centro de investigaciones Biológicas, surgió la idea de hacer un esfuerzo mayor. Y en esto contribuyó mucho una idea de la ONUDI, la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial. Ellos tenían el proyecto de hacer un Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología.

A nosotros llegó la noticia de la idea de hacer este Centro. Naturalmente, aspirábamos de ser posible que nos asignaran ese Centro. En vista de aquella situación y de la diversidad de aspiraciones, y para no entrar en conflicto con nadie, es que decidimos renunciar a aquel Centro y desarrollar el Centro por nuestra cuenta, cuando apenas han pasado cinco años y medio de la conversación con el doctor Clark, que hayamos podido inaugurar este Centro…”

El CIGB y el despunte impetuoso de la ciencia cubana

Pese al bloqueo económico con el que desde 1961 Estados Unidos hostigaba a Cuba y los indicios de un posible desplome del campo socialista, el gobierno revolucionario invirtió numerosos recursos materiales y humanos para la creación del CIGB. En el  acto de apertura de la nueva institución, dijo Fidel: “El centro es grande, pero yo espero que sean grandes también los resultados científicos que se obtengan”.

Desde el principio, el Comandante apostó por la ciencia y cuando llegó el duro período, el Especial, mantuvo el criterio de que la supervivencia de la Revolución y el socialismo, y la preservación de la independencia, dependían fundamentalmente de la ciencia y la técnica.

Cuando los enemigos y escépticos de la Cuba socialista en el nuevo mundo capitalista, celebraban de antemano la asfixia del pueblo cubano, Fidel hizo lo que nadie imaginó: crear más centros científicos, entre ellos, los centros biotecnológicos de Camagüey (1989) y Sancti Spíritus (1990), y el Centro de Inmunología Molecular (1994).

Probablemente, muchos lo dieron por loco, pero por “esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas”, afirmó en 1993 con absoluta convicción:

“La ciencia y las producciones de la ciencia, deben ocupar algún día el primer lugar de la economía nacional, que partiendo de los escasos recursos, sobre todo de los recursos energéticos que tenemos en nuestro país, tenemos que desarrollar las producciones de la inteligencia, y ese es nuestro lugar en el mundo, no habrá otro (…)”.
Igualmente, al inaugurar el Centro de Inmunología Mo­lecular el 5 de diciembre de 1994, el líder enfatizó:

“Es un orgullo en pleno Periodo Especial inaugurar este Centro que no es un lujo, es una promesa de salud para nuestro pueblo y es una promesa de ingresos para nuestra economía”.
Confiaba en la ciencia y en los científicos cubanos. En su apretada agenda de trabajo, hacía un tiempo para ocuparse de este sector y sus hacedores. Seguía los avances relacionados con dicha especialidad en el mundo, intercambiaba con los investigadores, preguntaba hasta el más mínimo detalle de cualquier estudio, les sugería ideas, los desafiaba a desarrollar proyectos colosales.

Bendita “locura”
Quienes pensaron que Fidel se había vuelto “loco”, al apostar por la industria médico-biotecnológica en momentos en que esta última disciplina apenas comenzaba a surgir en los países más industrializados, recibieron la primera bofetada de realidad el 28 de mayo de 1981, con la producción del primer interferón en Cuba.

A ese logro, la comunidad científica de la Isla sumaría muchos otros que contribuirían al mejoramiento de la salud de las personas, al fomento de planes agropecuarios, de la veterinaria y del medio ambiente. Numerosas alegrías regalarían los investigadores del CIGB al Comandante, al pueblo de Cuba y también al mundo.

Entre las creaciones prominentes del Centro está el Heberprot-P, promotor de la cicatrización de las úlceras del pie diabético, de eficacia no vista antes y con el cual se han beneficiado más de 250 mil pacientes en diversas latitudes, según datos publicados recientemente por la Agencia Cubana de Noticias.

También fármacos como la estreptoquinasa recombinante cubana, que contribuye a restablecer el flujo sanguíneo en pacientes con infarto del miocardio y previene la necrosis isquémica del corazón. Su uso se generalizó en 1993 y salva de 200 a 400 vidas cada año.

De igual modo, la vacuna contra la infección por el virus de la hepatitis B, capaz de reducir la evolución de dicha patología a los estados agudos y crónicos, la cirrosis hepática y el hepatocarcinoma primario. Gracias a su aplicación masiva, desde 1999, nuestro país no reporta casos de he­patitis B aguda en niños por debajo de cinco años; condición que a partir del 2006 también se extendió a los menores de 15.

Porque está destinado a la salud de nuestros infantes, no puede faltar la referencia a la vacuna pen­tavalente líquida (Heberpenta), contra la difteria, el tétano, la tosferina, la he­patitis B y la Haemophilus influenzae tipo B. Desde el 2009, parte del programa de vacunación infantil del Ministerio de Salud Pública de Cuba.

El equipo de científicos del CIGB destaca además por proyectos como el CIGB-500, medicamento con un significativo efecto cardioprotector; el CIGB-300, péptido antitumoral con buenos resultados a nivel de laboratorio y clínicos; y el Heber­ferón, una combinación del interferón-alfa 2b y gamma recombinante, para tratar enfermedades oncológicas, además de constituir una terapia alternativa de procederes quirúrgicos o no; actualmente incluido en el protocolo de tratamiento de la Covid-19.

Los inmunizantes contra la meningitis B y C, y los métodos para el diagnóstico de VIH, Síndrome de Down, dengue, embarazo, cáncer y defectos del tubo neural resultan otras conquistas de este colectivo. Del mismo modo, el producto ecológico HerberNem, destinado al control de plagas en varios cultivos, y el Acuabio 1, estimulador del crecimiento y el sistema inmune en organismos marinos.

Hoy 1ro de julio, el CIGB llega a su aniversario 35, exhibiendo una de sus creaciones más promisoria: Abdala, candidato vacunal contra la Covid-19, que se prevé sea validado como vacuna, pues posee una eficacia del 92,28 por ciento, de acuerdo con exámenes del ente avalador de la calidad y seguridad del producto.

“Es un regalo que le debíamos al Comandante en Jefe Fidel Castro, dijo ante la prensa nacional la directora de la institución, Marta Ayala, al evocar en primera instancia la figura del fundador del CIGB, un visionario y soñador que desde fines de los 70 y con más fuerza en los años 80 impulsó la formación científica y el trabajo investigativo de la pujante rama por vía de la creación de interferones, hasta ese momento solo al alcance de países desarrollados”.

Y es que con la creación del CIGB, sumaba el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, otro plan descomunal a su hoja de vida. Un proyecto colosal como él mismo, con el que se ha beneficiado, no solo el pueblo cubano, sino millones y millones de personas en todo el orbe. Beneficios por los que debemos eterno agradecimiento a los profesionales del Centro y al Comandante, principal artífice del gran complejo investigativo-productivo.

Quizás el Gabo tuvo en cuenta este detalle de Fidel, cuando de él dijo: “No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada (…) Esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas (…) Este es el Fidel Castro que creo conocer: un hombre de ilusiones insaciable, incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal (…) Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer”.

Tomado de Cubadebate

“Dentro de la Revolución” sigue existiendo espacio para todo y para todos

Queridas amigas y amigos:

Ante todo la felicitación a los condecorados, desde la admiración, el respeto y el cariño.

Muchas veces en los últimos tiempos he pensado: quién me iba a decir a mí que tal o más cual cuestión me iba a tocar. Pues casi todas me han tocado y ¡de qué manera! Esta es una de las más desafiantes, sin dudas: pensar, escribir y pronunciar unas palabras en recordación de aquellas trascendentales y polémicas, 60 años después.

Confieso que siempre me ha llamado la atención que, al abordar aquel momento, solo reparemos en el discurso del Comandante en Jefe y de forma fragmentada, cuando de aquella reunión debió y debe decirse más, publicarse más, quizás todo lo que aún pueda ser rescatado, como pedía Roberto Fernández Retamar 40 años después, porque es preciso entender las motivaciones de aquellas Palabras que, como ha dicho Jorge Fornet, fueron, quizás, la primera estocada al sectarismo presente entonces.

Hace unos días, preparando las ideas que quiero compartirles hoy, me fui a la cama después de releer lo que dijo Fidel hace 60 años y otros textos, escritos por algunos de ustedes y por otros intelectuales, hoy ausentes solo físicamente, en ocasión de sucesivos aniversarios de aquel histórico diálogo. Confieso que me entusiasmé ante la proximidad de este encuentro por la confirmación de la vigencia de esas Palabras… Bajo esas emociones, escribí el esbozo de lo que voy a expresarles ahora:

Hace 60 años, en diálogo real y honesto con la intelectualidad artística y literaria, el muy joven líder revolucionario Fidel Castro planteaba las bases fundacionales de lo que a lo largo de estos años ha conformado la política cultural de la Revolución Cubana.
Quien dice aquellas Palabras… es un hombre que aún no ha cumplido los 35 años y ya es aclamado como un héroe en Cuba y en gran parte del mundo. Pero no viene a imponer el peso de su heroísmo, ni siquiera el encanto de su fascinante personalidad.

Todavía hoy impresiona su humildad para reconocer que “nosotros estamos aprendiendo (…) nosotros hemos venido aquí a aprender”. Esa parte de su discurso es una lección de ética y de solidez cultural, de respeto al otro; es una prueba de cómo funciona el diálogo verdadero, con el oído atento a las voces inconformes o disonantes y la palabra dispuesta a responder, pero no para vencer, sino para aprender, aceptar, convencer: sin prepotencia y sin soberbias estériles.

No impone, razona. Es un dirigente abierto a una discusión que los propios intelectuales y artistas no habían logrado resolver entre sí.

Como nos recuerda en el catálogo de la exposición Omar Valiño, Fidel “no elude la cita, a pesar de la complejidad de la esfera artístico-literaria, donde grupos y liderazgos luchaban entre ellos por zonas de poder y entre la cual revoloteaba el fantasma de la concepción estalinista de la cultura”.

Recuerdo haberle escuchado a Eusebio alguna vez, tras las emociones vividas en un día de celebraciones patrias, que Fidel había condenado a Cuba, en el sentido más cariñoso del término, a tener siempre una guía intelectual.

Entiendo que hablaba de la intelectualidad en su acepción más amplia y diversa y no reducida a la artística-literaria. Pero no hay dudas de que pensaba en aquella reunión primera, donde el jefe guerrillero, el líder político, el estratega de todas las horas se revela de manera sencilla, pero firme, ante artistas e intelectuales de reconocida obra, como el intelectual indiscutido que siempre fue.

Por eso se detiene en la libertad formal, en el nexo artista-Revolución, hasta llegar a la necesidad de tener en cuenta también a los que honestamente se declaraban no revolucionarios en aquel momento.

En aquellas palabras fundadoras, que han sido referente de cada acción cultural durante todos estos años y de las que a menudo solo se ha extraído una frase, yo advierto dos líneas fundamentales que confluyen en un mismo fin.

Primero aparece claramente la convocatoria a todos los creadores a llevar el arte al pueblo y, a la vez, la afirmación de que la Revolución garantizaría la mayor libertad de creación.

A mi modo de ver, al referirse con claridad a la más amplia libertad formal, distinguiéndola de la siempre compleja y más sutil libertad de contenido, se está abordando abierta y honestamente, sin cortapisas, el desafío que tienen ante sí las nuevas instituciones culturales frente al hecho artístico dentro de la Revolución.

“Dentro de la Revolución”. Esa formulación, que suelen sacar de contexto y presentar como expresión excluyente a los que leen malintencionadamente las Palabras…, es central e insustituible. “Dentro de la Revolución todo” significa que lo único que no está en discusión es la Revolución. No es ella un hecho en disputa. Es el hecho mismo, la razón de ser de aquel encuentro.

Se ha dicho muchas veces y de mejor manera seguramente, pero nadie puede negar que la Revolución Cubana es el hecho cultural multidimensional total, el que despertará a una nación entera al conocimiento y reconocimiento de sí misma; el que abrirá las compuertas de la poderosa creatividad del ser nacional dondequiera que habite, el que nos dará nuevo rostro y alma nueva para hablar de tú a tú y sin minusvalías con el resto del mundo, ya no solo desde las voces y las obras de la vanguardia artística e intelectual que siempre existió, pero en minoría, sino desde la masa pujante y generosa que aparecería, hasta debajo de las piedras de las lomas, a partir de ese otro hecho cultural indispensable que se deriva de la Revolución y solo de ella, que es la Alfabetización.

Basta con mirarlos a ustedes y admirar sus obras, con recorrer las salas de Bellas Artes, el Ballet Nacional, el cine cubano, el teatro, la literatura, la música. ¿De dónde salieron los nombres que no puedo citar porque la lista sería muy larga de tanto talento que nos enorgullece hoy?

El patrimonio cultural que la Revolución encuentra, magnífico por su originalidad y trascendencia, pero excepcional y disperso, por la falta de respaldo institucional hasta 1959, se multiplicó mil veces como consecuencia de una voluntad política que siempre ha tenido a la Educación y a la Cultura como centro de su acción transformadora.

Sin la Revolución, la deslumbrante cultura cubana de nuestra época no sería. Ni siquiera existiría esa parte de la cultura cubana cuyos creadores un día rompieron con la Revolución por disímiles causas, pero han aportado al patrimonio de la nación obras inseparables del curso revolucionario de nuestra historia.

Creo sinceramente, gracias a varias relecturas y análisis de Palabras… en los últimos años, que la intelectualidad cubana derrotó la idea reduccionista que pretendían imponer los adversarios de la Revolución, encerrando en debates estériles una frase, mientras se desconocía la evolución de esas propias palabras en los hechos, la transformación cultural profunda que se había iniciado con el triunfo mismo de 1959 y se desataría después cada vez con mayor fuerza y alcance.
Pero sería un error confinar las llamadas Palabras a los intelectuales a un momento único, a aquel instante de junio de 1961, retador y trascendente como todo nacimiento, en el que confrontan certezas y dudas los intelectuales y artistas y el líder, intelectual también, de un proceso absolutamente nuevo que deslumbra y asusta, según quienes lo miren.

La reunión de la Biblioteca Nacional tuvo una continuidad en el tiempo que llega a nuestros días. Este acto es parte de ese proceso. Los diálogos sucesivos entre Fidel y una buena parte del Gobierno con la intelectualidad artística del país no se interrumpieron ni en los momentos más inciertos tras el derrumbe del socialismo en Europa del Este y la Unión Soviética. Más bien se afianzaron, dejando para el resumen de los acontecimientos otra frase que se hizo principio: “…la Cultura es lo primero que hay que salvar…”.

Una y otra vez, muchas a lo largo de estos 60 años, volvieron a encontrarse ambas partes para dialogar sobre temas medulares de la política cultural y más, sin limitaciones, sin censura, sin prejuicios. Y se confirmó lo que decía Retamar en el aniversario 55, que el concepto incluía la crítica de la Revolución, dentro de la Revolución. Más de una fractura se evitó con esos diálogos. Y más de una se produjo cuando se subestimó su importancia.

Si se siguen las huellas de esos sucesivos diálogos, se verá el impacto que dejaron en la sociedad cubana y no solo en sus ámbitos culturales.

El nacimiento de la UNEAC en agosto de ese mismo año, que al decir de la doctora Graziella Pogolotti “habría de ser un espacio de convergencia para la diversidad de credos estéticos”, es quizás el hecho cultural inmediato más sobresaliente.

Pero no es posible encontrar en las siguientes décadas del devenir de la Revolución Cubana, transformaciones sustanciales, giros y correcciones políticas en las que no haya participado activamente la intelectualidad artística, con propuestas osadas, alertas y señalamientos adelantados. Fidel, desde el Partido y el Gobierno, mantuvo viva y actuante la interacción con los creadores, garantizando su participación, que equivale a decir su compromiso con la vida del país en todos sus ámbitos.

Nada ha escapado a la contribución de la vanguardia: desde la calidad de la enseñanza, el funcionamiento de las instituciones culturales o la economía de la cultura, el peso de la burocracia, la tecnocracia y la mediocridad, hasta los vacíos y los olvidos que podrían poner en riesgo el destino de la nación cubana, como la reemergencia de fenómenos tan nocivos como la prostitución, la corrupción o el racismo, que ingenuamente creíamos superados con las leyes revolucionarias.

Siento que hoy nos debemos una relectura responsable y comprometida de los debates que desde 1961 caracterizaron la relación del Gobierno con sus intelectuales y artistas, preguntándonos cuántos de los problemas señalados a lo largo de estos años se han resuelto o permanecen entorpeciendo la salud del proceso social en curso.
Todos estamos de acuerdo en que el mundo vive un cambio de época dramático, bajo la guía de entes tan despiadados y enajenantes como el mercado neoliberal, a cuyo ciego rumbo se subordinan lo mismo el progreso tecnológico que la inteligencia humana.

¿Hasta qué punto somos conscientes del impacto de esos cambios en una sociedad singular como la cubana, empeñada en conquistar, junto con la mayor cuota de justicia posible, la emancipación definitiva de sus ciudadanos?

¿Cuál sería el papel del arte y de los artistas para seguir siendo revolucionarios en un contexto universal que parece moverse siempre en sentido contrario?

¿Qué hace, qué busca, qué crea, qué deja como legado un artista revolucionario en la veloz era digital y las procelosas, turbias, confusas tendencias que imponen, con sus algoritmos engañosos, las neurotizantes redes que mi amigo Frei Betto se niega a llamar “sociales” por todo cuanto atentan contra cualquier tipo de armonía social?

A esas preocupaciones de carácter más universal habría que sumar las interrogantes internas. Y entre todas, la fundamental: ¿Cómo sostenemos la Cultura y su vasto esquema de instituciones, estructuras, producciones, en las condiciones actuales?

¿Cómo perfeccionamos las vías y métodos para que pueda apreciarse el arte desde las escuelas y las familias?

¿Qué entendemos hoy por unidad, continuidad, sostenibilidad, prosperidad? ¿Qué por libertad, soberanía, antimperialismo, anticolonialismo, emancipación? ¿Cuánto puede aportar la intelectualidad artística y literaria al propósito impostergable de dar contenido y belleza, sustancia y atractivo a todos esos conceptos, libres del lastre panfletario?

¿De qué modos nuevos contamos lo cotidiano: el sacrificio, la resistencia, la creatividad?

¿Cómo enfrentamos la guerra cultural de símbolos y esencias que precede, como los bombardeos de ablandamiento, a las invasiones reales?

Hoy estamos, como hace 60 años, hablando de arte y de cultura, de creadores y artistas, de obras y de públicos, mientras el mundo arde afuera. Qué seguridad, qué confianza, qué coincidencias nos juntan para conmemorar Palabras que algunos, alguna vez y todavía, quisieron malinterpretar como la negación de la libertad que en realidad habría.

En medio de una pandemia cuyas consecuencias multidimensionales, psicológicas y económicas aún no alcanzamos a medir, el Gobierno ha cuidado particularmente a la Cultura, a los artistas e intelectuales, destinando fondos y recursos al sostenimiento de quienes a su vez alimentan la espiritualidad que nos salva de una cuota importante de angustias.

Para que se tenga una idea, y no se asusten, que no los voy a atormentar con números: el Presupuesto del Estado, sin afectar los recursos asignados a la Cultura, ha destinado 620 millones de pesos para el financiamiento a artistas no subvencionados, beneficiando con ello a 10 457 músicos y artistas escénicos y a 3 222 personas que ejercen como personal de apoyo de la producción artística y en la asistencia técnica. Estamos hablando de sostener la economía del (segmento) sistema empresarial de la Cultura, que es el que aporta a la economía nacional en condiciones normales.

No se esperó la demanda de los artistas. Se pensó en todos y en sus necesidades fundamentales en un contexto plagado de incertidumbres y malas noticias económicas globales que mantienen en suspenso los magros ingresos de una nación pobre y bloqueada. No traigo esos números aquí para que conste un apoyo que nos sentimos en el deber de dar y nos entusiasma poder dar. De algún modo estamos rindiendo cuentas. Con el cuerpo herido de dolencias y escaseces, Cuba no olvidó a sus artistas.

Eso no tiene otro nombre que Continuidad. Aquel diálogo de 1961 está vivo, aunque en más de un momento en estos años lo hayamos descuidado, pospuesto, malentendido y puede que hasta maltratado.

Como dirigentes del Partido único de la nación cubana y de un Gobierno que debe enfrentar cotidianamente un cerco económico y financiero brutal, en tiempos inciertos en los que ni los que más recursos poseen se sienten seguros, hemos apostado a la resistencia creativa. Luchamos todos los días contra el inmovilismo, la parálisis y los posibles retrocesos.

Hemos apostado a la innovación, a la ciencia, al talento y a la disposición del pueblo para enfrentar los múltiples desafíos que entraña avanzar rompiendo monte en cueros, como los cimarrones, como los mambises, como los rebeldes.

Leo todos los días algún post o análisis pidiéndonos liberar las fuerzas productivas, ¿en serio creen que nos interesa atarlas, contenerlas, o frenarlas? ¿Cuál es la fórmula mágica por la que creen que podemos, con un decreto presidencial, hacer que todo funcione y broten bienes y productos del cuerno de la abundancia?

Los invito a que mediten. Creo que es hora de actualizar y de refundar, en el espíritu liberador de aquellas Palabras a los intelectuales que Fidel pronunció para entonces y vuelven para provocar nuestros análisis, 60 años después.

Hay muchos testimonios de hechos en nuestra historia cultural que da placer revisitar para aprender del pasado; para que las experiencias negativas no se repitan y tampoco se eternicen en la memoria con efecto paralizador; para que las positivas se sistematicen; para que los miedos infundados no se tornen creíbles; para que los oportunistas y mediocres no tengan jamás poder sobre la creación; para que los mercenarios no desprestigien nuestro abanico cultural; para que la crítica se haga desde lo artístico y lo profesional y no desde las apreciaciones externas, que suelen ser estériles y producir reacciones contrarias; para que la Revolución que se hizo por la justicia y la  libertad no dé pie a confusiones que las nieguen.

En cuanto a los jóvenes verdaderamente motivados por la creación artística, tengo claro que, como todos los jóvenes de todas las épocas, son rebeldes o no son jóvenes, entonces, la responsabilidad de su formación para discernir e identificar la causa justa es nuestra, con respeto y sin condicionamientos, como ha sido la política cultural de la Revolución.

Cuando las personas de formaciones diversas, cuando los artistas se unen y trabajan para la comunidad, están trabajando por el país y por el futuro. Están transformando el ocio estéril, la apatía, la desmotivación en participación, en esperanza, en valores. Están haciendo la Revolución más útil: la que provee de herramientas espirituales al ser humano para que sea cada vez mejor.

A ustedes no tengo que decirles lo que saben, pero nunca sobra reiterar, para que nadie crea que lo subestimamos: el enemigo histórico de la nación cubana cambia de trajes, pero no de propósitos. Sigue siendo el mismo, a pesar de los afeites y maquillajes de la nueva época.

Su apuesta se afinca en el lógico agotamiento que podrían significar, que significan 62 años de resistencia. Y como no ha logrado jamás horadar el muro infranqueable de la sólida cultura e identidad nacional, opta por la vulgaridad y la banalidad que el mercado de la pseudocultura pretende imponer desde esos espacios que dejamos vacíos, confiados en que la masificación de la educación y la cultura iban a resolver espontáneamente un acumulado histórico de desigualdades de siglos que no se curan ni en seis décadas de Revolución.

Somos responsables también de nuestros índices de marginalidad, por eso no puede cejar la querella abierta por Fidel contra la incultura, desde aquellas Palabras… Instrucción no es sinónimo de cultura, ni siquiera lo es de civismo y cortesía; desde las carencias ya habituales hay que seguir apostando a la decencia y a la riqueza que aporta al ser humano la cultura artística, sin cansarnos.

No somos ingenuos. Está demasiado claro que nuestros adversarios tratan, por todas las vías, de provocar un estallido social y han escogido para inducir provocaciones un momento especialmente difícil para el país por los daños acumulados debido al reforzamiento criminal del bloqueo y el desgaste generado por el largo e intenso período de pandemia, asociado a los brotes y rebrotes de la COVID-19.

Y aquí me permito darles otros números, con perdón de los que los detestan. Para empujar un país, parafraseando a Barnet, hay que leer muchos números y hacer arte con ellos, el arte de hacerlos rendir más allá de las posibilidades reales. Entonces, perdónenme los números que no puedo dejar de darles hoy:

Como resultado del bloqueo y la pandemia hemos visto reducidos a niveles mínimos los ingresos en divisas. En el año 2020 se ingresaron 2 413 millones de dólares menos que en 2019, y en el primer semestre de 2021, 481 millones de dólares menos que en el primer semestre de 2020. En lo que va de este año se han importado 655 millones de dólares en alimentos que no alcanzan para satisfacer la demanda. La COVID-19 ha obligado a utilizar para su enfrentamiento más de 300 millones de dólares, que pudieron haberse destinado a la producción e importación de otros medicamentos. Tan solo en 2021 el Presupuesto del Estado ha asumido más de 4 300 millones de pesos para el enfrentamiento a la pandemia, de ellos, 596 millones de pesos en garantías salariales; 574 millones en salarios; 1 181 millones de pesos en medicamentos y 246 millones de pesos en alimentos.

Ustedes y yo sabemos que a los adversarios más frontales de la Revolución Cubana y a sus asalariados que se victimizan mientras atacan todo cuanto intentamos hacer, a ninguno de ellos le importa la salud del pueblo ni la alimentación del pueblo, como no les importa el diálogo con nadie ni entre nadie. Derrocar a la Revolución sigue siendo el gran objetivo. Se han empeñado en deslegitimar nuestra soberanía y devolvernos a los tiempos de vergonzosa subordinación imperial, cuando los embajadores norteamericanos dictaban las agendas del gobierno nacional y hasta nos contaban a su manera la historia de Cuba.

Preservar, bajo el peor de los ataques, la independencia y la soberanía nacional seguirá siendo la primera prioridad para quien se sienta revolucionario y patriota, aunque esas palabras en ciertos círculos se consideren obsoletas.

Obsoleta es la dependencia, obsoleta es la humillación al poderoso. De todas las libertades, la más preciada es la que nos libera a todos los que compartimos un sentimiento, la que nos inflama de orgullo ante el triunfo de un compatriota, la bandera que se iza y el himno que se entona.

No vamos a regalar la Revolución ni sus espacios. Debemos y podemos gestionarlos mejor, aprendiendo más de todo y de todos. Mientras mayor calificación y experticia tengan las personas que lideran los espacios culturales, se apreciarán las obras con mayor rigor y justicia.

Creemos firmemente que la obra de arte tiene no solo el derecho sino la misión de ser provocadora, arriesgada, desafiante, cuestionadora, también enaltecedora y emancipadora. Someterla a la censura subjetiva y cobarde es un acto de lesa cultura. La libertad de expresión en la Revolución sigue teniendo como límite el derecho de la Revolución a existir.

Tengo muchas más preocupaciones y sobre todo ideas y demandas que compartirles, pero no en un discurso conmemorativo, sino en el diálogo vivo, que no ha cesado ni cesará. No solo mantenemos reuniones periódicas con un grupo de ustedes para dar seguimiento al Congreso de la UNEAC.

Semanalmente, en espacios diferentes, compartimos ideas y proyectos con prestigiosos intelectuales y artistas, a los que agradezco valiosos aportes al análisis de algunos de los temas más complejos y desafiantes de la realidad actual, en el empeño de construir consensos y articular acciones.

Nuestra generación es depositaria de un legado y se debe al pueblo que optó por el socialismo como destino definitivo, apenas unos días antes de aquellas históricas jornadas de debate cultural que concluyeron con las Palabras a los intelectuales.

Me honra ratificarles hoy que “Dentro de la Revolución” sigue existiendo espacio para todo y para todos, excepto para quienes pretenden destruir el proyecto colectivo. Así como Martí excluyó de la Cuba con todos y para el bien de todos a los anexionistas y en sus Palabras en 1961 Fidel separó a los incorregiblemente contrarrevolucionarios, en la Cuba de 2021 no hay cabida para los anexionistas de siempre ni para los mercenarios del momento.

Queridas amigas y amigos:

Hoy he hecho muchas preguntas y estoy seguro de que ustedes tienen muchas más que devolverme. Juntos nos toca dar respuestas a todas para seguir sosteniendo en el tiempo las Palabras que nos guían.

Concluyo al estilo de poetas que respeto y aprecio mucho: “(…) No lo van a impedir ni ausentes millonarios ni arribistas, ni aspirantes al hacha del verdugo (…)” ¡El futuro no comienza con un hachazo! Los “convido a creerme cuando digo futuro”.

¡Viva la cultura cubana!

¡Viva Cuba libre!

Y reitero con convicción eterna: ¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

(Ovación)

Tomado de Cubadebate

Cuba mantiene invariable su voluntad solidaria y de cooperación internacional en beneficio de los pueblos (+Video)

«Como hace 17 años, Cuba está entre ustedes», manifestó el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, mediante un mensaje publicado en la red social Twitter, en ocasión de la XIX Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), que sesiona en la ciudad de Caracas.

«A 200 años de la legendaria Batalla de Carabobo, Nuestra América sigue apostando por la integración», dijo, y felicitó al mandatario Nicolás Maduro, al pueblo venezolano y al ejército bolivariano por el histórico hecho, que selló la emancipación de Venezuela. «Cuba comparte esos sentimientos de pasión por el proyecto histórico que se forjó en la Batalla de Carabobo», recalcó.

En otros mensajes, el mandatario cubano recordó que allí se derramó sangre cubana, y que «la habrá siempre que esté en riesgo la suerte de nuestros hermanos venezolanos».

La Mayor de las Antillas estuvo representada en la cumbre por el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, quien afirmó que «Cuba mantiene invariable su voluntad solidaria y de cooperación internacional en beneficio de nuestros pueblos, y así ocurrirá en la medida de nuestras posibilidades en el enfrentamiento a la pandemia y en la disposición de las vacunas».

También agradeció a todos los Estados miembros del ALBA-TCP por su apoyo a la resolución cubana contra el bloqueo, votada recientemente en Naciones Unidas.

«Un robusto sistema de ciencia e innovación tecnológica hizo posible los resultados que Cuba y el alba han obtenido en el enfrentamiento a la pandemia. Sucedió mientras fue afectada la capacidad cubana para importar insumos que permitieran garantizar el cuadro básico de medicamentos», explicó Rodríguez Parrilla.

Señaló que EE. UU. podría eliminar las medidas coercitivas unilaterales contra naciones del alba y renunciar al paradigma neoliberal que tantas desgracias ha traído a la región.

«No se podrá detener la voluntad de las hermanas naciones del alba de continuar avanzando», aseguró, y en una reafirmación de la posición invariablemente solidaria del pueblo cubano, sentenció que el bloque podrá contar siempre con el archipiélago «en la primera fila de esta batalla por la vida, por la dignidad, por la paz y por la justicia».

En el bicentenario de la Batalla de Carabobo, y por el Día del Ejército Bolivariano, un impresionante desfile militar, efectuado en el mismo escenario de aquella contienda, constituyó el preámbulo de la reunión del ALBA-TCP.

No pudo ser mejor el escenario para que la cita regional constituyera compromiso de avanzar en un presente lleno de retos y de amenazas por parte de Estados Unidos, ante lo cual solo la unidad de los pueblos resulta garantía de resistencia.

Tomado de Granma

Bloqueo norteamericano afecta distribución de medicamentos en Contramaestre

El bloqueo norteamericano contra Cuba lejos de minimizar su impacto, se ha recrudecido sin precedente durante esta pandemia. Su afectación es visible en el alcance de determinados fármacos industrializados asociados a determinadas patologías.

La realidad que atenta contra la vida y la esperanza de los contramaestrenses no deja de ser una hostilidad para la red de farmacias del municipio, la que agrupa unas 12 unidades expendedoras de medicamentos.