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Círculos Infantiles, 60 años de alegrías, amor, dedicación…

Encontrar un lugar seguro para el cuidado de niños y niñas mientras laboraban los padres, fue el mayor de los beneficios para las madres trabajadoras en la Cuba de 1961. Sobre esa necesidad, la heroína de la Sierra Maestra y fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), Vilma Espín, impulsó la idea de crear los Círculos Infantiles.

Se convirtieron, entonces, estos centros educativos en los primeros en propiciar el desarrollo físico y mental armónico de los pequeños, enseñarles las costumbres y hábitos higiénicos y ayudar a los progenitores a conocer y orientar mejor a sus hijos.

Hoy, 10 de abril, cuando han transcurrido 60 años de creados los Círculos Infantiles, en el municipio de Contramaestre existen ocho instituciones que prestan servicios de educación y atención a 1173 niños y niñas en la infancia temprana y preescolar.

Representación del claustro de otros Círculos Infantiles y la dirección de Educación en Contramaestre.

La presencia de la Covid-19 en el territorio laceró la celebración de la fecha como acostumbran educandos e infantes; sin embargo, presentes una representación de 15 trabajadores y la dirección del sector y el riguroso cumplimiento de las medidas sanitarias para evitar el contagio por Covid-19, se desarrolló el acto municipal en el Círculo Infantil Los Pinos Nuevos.

Reconocido trabajador del sector por su labor potenciada en tiempos de Covid-19.

En el sencillo encuentro, remembranzas a Vilma y a la niñez a través de la música y la poesía, las palabras de la directora del centro sede y el reconocimiento a trabajadores y centros destacados por su labor con los más pequeños.

Del trabajo y los logros en tiempos de pandemia conversó la Máster en Ciencias Yanila Fajardo Vega, jefa del departamento del nivel educativo Primera Infancia en Contramaestre.

Cuba y el 10 de abril de 2019

Cuba proclama hoy  su nueva Carta Magna, siguiendo una tradición jurídica iniciada hace 150 años en el poblado de Guáimaro, cuando orientales, camagüeyanos y villareños,  aprobaron la primera Ley de leyes de la nación cubana. Desde ese día dejamos de ser súbditos de España y nos convertimos en ciudadanos cubanos.

José Martí décadas después proclamó el Partido Revolucionario Cubano, un 10 de abril de 1892, hace ya 127 años. Lo hizo en esa fecha, por el valor histórico de la misma, porque es raíz profunda del constitucionalismo insular y sobre todas las cosas, porque colocó la ley por encima de las ambiciones de los hombres.

Con ese espíritu, Cuba inició un proceso de reforma constitucional que tuvo varias etapas, desde la elaboración del proyecto, debate en la Asamblea Nacional, consulta al pueblo para mejorarla, reelaboración del texto en más del 60 por ciento del contenido, aprobación en la Asamblea y   finalmente, la proclamación para hacerla efectiva en todo el territorio nacional.

El 10 de abril de 2019 es un nuevo aporte del constitucionalismo a la historia de la nación cubana, pues mientras el mundo anda en guerras por repartirse territorios de naciones soberanas, apropiarse de las grandes reservas de agua dulce, de los recursos naturales, privatizando servicios de salud, educación, seguridad social; la nueva Carta Magna empodera a los ciudadanos de la mayor de las Antillas, con todos los derechos que un pueblo anhela y los blinda camino al futuro.

A partir de hoy seremos más libres, mientras más conocimientos tengamos de esa Ley de leyes;   debe ser nuestra guía fundamental; estudiarla es una necesidad de la familia cubana, comprenderla en sus esencias, alcance;   entender que si hombres como el Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, colocaron por encima el respeto a la ley como  fin supremo, nadie debe creer que puede burlarla, evadirla o ignorarla.

Somos ciudadanos cubanos, no es un eslogan; bajo la guía de Raúl Castro se ha producido la fórmula del amor triunfante, “con la participación de todos y para el bien de todos”.

La Constitución de la República de Cuba ya es un hecho donde derechos y deberes están consignados en la letra, en el espíritu. Ahora nos toca convertirlos en paradigma del mejoramiento humano, de la utilidad de la virtud. Tenemos, a partir de hoy, fe en los tiempos futuros, porque vamos camino a ellos, amparados por la ley.