COVID-19: ¿Por qué no debemos confiarnos a pesar de la vacunación?

COVID-19: ¿Por qué no debemos confiarnos a pesar de la vacunación?

Ante la agudización de la situación pandémica, la esperanza de los cubanos aumenta en la medida en que avanzan los ensayos clínicos con los cinco candidatos vacunales anti-COVID-19 de Cuba y se aproximan nuevos estudios de intervención con Abdala y Soberana 02, no obstante, vacunarse no puede significar confiarse.

En reiteradas ocasiones el ministro cubano de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, ha advertido que no se trata de un pinchazo mágico, pues aunque las vacunas protegen la salud de quienes han sido inmunizados, estos pueden ser portadores del virus (SARS-CoV-2) y padecer la enfermedad, con síntomas leves, y ocasionar el contagio de otros.

Además, ese efecto no es inmediato ni se cumple hasta entre 14 y 28 días después de haber recibido la última dosis, cuando se alcanza un nivel alto de respuesta inmunológica y una mayor probabilidad de estar protegido, es decir, mucho menos propenso al desarrollo de las formas graves y severas de la COVID-19 y, en consecuencia, a la muerte.

De acuerdo con Vicente Vérez Bencomo, director general del Instituto Finlay de Vacunas, teniendo niveles de inmunidad casi siempre se logra evitar el tránsito hacia la muerte, y casi todas las vacunas utilizadas hoy en el mundo protegen al ciento por ciento del fallecimiento, incluso, las de menor porcentaje de eficacia.

Para evitar la transmisión, añade, es preciso alcanzar todavía niveles mucho más altos y que dicha inmunidad se exprese en la mucosa (primera zona donde interactúa el virus con el organismo).

Según el experto, la inoculación protege contra la infección y la transmisión de la COVID-19, pero no en el mismo porcentaje en que evita la enfermedad.

Esto se debe a que los porcentajes en los cuales la inmunidad producida por vacunas genera protección contra esas facetas son diferentes y más difíciles de estudiar, por lo cual no han sido investigados aún a fondo en ninguna de las propuestas existentes en el orbe.

Los expertos también advierten que hasta obtener elevadas coberturas de vacunación, entre un 80 y 90 por ciento, no existirán las defensas necesarias para proteger a la población ni se podrá hablar de la ansiada inmunidad de rebaño.

También habrá que cuidarse hasta que el mundo tenga una alta cobertura en ese sentido, pues mientras nuevas variantes del patógeno seguirán circulando.

Las vacunas constituyen una poderosa herramienta para hacer frente a la pandemia, pero deben estar acompañadas del cumplimiento de las medidas de salud como el distanciamiento físico, el lavado de manos y el correcto uso del nasobuco (mascarilla).

Nuestra principal vacuna o medicamento hasta hoy es no adquirir la COVID-19, sostuvo este miércoles el director nacional de Epidemiología del Ministerio cubano de Salud Pública, Francisco Durán, quien aludió al exceso de confianza en Cuba y el resto del mundo.

El doctor Durán manifestó que hasta el momento no existe una cura contra la COVID-19; hay medicamentos que hacen que la evolución sea más favorable pero no curan la enfermedad, reiteró en la comparecencia que transmite diariamente la Televisión Cubana.

Fuentes oficiales aseguran que los cinco candidatos vacunales cubanos (Soberana 01, Soberana 02, Soberana Plus, Abdala y Mambisa) hasta ahora han demostrado ser muy seguros e inmunogénicos, por tanto, el país tendrá vacunas para toda la población, incluido los niños y los alérgicos al timerosal.

Tomado de ACN

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