Radio Grito de Baire
Rubén Martínez Villena, joven escritor, abogado y revolucionario

Rubén Martínez Villena, joven escritor, abogado y revolucionario

Tras un constante deterioro en su salud debido a la tuberculosis que padecía, el 16 de enero de 1934 muere, en plena juventud, Rubén Martínez Villena.

Tenía apenas 35 años pero con una vida y obra fecunda en la que nunca puso su enfermedad como limitante para continuar las luchas de la época en contra del régimen neocolonial que sumía a Cuba en la desigualdad y la injusticia.

Consciente de su estado de salud dirigió la huelga general que derrocó a Gerardo Machado en 1933 y ofreció el discurso que despidió las cenizas del líder estudiantil Julio Antonio Mella.

Villena es de obligada consulta para hablar del Partido Comunista de Cuba (PCC) pues tras la muerte de Mella él se convirtió en su líder aunque nunca apareció oficialmente porque consideraba que un intelectual no debía mostrarse como máximo dirigente partidista.

Y si de intelectualidad se trata, tiene el joven de Alquizar, la Habana, referencia especial debido a que su poética constituye encumbrada obra para la literatura cubana.

Ahí en versos con sentido político expresó también su quehacer revolucionario. De épocas y pensamientos dicen mucho sus poemas El Gigante, Canción del sainete póstumo, Mensaje Lírico Civil o La Pupila Insomne.

Sin ser partidario de la lucha armada Rubén Martínez Villena lideró huelgas y protestas, entre ellas la épica Protesta de los Trece en la cual se rebelaba contra la compra del Convento de Santa Clara por el gobierno de turno de Alfredo Zayas y en la que le acompañaron jóvenes intelectuales como Jorge Mañach, Juan Marinello, José Antonio Fernández de Castro, entre otros.

Aquel que amó la poesía tanto como a la causa revolucionaria y a su carrera de abogado, dirigió desde su lecho de enfermo las reuniones del Partido y ayudó a organizar el IV Congreso Nacional Obrero de Unidad Sindical, durante cuyas sesiones pereció.

En el salón de actos del actual Centro Cultural Palacio de los Torcedores velaron los restos mortales de Villena. Cuentan quienes vivieron la etapa que allí acudieron miles de trabajadores para rendirle tributo póstumo, entre ellos, los delegados al Congreso Obrero.

Aquel joven que pidió una carga para matar bribones no pudo ver acabada la obra de la Revolución, no obstante, se convirtió en paradigma de lucha tenaz y firme y ejemplo a seguir hasta hoy, pues su obra no se olvida aún cuando han pasado 87 años de su muerte.

 

 

 

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