La lucha contra las drogas, una cuestión multifactorial

El consumo y el tráfico ilícito de drogas no se erradica desde el desconocimiento,sino que require de una atención especializada e interdiscilpinaria.

La adicción a sustancias estupefacientes es uno de los problemas más acuciantes de muchas sociedades en los últimos años. Personas de edades cada vez más tempranas crean dependencia a drogas en diferentes presentaciones, llevando su consumo a niveles alarmantes a nivel internacional.

Si bien la interacción con las sustancias adictivas resulta una decisión personal, mucho pueden hacer los gobiernos y organizaciones internacionales por frenar el peligroso auge que ha tenido. Es aquí donde asumen un importante papel la educación y la divulgación de buenas prácticas.

Ya a finales del siglo XX, con la primera Conferencia Internacional sobre estupefacientes en Shangai, se reconoció al tráfico de drogas como un problema mundial que requiere atención de manera globalizada. En este sentido, la propia Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) proclamó, en 1987, el Día Internacional contra el abuso y tráfico ilegal de drogas, según la Resolución 42/112.

La fecha escogida para esta celebración fue el 26 de junio, día que, desde entonces, pone énfasis en las campañas de concientización, la promoción de servicios de atención anónimos, el respeto y la empatía por las víctimas y, sobre todo, la vigilancia institucional.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte en sus estadísticas el grave impacto del uso indebido de sustancias, con la cifra de 27 millones de personas con trastornos derivados del uso de drogas ilegales, entre las que fallecen alrededor de 400 mil cada año. A esto se suma el deterioro de las facultades mentales, problemas de conducta y personalidad, ansiedad y daños irreversibles en órganos vitales.

Pero el problema de las drogas implica no solo la salud a nivel individual, sino que plantea un reto de múltiples facetas que afecta a millones de personas, incluyendo las consecuencias devastadoras del narcotráfico y el crimen organizado, generalmente asociado a hechos de este tipo. Muchas son las familias que han sufrido asesinatos, secuestros, desapariciones y todo tipo de violencia en medio de la comercialización y el consumo.

En Cuba, una política de tolerancia cero permite hacer frente al tráfico de drogas de manera intersectorial; se protegen, principalmente, las adolecencias y las juventudes, blanco principal de las adicciones. Para esto, se reconocen legalmente normas y prohibiciones, que contribuyen a regular el consumo de sustancias.

No obstante, la prevención demanda también del trabajo en el hogar y la familia, pues son los espacios donde se ofrece una primera mirada al mundo y se aprende a convivir con los peligros de la sociedad. De igual forma, en centros educativos, es fundamental la labor preventiva y la orientación temprana.

El consumo y el tráfico ilícito de drogas no se erradica desde el desconocimiento, sino que require de una atención especializada e interdiscilpinaria donde, tanto fuerzas del orden público como educadores y profesionales de la Psicología, entre otros, aporten al control y la sensibilización. Los medios de comunicación masiva, por su parte, también son una pieza fundamental de este engranaje que es la lucha, dentro y fuera del país, contra un flagelo que tantas víctimas cuesta cada día.


Yadila Mesa Chacón

Acerca de Yadila Mesa Chacón

Estudiante de periodismo

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