Registrada con el nombre completo de Celia Esther de los Desamparados Sánchez Manduley, nació en Media Luna, actual provincia de Granma, una de las figuras más destacadas de la historia cubana. Aquel 9 de mayo de 1920 fue, por tanto, un día de júbilo para esta tierra.
Celia Sánchez se incorporó desde su juventud al movimiento revolucionario que se gestaba en la isla para dar fin a la dictadura de Fulgencio Batista, ocupando desde sus inicios, un papel crucial en la organización y logística de la lucha armada. Mano derecha de Frank País en la estrategia de lucha clandestina en las ciudades, y apoyo indispensable en los preparativos para el desembarco de los expedicionarios del Yate Granma.
No siempre se dió a conocer como Celia; algunas veces fue Norma, otras Lilian, Caridad o Aly, nombres clandestinos que usaba en los trayectos para comunicar sierra y llano, sin olvidar su escencia de luchadora inquebrantable. Así transportó alimentos, municiones, medicinas… un quehacer de gran peso en la supervivencia de la guerrilla.
Por órdenes de Fidel, se incorporó a la sierra maestra, y de esta forma se convirtió en la primera mujer en ocupar la posición de soldado combatiente en las filas del Ejército Rebelde. Más tarde, propició la creación del pelotón femenino conocido como “Las Marianas”, en honor a Mariana Grajales, cubana de carácter irrepetible. Allí su labor fue fundamental, no solo en la atención médica de los guerrilleros, sino también en la creación de una red de apoyo en las ciudades, donde se combatía con grandes riesgos.
A su capacidad organizativa y al esfuerzo por recopilar cada documento y testimonio fotográfico de la vida de aquellos años de las tropas rebeldes, se debe, en gran medida, la creación de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, años después. Fue parte de esta etapa de la historia de Cuba, y a la vez, contribuyó a salvaguardar su memoria, guía para futuras generaciones.
Su activismo continuó al triunfo revolucionario de 1959, como firme defensora de la educación y la salud pública. Participó activamente en la implementación de políticas que beneficiaron a las comunidades más necesitadas, y en especial a la mujer. Ya en 1962 fue nombrada Secretaria de la Presidencia del Consejo de Ministros de Cuba.
Al escuchar “Celia Sánchez”, es fácil recordar su imagen vestida de verde olivo en la Sierra Maestra, o un dulce rostro de mujer adornado con la mariposa, atributo nacional. No en vano se le conoce como la más autóctona flor de la Revolución. Tierna, audaz y leal, así fue ella, la eterna heroína de la Sierra y del llano, una mujer hecha de flores y hazañas.
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