Radio Grito de Baire
yate Granma

El yate Granma trajo la libertad a Cuba

El 2 de diciembre de 1956, Fidel Castro llega a Cuba a bordo del yate Granma procedente de México, con un rayo de luz que se convertiría en el sol de la Patria el 1 de enero de 1959, con el fin de la tiranía de Fulgencio Batista, que había ensombrecido el país con desalojo, opresión, crímenes, abusos, y el servilismo al gobierno de los EE.UU. cuyas empresas saqueaban los recursos de la isla.

Ni la adversidad del sobrepeso del yate Granma, ni el mal tiempo, ni la demora de dos días para el desembarco, pudieron impedir que el anhelado sueño de los expedicionarios se cumpliera, el de pisar suelo cubano para reiniciar la lucha armada.

La luz del Yate Granma

La luz de Granma sobrevivió al primer bautismo de fuego en Alegría Pío, donde, debido al factor sorpresa y a las condiciones de la zona, la mayoría de los expedicionarios perecieron. Cuando se reunieron 12 de los sobrevivientes, entre ellos Fidel Castro, Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Ernesto Che Guevara, Ramiro Valdés y Juan Almeida, el propio Fidel dijo: ¡Ahora, sí ganamos la guerra!

Entonces, el sufrimiento del pueblo cubano era tal que en poco tiempo cientos de hombres y algunas mujeres se unieron a Fidel, con quienes luego se formó el Ejército Rebelde.

Cinco de aquellos expedicionarios del Granma y sobrevivientes de Alegría de Pío, se convertirían en los pontífices de la Guerra de Liberación: Fidel Castro, Comandante en Jefe, Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara, comandantes que llevarían a cabo con éxito la invasión al occidente del país por diferentes vías; Raúl Castro, jefe del II Frente Oriental y Juan Almeida, Jefe del III Frente Oriental.

Granma trajo a Cuba la libertad y la dignidad que hoy disfrutamos los cubanos, y que conservamos siguiendo el camino trazado por Fidel y su legado para el presente y la posteridad. Con nuestro trabajo diario y nuestra decisión de defender la gloria que hemos vivido, añadimos leña y oxígeno al fuego para que la luz del yate Granma nunca se extinga nunca.