Ramón López Fonseca, el eterno delegado del Poder Popular

Ramón López Fonseca, el eterno delegado del Poder Popular

Ramón López Fonseca, estuvo casi de 40 años de su vida laboral trabajando en el Poder Popular de Contramaestre, también fue delegado de circunscripción por más de 25 en el reparto 30 de Diciembre, hoy ya jubilado habla con orgullo de su labor en el gobierno y comparte sus experiencias allí.

Periodista (P): ¿Qué recuerda de los inicios del Poder Popular?

Ramón López Fonseca (RLF): Empecé trabajando como Jefe de Recursos Humanos y Personal, recuerdo que para trabajara allí se hacían verificaciones, se buscaba el DNI, todo lo habido y por haber.

P: ¿Cuáles fueron las principales tareas que se desarrollaron en los primeros años del Poder Popular en Contramaestre?

RLF: Rendir cuentas en el Gobierno, hacíamos las Asambleas Municipales, trabajábamos en la documentación que se le daba a los delegados y un sinnúmero de tareas que se hacían en pos de resolver los planteamientos de los electores. En esa etapa estaba el Presidente Alberto Fidalgo San Miguel, el primero que tuvimos, y Creach, el Vicepresidente. Fue muy importante la unidad que existía entre todos los trabajadores y el Comité Ejecutivo, como se le llamaba entonces.

P: Fue delegado por muchos años en el reparto 30 de Diciembre.

RLF: Sí, se trató por todos los medios de resolver los problemas de los electores, fundamentalmente en las edificaciones, se le buscó persianas a todos los edificios, también se trabajó con mucha unidad, siempre con los factores de la comunidad, Comités de Defensa de la Revolución, Federación de Mujeres Cubanas, Partido. Fue un trabajo bastante bueno, todavía me dicen delegado.

P: ¿Dónde cree que están los principales retos de los delegados hoy?

RLF: El principal reto, tanto de los delegados como del Gobierno municipal se llama la comunidad, si no resolvemos las cosas de la comunidad, no podemos decir que estamos satisfechos con nuestro pueblo, como se está haciendo en La Habana ahora, un trabajo sostenido con los distintos factores y se van resolviendo los problemas netamente de la comunidad.

Ramón es de los que no se detiene a pesar de estar jubilado, en cada celebración cederista o efemérides de la patria una bandera cubana cuelga de su balcón y apoya todas las acciones comunitarias que se realizan, también cultiva un pedazo de tierra detrás de su edificio y siempre está dispuesto para cualquier tarea en la que la Revolución lo necesite.

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