Radio Grito de Baire
Oda a una flor: Celia Sánchez Manduley

Oda a una flor: Celia Sánchez Manduley

Celia Esther de los Desamparados Sánchez Manduley o sencillamente Celia, nació un 9 de mayo de 1920 en el central Isabel, perteneciente al municipio granmense de Media Luna.

Hija de Acacia Manduley Alsina y el Doctor Manuel Sánchez Silveira, padre que en gran medida influyó en la formación de la personalidad de su hija debido a sus ideas liberales avanzadas.

La historia de Cuba no podrá olvidar jamás a Celia por su trascendental papel en la lucha de liberación de nuestro país contra el régimen batistiano. Accionar que inició en la clandestinidad desde su querido Manzanillo y que por su actuar y confianza pasó a responder a las órdenes de Frank País García, su principal líder.

Norma, Lilian, Carmen, Caridad y Aly fueron los seudónimos utilizados por Celia en la clandestinidad y guerrilla. Esta mujer ocuparía las primeras filas de soldado del Ejército Rebelde y tiempo más tarde en el batallón femenino Mariana Grajales, que entre otras funciones tendría la responsabilidad de proteger la seguridad Fidel Castro en la Sierra Maestra.

La vida de Celia fue intensa antes y después del Triunfo de la Revolución. Luego de 1959 importantes tareas formaron parte de esta combatiente incansable. La creación de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, institución que guarda la memoria histórica de nuestra Revolución y de la cual ella es su fundadora.

Secretaria del Consejo de Estado, diputada al Parlamento, miembro del Comité central del Partido Comunista de Cuba (PCC) y de la Dirección Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), fueron otras de las responsabilidades que llevó esta mujer a la que siempre le acompañó la sonrisa, la delicadeza y la flor mariposa.

Celia es y será siempre un ejemplo para la mujer cubana, quien demostró que desde la feminidad se puede alcanzar y luchar por cualquier propósito. Ella, nuestra flor más autóctona, a sus 101 años del natalicio es recordada de la manera más simple y sencilla alejada de toda ostentación de la cual se alejaba con total rechazo.

Ella como bien argumentara el intelectual Amando Hart era grande en su abnegación heroica, en su lealtad incondicional, en su amor a la obra de la Revolución, en su interés apasionado por los demás.

 

 

 

 

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