Y dónde está el Congrí Oriental

El escritor Daniel Chavarría llegó a Santiago de Cuba, a bordo de un avión, desde Colombia, en la década de 1960. Había anunciado a los compañeros de viaje que llegaban a la famosa tierra del Congrí Oriental.

Visitaron un restaurante, de la llamada “Ciudad Héroe”, y pidieron el apetecido plato. El servicio gastronómico fue deprimente. La imagen de las camareras también. El sabor, del tan anunciado manjar, fue un chasco, nada que ver con el Congrí Oriental  consumido en París, Londres, y algunas ciudades latinoamericanas. Chavarría se disculpó, y dijo que como se trataba de un país en revolución, todo estaba permitido.

Sin embargo, esa imagen deprimente de un plato de fama internacional, no ha variado mucho.  En el sector gastronómico estatal abundan las vulgaridades, entre las que sobresalen,  un trato canallesco, y unos rapaces cocineros, que ante la propia cara del comensal, cargan gramajes de carne y lo llevan a sus casas, o al mercado negro, para especular con las necesidades del pueblo.

Siempre he creído que la buena comida debe respetarse. Al menos eso dice el que se precia de conocedor de la alta cocina. Por eso es doloroso acudir a un restaurante y no encontrar por ningún lado el afamado “Congrí Oriental”. En su lugar, “Moros y Cristianos”. Todo ahora es colonial: sillas, camas, hoteles, restaurantes, yo diría que estamos en presencia de una adicción, al extremo de olvidar lo nuestro. Para los sabios de la vulgaridad: lo mejor tiene que ser colonial, hasta el Congrí.

He buscado el Congrí Oriental por muchas provincias de Cuba, pero siempre encuentro, mejor, para no ser absoluto, en la mayoría de los casos encuentro a unas camareras y a unos chef  que nada saben del asunto, o a unos “Moros y Cristianos” que nada saben de su pariente.

Traté de sorprender a una amiga, con este afamado plato, en una cafetería de Santiago de Cuba; al probarlo me observó espantada. Casi 50 años después, me sucedía los mismo que a Daniel Chavarría, y eso que soy un cubano de los de verdad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *