Vilma Espín Guillois, una mujer de flores y fusil

Desde el Triunfo de la Revolución, detrás de disímiles obras de beneficio social para la mujer en Cuba, está la creatividad de Vilma Lucila Espín Guillois. Una fémina cuya hoja de vida demuestra cuánto puede lograr el mal llamado sexo débil.

Un contexto de violencia, machismo, sumisión, antes de la década del 50 tal vez la incentivan a convertirse en joven guerrillera durante la lucha armada y ello, parece afirmar su compromiso de ser ferviente defensora por la emancipación de la mujer.
Ser hija de familia acomodada no significa para ella apego al lujo ni a las banalidades. Es de alma tierna, sabe bailar, cantar pero también es valiente como para conducir un carro cargado de guerrilleros dispuesto a luchar y ser primera en su frente de combate.
Vilma es una de las pocas mujeres en Cuba que obtiene Título de Ingeniera Química en la Universidad de Oriente en su natal Santiago. Pero su deseo de cambiar el país es más intenso. Por su hacer indetenible, su presencia en  tiempos difíciles y a su vez la sensibilidad los cubanos la distinguen con una flor en el pelo y un fusil en la mano.
Alicia, Débora, Mariela, Mónica, todos, seudónimos de guerra, se une en matrimonio a Raúl Castro al bajar de la Sierra Maestra. Llegado el Enero glorioso de 1959, está ahí, en el trabajo voluntario cortando caña, limpiando escuelas, abriendo círculos infantiles, discutiendo derechos familiares, visitando cafetales, abrazando a una deportista o a una obrera agrícola, dirigiendo un congreso, exigiendo respeto para la imagen femenina y el derecho a la diferencia.
Es que Vilma trae en la sangre la rebeldía. También la Justicia, la honradez, la honestidad, el amor al estudio y a la lectura, el disfrute de la música, la afición por los deportes y la vida en contacto con la naturaleza, y esos son, justamente, los valores que la distinguen.
Este 7 de abril, a 88 años de su nacimiento, Vilma renace en la firmeza de sus ideas, en la equidad de géneros, en los derechos de la madre y el niño y la niña, en el amor a la familia, en las mujeres independientes, en los que logran ser respetados sin importar su orientación sexual, en todos los pequeños que se forman en círculos infantiles, obra que creó. Sin dudas, ella renace hoy en toda Cuba.

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