Una mujer excepcional de Contramaestre llamada Consuelo

Son las 4 de la madrugada y Consuelo Naranjo Tornet camina a  oscuras, desafiando un frío húmedo que  invita a quedarse acostado. Esta excepcional mujer de Contramaestre, de mediana estatura, recia complexión y tez mestiza, parte bien temprano con su mochila al hombro y escoba en mano,  a barrer  el tramo número1 de la carretera central de Cuba que bordea el central azucarero América Libre.

Bajo su humilde uniforme Naranjo Tornet no puede ocultar su carácter noble el hablar pausado y poco expresivo, ni tampoco las diestras manos  que inician la dura faena de eliminar toda la contaminación que diariamente se acumulan en las carreteras. Barrer 6 mil 500 metros cuadrados diarios de caminos en Contramaestre no es tarea sencilla, sin embargo la habilidad de  la técnica que utiliza Consuelo genera un agraciado paso que combina movimientos de piernas y brazos.

La actividad de esta mujer excepcional sofoca y calienta el cuerpo, mucho más cuando el sol comienza a brillar. El sudor corre por la frente  curtida de Consuelo,  también por su cuerpo arropado que a veces quisiera liberar, para sentir la frescura de la brisa que sopla desde cualquier punto cardinal.

Un pañuelo de multiplicidad de colores  en combinación con una gorra verde olivo   protege el cabello de Consuelo y distingue a la barrendera;  madre de tres hijos; que encuentra en la limpieza pública  la razón de su existencia. Con el palo de la escoba sujeto entre sus  manos, a veces se detiene para mirar su trabajo, para comprobar si el servicio que   ofrece tiene calidad o si la senda que despeja se ensombrece con la caída de las hojas maduras por el tiempo.

Sus ojos pardos y achinados acompañan el silencio de cada turno de 8 horas de trabajo,  la escobilla  dinámica es indetenible, los transeúntes admiran y respetan a la  adulta de 49 años. La vida laboral que inició en las labores agrícolas le deparó una escasa instrucción, pero los rigores de la existencia terrenal le validan casi cuatro de servicio consecutivos  en la rigurosa  actividad de barrendera.
Despejar toda la suciedad  de una de  las entradas principales a la ciudad de Contramaestre,  es la misión diaria de Consuelo Naranjo Tornet,  sencilla mujer abanderada entre las destacadas del sector de Servicios Comunales a 890 kilómetros de La Habana.

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