Patria y periodismo en José Martí (I)

Desde muy adolescente José Martí se vinculó al ejercicio del periodismo. Tenía 16 años cuando publicó sus primeros trabajos en un periódico creado por él y su amigo Fermín Valdés Domínguez (El Diablo Cojuelo), publicado el 14 de octubre de 1869 y de efímera duración.

Apenas habían transcurrido nueve días de la aparición de «El Diablo Cojuelo», cuando vuelve a la carga el 23 de octubre, con un nuevo periódico «La Patria Libre». Este tiene un formato mayor que el anterior, con más páginas y mejor papel. En esta ocasión acompañado no solo por Fermín sino, también, por el maestro de ambos, Rafael María de Mendive y el abogado Cristobal Madan.

Razones extraliterarias lo llevan a prisión, al encontrarse en la casa de Valdés Domínguez una carta en la que se acusa a un condiscípulo de apostasía. Martí reclama la partenidad del documento y es condenado a presidio. Luego de varias gestiones de los padres la pena se le conmuta por la de destierro a España.

En la revista de arte “The Tour”, ven la luz sus bellas crónicas, en las que se destacan las que reseñan la vida norteamericana, intituladas “Impressions of America”, bajo el seudónimo A very fresh Spaniard.

También redacta artículos sobre los pintores impresionistas, que llegan a causar admiración. En estas páginas Martí muestra un amplio conocimiento artístico, así como sensibilidad y capacidad crítica.

Al valorar su notable desempeño como periodista, Fausto Teodoro de Aldrey, director y propietario de “La Opinión Nacional”, le propone que sea corresponsal de ese diario, en los Estados Unidos. O sea, Martí regresa a Nueva York y reanuda su labor periodística, a partir del 20 de agosto de 1881, pero ahora en una faceta distinta.

Sus trabajos comienzan a salir con el seudónimo M. de Z., pero al despertar la curiosidad entre los lectores por saber quién es el autor de tan encendidos trabajos, Aldrey reconoce públicamente que no es otro que José Martí y, a partir de entonces, empieza a firmar con su nombre.

En “La Opinión Nacional” también ocupa una columna fija de comentarios de actualidad llamada “Sección constante”. El 10 de junio de 1882 culmina el Apóstol su etapa como colaborador de esta publicación, al no admitir que Aldrey le ponga freno a sus criterios.

Con posterioridad, comienza a colaborar, el 13 de septiembre de 1882, con “La Nación”. Su paso por este diario argentino culmina el 26 de marzo de 1891, lo que confirma el estrecho nexo que existe entre ambos. Inigualables crónicas suyas, que narran la vida norteamericana e importantes sucesos acaecidos en ese país, vieron la luz en esta publicación, en la sección titulada Carta de Nueva York o Cartas de Martí.

Martí deja una medular huella de su cultura e ideas en las más renombradas publicaciones de la época: La Habana, El Elegante, El Almendares, La Revista de Cuba; La Juventud, El Avisador Cubano, El Avisador Hispano-Americano, El Porvenir, La Revista Ilustrada y El Latinoamericano, de Nueva York; La Opinión Pública, de Montevideo; La Pluma, de Bogotá; La Nación y El Sudamericano, de Buenos Aires; La República, de Honduras; La Revista Azul y El Partido Liberal, de México, y La Opinión Nacional, de Caracas.

En los días de entrega total a los preparativos de la continuidad de la lucha por la independencia de Cuba, Martí fundó «Patria», periódico al que consagró sus mejores energías, reseñando en sus páginas el clima de seguimiento a sus ideas de libertad y, sobre todo, el carácter francamente americano de la guerra de independencia de Cuba.

 

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