Paquito, el primer niño mártir en Cuba

Paquito, (Francisco González Cueto), encontró la muerte a temprana edad para convertirse en el primer niño mártir de Cuba. Había nacido el 19 de octubre de 1919 en un hogar pobre de La Habana, donde padeció las miserias de la época.

El menor de los seis hijos de una obrera cigarrera, era como cualquier otro niño. Inquieto, alegre, gustaba del cine, la pelota, los animales. Se distinguía por cualidades como la generosidad, inteligencia y preocupación por la limpieza.

De su valentía dice mucho el hecho de integrarse a la Liga de Pioneros de Cuba. Esa organización aglutinaba a niños de entre 10 y 14 años de edad que practicaban la lucha clandestina y apoyaban con diferentes acciones al Partido Comunista, por aquellas fechas prohibido por autoridades del gobierno.

Ese arrojo y firmeza de carácter que tenía Paquito lo hizo sumarse a manifestaciones, huelgas y cualquier otro acto de movilización que hubiera en contra de la dictadura de Gerardo Machado y en pro de un futuro de libertad y soberanía.

Deseoso de rendirle tributo al líder juvenil Julio Antonio Mella, asistió al entierro de sus cenizas el 29 de septiembre de 1933. Antes de salir de casa había sido contundente frente a las palabras de su madre: “Mella ha muerto por la Revolución y mi deber es ir, aunque me maten.”

Proféticas palabras

Paquito le realizó guardia de honor a Mella y luego se unió al cortejo fúnebre portando un cartel muy incómodo para el gobierno de la época, “Abajo el imperialismo”. Aquella manifestación, a todas luces revolucionaria, se convirtió en una jornada sangrienta fruto de la represión del jefe de ejército Fulgencio Batista.

De unas manos llenas de odio y violencia salió un disparo que fulminó el cráneo de aquel niño, le faltaban solo unos días para cumplir 14 años. En ese instante y con su propia vida, Paquito hacía honor a las palabras pronunciadas minutos antes, por el también joven Rubén Martínez Villena:

(…) estamos aquí, camaradas, para rendirle de esa manera a Mella el único homenaje que le hubiera sido grato: el de hacer buena su caída por la redención de los oprimidos con nuestro propósito de caer también si fuera necesario”.

Paquito era un seguidor del ejemplo de aquel antimperialista caído en México, de sus impulsos, de su corazón revolucionario. Ofrendaba su juventud, su inteligencia, su esfuerzo por los pobres, los desfavorecidos de Cuba.

Cuando se cumplen 100 años de su natalicio, Paquito continúa siendo un paradigma para los pioneros cubanos. Su mejor homenaje es estudiar, ser hombres y mujeres de bien. Portar convicciones profundas en la Revolución Cubana, esa que transformó aquellos días oscuros en la luz de la independencia y la soberanía para todos por igual.

Liliana Lorente Matamoros

Liliana Lorente Matamoros

Periodista

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