Olga Alonso y su vocación de enseñar el arte

Por la obra que consolidó con sus manos, su cabeza y su corazón figura en la historia de la cultura cubana como un paradigma. Vino al mundo el 18 de febrero de 1945 en la humildad de una familia de San Miguel del Padrón en La Habana. Asegura su madre que desde pequeña Olga Alonso González tuvo vocación bien definida, el amor por el teatro.

Una oportunidad para adentrarse profesionalmente en ese maravilloso mundo la encontró tras el Primero de Enero, cuando el Gobierno Revolucionario Triunfante abrió las puertas de la Escuela Nacional de Instructores de Arte para recibir a jóvenes talentosos sin distinguir su posición económica. Entonces luego de dos años de estudios se convirtió en el primer expediente y fue ubicada en la Granja Mártires de Fomento en la provincia Las Villa.

Olga Alonso no dudó en desprenderse de su hogar habanero para responder al llamado de Fidel y la intelectualidad de esa época e ir a enseñar el arte en los lugares donde se encontraba el campesinado cubano. A las granjas y cooperativas de Villa Clara llegó con la luz de la enseñanza, pero también a aprender y crecer como ser humano.

Fruto de su creatividad nacieron grupos de aficionados como Vladimir Maiakovski, Folclore, Chaplin, Ismaelillos y Pantomimas, donde insertó a niños y adultos.

Otra de sus pasiones fue la literatura. Por sus conocimientos pudo participar en campañas de buen hablar por los campos e impartir clases a los interesados en saber leer y escribir. Aunque por su obra pareciera haber vivido muchos años, el destino quiso convertirla en mártir con tan solo 19 años de edad; lo que si no se podrá negar es que vivió intensamente.

El 4 de marzo de 1964, mientras se dirigía a dar clases a residentes en las montañas, el vehículo en que viajaba se volcó y murió instantáneamente. Olga Alonso fallecía cumpliendo su deber. Dejaba su huella en las comunidades rurales por las que anduvo transmitiendo amor por el arte; se convertía en inspiración para miles de instructores de arte que entregan el alma a lo que hacen. Esos que conmemoran cada 18 de febrero su día, justamente para rendirle homenaje.

Liliana Lorente Matamoros

Liliana Lorente Matamoros

Periodista

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