Martí y Fidel contra el gigante de las siete leguas

El gigante de las siete leguas vuelve a acechar a los cubanos en su intento de revertir más de 150 años de lucha independentista. Pero el ejército de hombres y mujeres herederos de las tradiciones de lucha de Cépedes, Martí, Fidel y otros tantos revolucionarios no se lo ponen fácil. Entonces aprietan la tuerca una y otra vez con la pretensión de asfixiar sobre todo la economía de la pequeña Isla, promulgando más de 190 medidas crueles, arbitrarias e inhumanas.

El pueblo, ese del que Martí dijera que es la masa adolorida y del que Fidel aclaró en su alegato “La Historia me Absolverá” y cito “Cuando hablamos de pueblo no entendemos por tal a los sectores acomodados y conservadores de la nación, a los que viene bien cualquier régimen de opresión, cualquier dictadura, cualquier despotismo, postrándose ante el amo de turno hasta romperse la frente contra el suelo”, (fin de la cita), ese pueblo que respeta los bustos de Martí, que no deja morir a Fidel, continúa firme en sus trincheras. Ya sea desde el duro trabajo en el campo enfrentando la escases de combustibles o en una agitada industria donde faltan recursos, desde las aulas impartiendo clases o en los hospitales curando enfermos con limitados medicamentos.

No se equivocó el Apóstol cuando dijo que no hay tirano que afronte un pueblo de pie y en el mismo verso sumó, es bello que el pueblo tenga absoluto y pleno concepto de su dignidad y de su honra. Y parafraseando al líder invicto Fidel Castro, quién podrá negar que nos asiste la razón más poderosa, somos cubanos y ser cubano implica un deber, no cumplirlo es un crimen y es traición.
El gigante de las siete leguas lleva años convencido de que no tendrá la victoria, aún así se empeña en ser cruel e inhumano. Prepara algunos desagradecidos tanto en las calles como en las redes sociales para que inciten a la violencia, a la desunión, para que propaguen la idea de abandonar la Revolución y en su lugar propiciar el anexionismo.

Sin embargo, el aldeano vanidoso que cree que el mundo entero es su aldea ignora el pensamiento profundamente independentista de José Martí siempre presente en el verbo y la acción de Fidel, seguido y defendido por el pueblo cubano: “[…] Nosotros tenemos más que sobradas razones para desconfiar de los imperialistas, y nosotros sabemos que las garantías nunca estarán en las palabras de los imperialistas. Las garantías están en nuestra decisión de combatir, en nuestra decisión de resistir heroicamente cualquier ataque del enemigo […].”

¿Quién puede cuestionar la presencia de estos dos grandes hombres en la actualidad, la vigencia de sus ideas? Un pueblo que resiste, que no se resquebraja en su pensamiento, donde la ley primera es el culto a la dignidad plena del hombre, donde se cumplió el principio de hacer una Revolución con todos y para el bien de todos, ese pueblo jamás debe olvidar a sus próceres.

Liliana Lorente Matamoros

Liliana Lorente Matamoros

Periodista

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