Los guapos de mi Contramaestre

Los guapos de mi Contramaestre son algo especial como todos los cubanos. Mientras que los diccionarios de todas las naciones del planeta definen al “guapo” como la persona que es físicamente atractiva, en especial de cara, o que va bien vestido o arreglado; en Cuba se le denomina de esa manera a los que no tienen temor a enfrentar los mayores retos y presiones.

Los guapos de mi Contramaestre son los que hace más de 60 años se ríen de los apretones de los gobiernos de los Estados Unidos en su bloqueo casi total contra Cuba.

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Producción artesanal de refresco en polvo

En mi Contramaestre, un buen día del mes de octubre, a un grupo de obreros de la Industria Alimentaria les informaron que en sus talleres se había terminado el combustible diesel a consecuencia de que el gobierno de Donald Trump había prohibido el comercio del crudo con la Isla a cualquier nación del mundo que aspirara a no tener problemas con el Departamento del Tesoro de esa nación.

También les dijeron que a partir de esa medida los horarios de labor se desplazarían hasta la madrugada o que se trabajaría con el mínimo de corriente eléctrica.

Y con estas improntas, se sumó el sentido del deber con el pueblo que necesita el abastecimiento de determinados alimentos y en los obreros de mi historia se despertó la “guapería revolucionaria”.

Los guapos de la Industria Alimentaria de Contramaestre que trabajan en el antiguo centro de elaboración aledaño a la carretera de Maffo, no conocen los miedos de quedarse sin producir nada. Ellos fueron los que pusieron a correr a las dificultades y las desterraron de sus locales de trabajo y de sus vidas.

Tuvieron la suerte de poder contar con hombres y mujeres directivos muy capaces como Amaury Cabrera Álvarez y Evelina Pérez Vega, de esos que no gustan de las entrevistas, pero que dejaron las oficinas y las reuniones y se empapan del humo de la leña y el carbón para sugerir cómo hacer las cosas mejor.

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Directivos de la Industria Alimentaria de Contramaestre enfrentan el bloqueo norteamericano

Los guapos de esta historia, son los protagonistas del Polígono Productivo de Contramaestre, uno de los que marcha a la avanzada en la provincia de Santiago de Cuba apelando a las alternativas que durante los años 90 del pasado siglo nos hicieron sobrevivir a los cubanos en el denominado Período Especial en tiempos de paz.

El pensamiento de estos guapos está enfocado a pensar de manera diferente sobre cómo salir adelante en la producción de alimentos, y no a sentarse a esperar que el maná caiga del cielo como decían nuestros abuelos. Proyectan la inteligencia sobre la base de que este momento puede pasar, pero que lo logrado no puede desecharse jamás porque el nuevo sistema de trabajo va dando resultados.

Las materias primas ya no necesitan de venir desde tan lejos: son casi todas provienen del propio Contramaestre.

Las raíces y tubérculos, los vegetales para ser convertidos en conserva, las frutas y las harinas de yuca, boniato, maíz y el maní, se cocinan sobre las llamas de los legendarios “nonós”, que sobre la base del aserrín y poca madera, hacen hervir a no pocos alimentos.

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Legendarios nonós, fogones con aserrín de madera y leña

Los asadores sobre la base del carbón vegetal, se han rescatado en esta Industria Alimentaria de nuevo tipo y para los nuevos tiempos de Contramaestre. Pollos, perniles de cerdo, pescados y viandas, toman un color dorado como si fueran procesados por sofisticados hornos eléctricos.

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Pierna de cerdo asada en horno artesanal de carbón

En los estantes van tomando su lugar con destino a la comercialización en los Mercados Ideales de municipio y provincia, los sobres de refresco instantáneo, el gofio, los dulces secos de harinas de diversa procedencia. También en almíbar, los caramelos y las confituras y hasta unas exquisitas galletas de yuca que pueden expenderse a la población pre elaboradas para ser fritas a gusto.

Las viejas maquinarias han recibido mantenimiento y pinturas y lucen como nuevas. No alcanzan las velocidades de la tecnología de punta pero ojo, ya se van acercando a los récords productivos en la confección de vinagre y vino seco, de siropes y vinos, de turrones con sabores y masas diversas que van redondeando la cifra de unos 20 surtidos en muy poco tiempo.

El humo de los fogones de leña invade por momentos los locales de trabajo de los guapos de mi historia, pero su andar diligente no se detiene. Siempre alcanza el tiempo para una foto con esta gente bonita de la carretera de Maffo. Y cuando no hay caras muy bonitas, florece la sonrisa de la esperanza y el optimismo.

Los guapos de mi historia le hacen frente a las decenas y decenas de ridículas medidas, que el Imperio del Norte dicta cada día para tratar de desesperar a los cubanos. Hombres y mujeres, jóvenes y menos jóvenes ubican sus mentes en función de las alternativas y dicen No a los apretones y propuestas indecorosas para este país de sueños.

Angel del Toro Fonseca

Angel del Toro Fonseca

Jefe de la redacción digital

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