Esencias del ordenamiento monetario

Para Cuba, la Tarea Ordenamiento constituye una necesidad ante los profundos cambios que se requieren en la implementación de la Estrategia Económico- Social del país y para beneficio de los actores económicos, las relaciones económicas y la población.

Se trata, en primer orden, de ir progresivamente a la solución de las deficiencias estructurales latentes y acumuladas en la economía nacional, de las distorsiones de precios en el sector empresarial y del desequilibrio macro económico que viene afectando el presupuesto estatal con elevados déficit fiscales a causa de la dualidad monetaria.

De ahí que la Tarea Ordenamiento, independientemente de ser un proceso complejo, ya está en marcha en su concepción y en momentos de una profunda crisis de la economía mundial debido a la Covid -19 y el recrudecimiento del bloqueo norteamericano contra Cuba.

Pese a la contracción de las economías, Cuba llevará a cabo el ordenamiento monetario para dar un tratamiento diferente a los actores económicos, con énfasis en el sector empresarial. Ciertamente, quedará una sola moneda: el peso cubano, como se reconoce en nuestra Constitución de la República, también, por ende, habrá un tipo impositivo.

Todo acontecerá , como ha expresado la máxima dirección del país, sin terapia de choque y sí, posibilitando que el trabajo se convierta en la principal fuente de distribución de la riqueza.

Son cuatro los principios que acompañarán esta tarea, inscripta en uno de los lineamientos partidistas: eliminación de la dualidad monetaria, cambiaría, de subsidios excesivos y gratuidades indebidas y la transformación de los ingresos.

Por estos días, en que la población cubana recibe amplia información a través de la Mesa Redonda acerca de tan crucial asunto, se ha enfatizado en que el Día Cero será informado oportunamente y que se va a garantizar y respetar el tipo de cambio con respecto a la tasa actual tanto en el circuito monetario empresarial como en el de las personas naturales.

Debe quedar claro que se devaluará la moneda buscando competitividad, lo que ha de traducirse en mayor nivel de precisión de las empresas en sus procesos de producción y comercialización.

Se plantea una reforma salarial y una política de precisos única, sin dejar de reconocer que ante una presunta inflación se establecerán precios centralizados en el ámbito mayorista y minorista en determinados productos, pensando siempre en personas vulnerables.

 

 

 

 

 

 

Angelina Ramos Montoya

Angelina Ramos Montoya

Periodista

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