Las elecciones en Cuba hoy no son una farsa

Hoy nuestro portal web comparte una entrevista a Orlando Concepción Pérez, una persona que fue reportero en los tiempos de la República y conoció de primera mano las características de las elecciones que se hacían en Cuba. Concepción falleció el 1 de noviembre de 2010, pero sus criterios conservan la vigencia necesaria para los que olvidan en tiempos donde la amnesia la ponen la inducen los grandes medios de noticias.

Orlando Concepción Pérez era uno de los escritores más prestigiosos de Contramaestre. Por su edad, vivió la Cuba de antes de 1959, y la nueva que se construyó, desde esa fecha, hasta nuestros días. Por esas razones, nos acercamos a él, en su vieja casona del reparto Rodolfo Rodríguez, para conversar sobre las  elecciones en Cuba.

Existe el criterio, en los medios de prensa extranjeros, que considera a las elecciones en Cuba una farsa orquestada por el Partido Comunista. ¿Comparte usted ese criterio?

“El Partido Comunista no ha participado en nada respecto a las asambleas de nominación de candidatos en cada circunscripción electoral. Los nominados son residentes en el barrio o en el radio de acción de la circunscripción. Si eso es una farsa, los “demócratas” tendrían que enseñarme ¿qué es democracia?

“Nací en 1932, bajo la tiranía de Machado. Desde los 9 años contemplé el robo de urnas, el fraude electoral, cuando los ahora amantes de las elecciones a su manera callaban frente a la politiquería. Nadie se ha acercado a mí para que vote por uno de los candidatos. Los electos serán una especie de antiguos “concejales”, que no cobran un centavo por su labor. ¿Más democracia? Sí, siempre se puede más. No se me ocurre ahora cuál más”.

Otro argumento utilizado, para desacreditar el proceso eleccionario, es el de considerar que los cubanos acuden a las urnas, obligados y no por convicción política. ¿Es objetivo este planteamiento?

“Yo vi a un marinero poner su bayoneta en el vientre de una mujer en 1940, tenía solamente 8 años, eso no se olvida,  ella dijo en voz alta que iba a votar y no por Batista.  “El voto en Cuba no es obligatorio. No hay sanciones penales por no votar. Quien diga que está sancionado por eso, es un mentiroso. Como cubano, como ser activo, dada mis condiciones de historiador, narrador y martiano, acudo al colegio electoral, y bien temprano,  por propia convicción, en lo que considero el cumplimiento de un sencillo deber. Si aparece un obligado, me gustaría conocer su nombre y dirección, para descalificarlo como ser humano, lo que es igual a “mentiroso”.

Concepción, ¿las elecciones parciales de este domingo obedecen a las necesidades del pueblo o constituyen un proceso manipulado por Fidel y Raúl Castro?

“En Cuba antes de 1959 hubo elecciones parciales, en ellas se elegían a los concejales y al alcalde. Elecciones llenas de pasquines con las fotos de los candidatos, recogida de urnas a cambio del tratamiento en un hospital, por favores personales o familiares.

“Se trata de que los cubanos nos afiliemos a la versión de “la tiranía de los Castro”. No es esa mi visión sobre Fidel o Raúl. Fidel está acunado en la historia de América Latina como uno de los más inteligentes libertadores. Es el máximo dirigente de la nación cubana, gústele o no a la oposición. Raúl fue uno de los valerosos combatientes antibatistianos del cuartel Moncada. Expedicionario del Granma, se ganó los grados de capitán y comandante, a golpe de coraje, valor e intransigencia.

“La opinión de los llamados disidentes, que reciben una “mesada” cada mes de la embajada de Estados Unidos, en La Habana, carece de impacto en el pueblo. Son quienes son. Hartos conocidos, sin importar sus nombres. El pueblo cubano elige cada dos años y medio a sus “delegados”. Cada quien vota por el que considera mejor, por virtudes y no por lazos amistosos ni presión política. El apoyo o no al proceso revolucionario es una opción. No niego mi apoyo, ni le pongo adjetivos denigrantes a quienes no lo hacen. Mientras no se cambie la ley electoral, es un derecho de todo el pueblo.

“Sólo un cretino es capaz de negar el liderazgo que Fidel y Raúl ejercen sobre la mayoría de los cubanos de adentro del país. El cuento de que a ocho millones de electores unos cientos los obligan a votar, únicamente lo cree algún que otro aislado “manco mental”. Y, gracias, por la confianza en las respuestas”.

Al salir de la vieja casona, del casi octogenario escritor de Contramaestre comprendí, sobre todas las cosas, que las “verdades elementales caben en el ala de un colibrí”.

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