La verdad sobre el blog Cimarronzuelo oriental

Muchas veces lo motivé a tener un blog, pero siempre decía que era algo menor, nadie leería eso, menos en Contramaestre, pues muy pocos tenían acceso a Internet. Me provocaba risa, porque sus palabras obedecían a un  profundo desconocimiento de la Blogosfera, del mismo Internet.

Al mostrarle el alcance del  Caracol de agua, sonreía con mirada de gallo. “Guajiro: ¿Cómo haces para llegarle a tanta gente? ¿Cuál es el secretillo?”, le respondía: “siendo creíble hermano; narrando la realidad en lenguaje que debes aprender, aunque seas un poeta concentrado, casi profesional”. Leer ampliación aquí: La verdad sobre Cimarronzuelo oriental

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