La Riso trazó un destino

«¿Qué puede hacer con su original una persona que escriba El Quijote en un municipio?». Sobre esta pregunta de Fidel Castro es bueno llamar la atención, pues en la práctica, muchos de los que escogimos el camino de Don Miguel de Cervantes, tenemos limitadas probabilidades de publicar en las editoriales nacionales. La Riso trazó un destino, a veces cierto, otras desacertado, pero marcó un antes y un después en el mapa literario nacional.

Es cierto que en torno a su concepción se desencadenaron pasiones, unos apostaron por publicar “cosas”, que a los ojos de otros no tenían valor; incluso hasta se propusieron clasificaciones para diferenciar a los escritores de la Riso y a los publicados en las editoriales nacionales, estos últimos, según algunos teóricos del asunto, los de verdad, los otros pertenecen al reino de los improvisados (1). Incluso se les identifica con el término de “escritores emergentes”. Leer más aquí: Una puerta para conquistar lo imposible

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