La Campana de Contramaestre

Uno de los sitios de obligada visita en Contramaestre es la tienda La Campana, emblemática construcción que pertenecía a un comerciante de apellido Bringues, que tenía por residencia familiar la actual casa de visita del Partido Comunista en el municipio.

La Campana se construyó en el período 1927-1931, aprovechando las bondades que trajo el paso de la Carretera Central por el territorio de Contramaestre. Formaba parte de una cadena de comercios que llevaba el mismo nombre y tenían establecimientos en toda Cuba. Bringues fue el accionista principal de la misma en Contramaestre.
Se tienen noticias de los servicios que prestaba desde 1931. Según una de las fuentes consultadas,  estaba conformada por varios departamentos industriales y artesanales. Allí se vendía perfumería, peletería, textiles, aseo,  en otras palabras, era un  bazar donde podía encontrarse todo. Fue considerada en su momento, la mejor tienda de Contramaestre antes de 1959.
Uno de los dependientes de La Campana fue Orlando Pantoja (Olo). Trabajó en la misma por varios años. Rotó por todos los departamentos de ventas. Desde allí se vinculó al Movimiento 26 de Julio. Muchas de sus acciones en la lucha clandestina se planificaron en La Campana. Cuando tuvo que irse a la Sierra Maestra, los trabajadores más allegados, conjuntamente con el señor Bringues, hicieron una colecta de dinero, ropa y medicinas, para ayudarlo. Puede afirmarse que ellos garantizaron el aseguramiento básico de Olo al partir a la lucha guerrillera.
A principios de la Revolución la tienda fue intervenida y pasó a formar parte del Ministerio de Comercio Interior. El señor Bringues se mantuvo por unos años en la administración de la misma, hasta que decidió irse a la emigración.
La Campana se mantuvo por muchos años como uno de los comercios emblemáticos de Contramaestre.  Con el Período Especial, cambiaron los usos de la misma y pasó a ser la sede principal de ventas de los artesanos en el territorio.
En la década del 2000, la cadena TRD Caribe se interesó en el espacio y la restauró totalmente, hasta convertirla en una moderna tienda recaudadora de divisas.
Se sabe de una foto original de Olo que siempre estuvo allí por más de cuarenta años;  sin embargo, al pasar a TRD Caribe desapareció. Sobre esta emblemática fotografía, realizaremos una nueva entrega en próximas publicaciones.

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