Juan Fajardo Vega, 30 años en la eternidad

Quizás si la eternidad fuese una dimensión viva, Juan Fajardo Vega le hiciera expresar la admiración por atesorar el espíritu del último mambí de las guerras de independencia en Cuba.

Quizás si las tierras que acogen a los muertos, pudieran expresarse tal y como los seres vivos, de seguro se escucharía su voz de admiración, por abrazar en el Mausoleo de El Cacahual, al combatiente que nunca entregó su voluntad patriótica ni su alma,  a los enemigos de la libertad de Cuba.

Pero también de seguro que ambos: la eternidad y las tierras agradecidas de Cuba, podrán sentirse sumamente orgullosas de que poseen ambas a uno de los patriotas más humildes de la historia de Cuba por su libertad definitiva.

Aún queda en las calles de Contramaestre, en su barrio querido del Reparto Patricio Lumumba en Contramaestre, en sus hijos y nietos vivos, el  ejemplo de El Último Mambí.

Hasta las imágenes de antaño le muestran rodeado de niños en el portal de la casa. Quizás recordando la enérgica decisión personal de incorporarse a la manigua para pelear por la libertad de Cuba.

Quizás Juan Fajardo nunca apartó de sus pensamientos, el sentido de la vida que le dio civismo y honradez: todo por la libertad de Cuba, sin pedir nada a cambio, sin recibir ninguna paga, sin que le quitaran sus armas, aportando hasta lo personal y de la familia a la patria que le vio nacer.

Solo 14 años enmascarados en la mentira adolescente de que tenía 17, le bastaron para ser admitido en las huestes mambisas del General de Brigada Saturnino Lora Torres.

Solo la conciencia de que en Cuba se había producido un cambio de dueños y no la libertad ansiada en el año 1902, le hizo empuñar las armas otra vez durante la sublevación del Partido Independientes de Color, en 1912, y el alzamiento de los liberales contra la reelección del presidente Mario García Menocal, en 1917.

La madurez de que Cuba no debía tener mandato desde el exterior, le hizo incorporarse como armero del Ejército Rebelde en el Tercer Frente Oriental, que lideraba el Comandante Juan Almeida hasta el triunfo de la Revolución en enero de 1959.

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Los restos de Juan Fajardo Vega reposan en el Mausoleo de El Cacahual

La ciudad de Santiago de Cuba le vio fallecer a la edad de 108 años, de un paro cardio respiratorio y en medio de una longevidad muy conservada, el 2 de agosto de 1990. Sus restos se conservan en el Mausoleo de El Cacahual. (Fuente- Historia de Contramaestre-Colectivo de autores)

 

Angel del Toro Fonseca

Angel del Toro Fonseca

Jefe de la redacción digital

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