Juan Almeida, un mulato de la Sierra Maestra

Hace 9 años, miles de personas rodearon la carretera central desde Santiago de Cuba hasta el Tercer Frente, para despedir al Comandante de la Revolución Juan José Almeida Bosque, un mulato que llegó a la Sierra Maestra y ganó la guerra, quien por voluntad pidió descansar, eternamente, en el suelo patrio que lo forjó como verdadero Comandante.

Almeida Bosque, aquel niño taquillero, mozo de limpieza, limpiabotas, y albañil entre otros oficios, sintió desde joven la crueldad de un sistema que le obligó a trabajar en lugar de estudiar. Por eso viajó desde su natal Habana hasta Santiago de Cuba, para asaltar al Moncada junto a Fidel Castro en el año 1953. Frustrado el asalto asumió condena en la prisión de Isla de Pinos y luego se exilió en México junto a Fidel, Raúl y otros revolucionarios.

En tierra azteca el mulato fortaleció sus ideas independentistas, conoció al Che Guevara, apreció a la Virgen de Guadalupe y amó a Guadalupe Galindo. En ellas se inspiró para desarrollar otra de sus pasiones, la creación musical.

Llegado el momento y burlando el peligro, abordó en diciembre de 1956 lo que él mismo llamó una cáscara de nuez, el Yate Granma. Al pisar tierra firme, luego de una espeluznante travesía, fue de los 40 hombres que mantuvo firme en la convicción de llegar a la Sierra Maestra y continuar la guerra de liberación.

Fiel a la causa, Almeida nunca llegó de último a un combate ni se fue primero. Su moral combativa, la firmeza de no rendirse, ascendió al grado de Comandante junto a Raúl Castro, en momentos en que solo el Ché, poseía este mandato. Así fundó el Tercer Frente Guerrillero Doctor Mario Muñoz Monroy y comandó a 55 hombres y dos mujeres.

Al triunfo de la Revolución siguió siendo de los hombres más importantes del proceso revolucionario en Cuba y como parte de él, asumió diferentes responsabilidades. Pero aquel hombre de tez oscura, con destrezas para las armas, de extraordinaria rectitud en el carácter, tenía también una sensibilidad para crear melodías bien criollas, basadas en temas amorosos, familiares y hasta infantiles.

Se convirtió entonces en músico Comandante y creó más de 300 piezas musicales interpretadas por diferentes cantantes de dentro y fuera de Cuba, reafirmando la calidad de sus composiciones a pesar de su empirismo. Así, de su creatividad, quienes llegan hasta el Cementerio Monumental Santa Ifigenia de Santiago de Cuba pueden apreciar el cambio de guardia al compás de su Elegía a José Martí.

Pero el Comandante Almeida también tenía un aguzado ojo para el diseño arquitectónico, pues escogió dónde y de qué forma sería el Mausoleo a los Héroes y Mártires del Tercer Frente Guerrillero. Cada detalle correspondería a un elemento histórico y el visitante, al recorrerlo, podría apreciar cómo había sido la lucha por esas montañas. Allí quedaría su nicho y el de sus padres y cumpliría su deseo de ser enterrado junto a sus compañeros de lucha.

Como hace nueve años, cada 11 de septiembre pobladores del Tercer Frente, familiares, amigos, y visitantes, peregrinan hasta la Loma La Esperanza, sitio donde reposa Juan José Almeida Bosque, y acompañados de su música, le regalan el silencio de admiración, depositan la flor de cariño y se inclinan con respeto, por la obra de la vida.

Liliana Lorente Matamoros

Liliana Lorente Matamoros

Periodista

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