José Martí y el partido de almas magnánimas y limpias

El 10 de abril de 1892 José Martí inspirado en el ejemplo de aquel hecho fundador del constitucionalismo en Cuba, -acontecido 23 años antes-, proclamó la creación del Partido Revolucionario Cubano unido a las asociaciones de Puerto Rico y de la isla en la emigración.

En un editorial publicado en el periódico Patria, con fecha 16 de abril de 1892, Martí escribió: “Bello es ver a un partido de la revolución, que quiere seguir la obra radical de los padres y criar raíces nuevas…”

Queda muy claro que se trataba de un hecho de continuidad, de respeto a la historia pasada, a la obra emancipadora iniciada el 10 de octubre de 1868. Suceso que tuvo en la Asamblea de Guáimaro la cristalización de la nación cubana en términos de derechos ante el mundo.

Martí argumentó profundamente cual era la obra del Partido Revolucionario Cubano: “(…) alcanzar por métodos republicanos de alma democrática y por el acuerdo afectuoso y continuo de las islas, la independencia de Cuba y Puerto Rico…”

“(…) los Estatutos son la guía necesaria, para evitar los futuros caudillismos, y la invasión personal y estéril que puede fomentar la horda…”

“(…) concertar con las islas la acción que se dispone con el ánimo de su libertad y beneficio…”

“(…) se funda para las almas magnánimas y limpias…”

“(…) ordenar bien, con todos los factores honrados y las fuerzas necesarias para acelerar la independencia de Cuba y Puerto Rico, en acuerdo con los principios de las Bases, y los métodos de los Estatutos del Partido Revolucionario Cubano”.

El Partido Revolucionario Cubano fue traicionado por Tomás Estrada Palma que en actitud entreguista prefirió disolverlo antes que seguir los objetivos por los que fue creado el mismo.  El 21 de diciembre de 1898, el periódico Patria publicó una circular en la cual anunció “dar por terminados los trabajos del Partido, por no ser ya necesario en el extranjero después de haber conseguido el fin a que estos se encaminaban».

La Revolución de José Martí era pospuesta según el historiador Ramón de Armas, en un libro sustancial publicado con ese mismo título. Décadas de vida republicana vividas entre 1902-1958 tomaron a Martí como paradigma mayor. En el año del centenario de su natalicio, 28 de enero de 1953, salieron a las calles con antorchas prendidas anunciando el nacimiento de la Generación del Centenario, la de Fidel Castro, el hombre que haría la Revolución olvidada de Martí.

Arnoldo Fernandez Verdecia

Arnoldo Fernandez Verdecia

Periodista

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