José Martí no ha muerto

 La bondad y el honor marcan su camino de hombre inmortal, de guerrero sublime. José Martí no ha muerto.

Su estrella reluce con fino decoro en la memoria de una América extendida desde el Bravo hasta la Patagonia; donde el blanco, el mestizo, el indio, el negro, lo recuerdan como el poeta mayor, como el amigo sincero.

Dos Ríos le abrazó en silencio con una lágrima en el Contramaestre y con un sol que acarició sus doctrinas. Usted no ha muerto Maestro. Aún su lánguida figura, su mirada tierna y sagaz, nos acompaña.

Aun las canteras de San Lázaro, provocan su indignación por la maldad de los hombres. Aún Tampa, Cayo Hueso y Nueva York, veneran su verbo oportuno, su entrega sin límites al destino de la Patria.

Joé Martí no ha muerto. Todavía lo vemos por los pasillos del Moncada con su atinada visión. Aún las trincheras de ideas valen más que las trincheras de piedras.

Vuelve Dos Ríos y Remanganaguas a evocarles, a desempolvar la historia, a reafirmar que no se ha ido; que sigue ahí, en el corazón de todo cubano.

Tu ejemplo como símbolo perdurable sin término previsible se engrandece en cada batalla de ideas que se libra sin descanso. Tus doctrinas nos acompañan a diario frente a una injusta Ley Helms Burton que intenta eternizar el bloqueo, porque tus ofrendas de independencia, justicia, libertad y soberanía se afianzan  en tu Cuba para el bien de tus hijos que te agradecen  por siempre.

 

Moraima Zulueta Gómez

Moraima Zulueta Gómez

Periodista

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