Gregorio Careaga, un moncadista en Contramaestre

Gregorio Careaga Medina dijo a su hijo menor, un día del mes de julio del año 1953: Voy al campo por unos días para que en el futuro no te falte nada”. Con estas palabras proféticas, partió de su natal Artemisa hacia la ciudad de Santiago de Cuba, a apoyar al líder Fidel Castro y a otros jóvenes que iban a tomar por asalto el Cuartel Moncada.

Como la acción se frustró Gregorio abordó una rastra y llegó de incógnito a la segunda entrada del central América en el municipio de Contramaestre. Allí se camufló entre los vecinos y luego se sentó a descansar frente a la entidad bancaria del Banco de Fomento Agrícola e Industrial de Cuba (BANFAIC).

Pero según cuentan testigos de aquella época, un sereno del entonces Hotel Carnero del centro de Contramaestre, lo delató ante un soldado de la dictadura de Fulgencio Batista.

Ya en el Cuartel de la Guardia Rural del poblado de Maffo, al norte de Contramaestre, a Gregorio Careaga lo torturaron salvajemente para que confesara detalles sobre el asalto al Moncada.

El joven narró con orgullo cómo participó en los acontecimientos. Posteriormente, el sargento Vicente Alonso Cruz lo mandó a trasladar hasta el regimiento de Bayamo pero allí no lo podían matar, ya había muchos muertos.

En la madrugada del 27 de julio de 1953, llevaron el cuerpo sin vida de Gregorio hasta las cercanías del rio Las Biajacas, en La Loma de la Gloria a unos kilómetros de Contramaestre. Allí lo remataron simulando un combate, un tiro en el pecho y otro en la cabeza.

De esta manera la tiranía batistiana le arrancaba la vida a un joven de 39 años, padre de dos niños. Un cubano nacido en una familia pobre, limitado en los estudios por la obligación de trabajar para mantener a los suyos. Labró la tierra, vendió periódicos. Fue cocinero, albañil y hasta funerario. Tuvo cédula para votar, aunque nunca lo hizo por nadie a pesar de ofrecerle dinero, pues no confiaba en las promesas de ningún candidato.

Pero la muerte en Contramaestre de este asaltante al Cuartel Moncada no quedó impune. Al triunfo de la Revolución los vecinos que atestiguaron las torturas a que fue sometido Gregorio, colaboraron y se logró enjuiciar a los criminales en el Liceo de Maffo, hoy Casa de la Cultura.

En agosto de 1959 los restos de este mártir del 26 de julio, que buscó cobija en Contramaestre, fueron exhumados y recibió merecido honor en Maffo, Santiago de Cuba y Artemisa, este último su sitio de residencia al partir a la lucha, y donde descansa desde ese momento en el Mausoleo a los Mártires de esa tierra.

Liliana Lorente Matamoros

Liliana Lorente Matamoros

Periodista

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *