Georgina, vivo linaje de Romárico Cordero

Corría el año 1899 en la finca Payares, Bayamo, cuando el 11 de agosto viera la luz Romárico Cordero Garcés. Hijo del pequeño del campesino Matías Cordero, heredó de su padre un fuerte temperamento y férrea voluntad, rasgos que lo caracterizaron durante toda su vida.

Su liderazgo por los desposeídos lo puso de manifiesto en las luchas contra la explotación de la masa campesina que cometían los gobiernos de turnos a los cuales se enfrentó y luchó sin descanso primeramente en la región oriental y después en todo el país.

Adolescente aún, cuando solamente había alcanzado el tercer grado escolar abandonó el hogar paterno con el propósito de ganar el sustento con sus propios esfuerzos. A partir de entonces se dedicó a diversos trabajos: peón en la construcción de vías férreas, talas de montes y otras labores rudas.

Años más tarde trabajó en los centrales Oriente, San Germán, América y Tacajó (Báguanos), en el último de los cuales se desempeñó como maquinista de locomotoras.

De regreso a la finca de su padre, contrajo matrimonio con Rosa Hernández Maidique, quien habría de ser su primera compañera de vida y de cuya unión nacieran tres hermosas niñas.

Es 11 de agosto del 2020, en una vivienda ubicada en el Reparto Lumumba del municipio de Contramaestre vive Georgina Cordero Hernández, hija mayor del líder campesino y que hoy cuenta con 97 años de edad.

Acompañada por uno de sus diez hijos, Georgina recuerda con gran lucidéz cómo fue su padre; como si el tiempo no se hubiera detenido con el paso de los años cuando el 11 de agosto Romárico Cordero Garcés cumpliría 121 años de edad.

GEORGINA: “Mi padre fue un hombre muy bueno con sus hijas, muy correcto. Las cosas le gustaban bien hechas y era enemigo de las mentiras. Era firme en su criterio y eso no los inculcó muy bien. Aquí en Ventas de Casanova mi trabajo era hacer todo lo que él me mandara. Por ejemplo me decía, mañana tienes que ir a Baire Santo, me levantaba temprano y me iba con la otra persona que mi padre asignaba . Así fui a muchos lugares de Ventas de Casanova a cumplir con la misión encomendada”.

PERIODISTA: ¿ Recuerda alguna anécdota en particular?

G: A los campesinos nadie los miraba. Aquí en La Venta la vida de mi padre estuvo en un hilo por defender a los campesinos. Aquello era un fenómeno. Un día, era muy jovencita, fueron a ver a mi padre y le dijeron: – ¨Si usted deja las luchas campesinas se le va a dar una caballería de tierra y una casa, no como esta de yagua y guano”. Mi papá le dijo: – ¨Terminó¨. Le responden – ¨sí¨. Mi padre le pregunta – ¨¿eso que usted me propone es para todos los campesinos?¨ Le dicen – no, no. Dice mi padre: -΅entonces hemos terminado. Así de firme fue mi querido papá”.

Estar cerca de una mujer campesina contramaestrense a la altura de Georgina Cordero Hernández, hija mayor del líder campesino Romárico Cordero Garcés en el aniversario 121 de su natalicio, es una oportunidad única para cualquier cubana o cubano que ame la historia.

Es saber quienes somos, de donde venimos y hacia donde vamos.

P: ¿ Qué significó Fidel Castro Ruz para usted?

G: ¨Fidel era mi vida. Cuando él logró el triunfo en enero de 1959, para mi eso fue lo más grande y lo celebramos en Contramaestre, no me quedé en casa. Le fui leal hasta que se nos fue, y ese día lloré cantidad. Se nos fue lo más grande de la vida. Y como Fidel nunca hubo un presidente en Cuba, ví varios antes del 59 y nada de lo que hacían era para bien del pueblo y menos para el campesino, eran tiranos”.

Meycis Rodríguez González

Meycis Rodríguez González

Periodista

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