Estados Unidos y su mentira del 11 de septiembre

Imágenes de las Torres Gemelas envueltas en llamas el 11 de septiembre de 2001, derrumbándose, recorrieron el mundo en las principales cadenas de noticias, en video juegos, en celulares; se convirtió en un espectáculo audiovisual, a pesar de la tragedia, de los muertos.

Desde aquel símbolo de la prosperidad imperial, el gobierno de Estados Unidos, lanzó su Declaración de Guerra al Terrorismo.

Dieciocho años después, una investigación de la Universidad de Alaska Fairbanks, publicada el sábado 7 de septiembre, parece confirmar las sospechas que muchos tenían desde aquel momento fatídico de la Historia universal.

Según los científicos, las conclusiones del gobierno de George W. Bush, fueron manipuladas con fines de propaganda ideológica, para justificar el uso de la guerra como método contra Afganistán y el posterior ataque en 2003 a Irak.

El día de los ataques, 19 miembros del grupo terrorista Al-Qaeda —en su mayoría saudíes— lograron, supuestamente, hacerse con el control de cuatro aviones: dos se estrellaron contra las Torres Gemelas de Nueva York y otro contra el edificio del Departamento de Defensa (el Pentágono). El cuarto aparato se estrelló en el estado de Pensilvania (noreste).

Aparte de los misteriosos ataques con aviones, hay algo aún más extraño y sospechoso: 18 años después de aquellos terribles acontecimientos, mucha gente sigue sin saber que no solo se cayeron las dos Torres Gemelas, sino también otro rascacielos que estaba cerca de ellas, el llamado Edificio 7 (WTC 7), de 47 pisos.

El Dr. J. Leroy Hulsey, uno de los principales investigadores del estudio, precisó en un comunicado de prensa que “lo único que podría haber derribado esta estructura de la manera observada el 11 de septiembre, es un fallo casi simultáneo de cada columna en el edificio por debajo del piso 17”.

Si finalmente se publica el informe, sin ocultar información por interés de Estado, podría confirmarse que se trató en algunos casos de demoliciones controladas, sin importar las víctimas colaterales como suelen llamarla los “expertos militares”, para tener a favor la opinión pública del pueblo de Estados Unidos y justificar una aventura militar, en Afganistán e Irak, y repartirse el botín de hidrocarburos, como la historia lo confirma en la actualidad.

En eso de fabricar pretextos, los gobiernos yanquis son muy cuidadosos, no dejan huella alguna, pero con lo del 11 de septiembre de 2001, parece que olvidaron un cabo suelto, que ahora resurge, para acusarlos de mentirosos.

Arnoldo Fernandez Verdecia

Arnoldo Fernandez Verdecia

Periodista

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