Estados Unidos y el chantaje atómico

El 6 y el 9 de agosto se cumplen 74 años del lanzamiento por parte del gobierno de Estados Unidos (EE.UU) de dos bombas atómica sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, que causaron más de 247 000 muertos, según cifras oficiales del gobierno de Japón.

En torno a las variables causales que condujeron al hecho, propongo un breve acercamiento; para comprender los móviles imperialistas ocultos tras el genocida acontecimiento.

El uso de la bomba atómica no estaba dictado por necesidades militares. Los medios gobernantes de los EE.UU vincularon sus aspiraciones de dominio mundial, al empleo del chantaje atómico contra la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Los imperialistas de EE.UU se esforzaban por debilitar la imagen de la URSS como baluarte de la paz, la democracia y la independencia nacional de los pueblos. Intentaron, sobre todas las cosas, debilitar su influencia y sus posiciones internacionales.

EE.UU pretendía desviar la atención de la opinión internacional en torno a la entrada del Ejército Rojo en la guerra con Japón; ante todo restarle importancia y protagonismo a sus acciones, y empequeñecer de antemano el papel de la URSS en la derrota de los nipones.

A esto último, se debe que el gobierno de EE.UU decidiera hacer coincidir el uso de la bomba atómica, con la entrada de la URSS en la guerra del Pacífico.

Sin embargo, EE.UU no consiguió ninguno de sus propósitos de dominación mundial.

Según el líder británico W. Churchil: “Sería erróneo suponer que el destino del Japón fue decidido por la bomba atómica”. Lo mismo declaró I. Leahy: “En mi opinión, el uso de esta bárbara arma no constituyó ninguna ayuda esencial en nuestra guerra con el Japón”. Para Hanson W. Baldwin “la bomba atómica no causó ni al pueblo del Japón ni a sus líderes una impresión tan grande como en los EE.UU.”

Lo cierto es que el uso de la bomba atómica demostró al mundo las muestras de desprecio absoluto de EE.UU. por las normas más elementales del derecho internacional y de las costumbres de la guerra.

Fue una derrota político moral para el imperialismo yanqui, pues el empleo de bombas atómicas no tuvo, prácticamente, ninguna importancia militar en la derrota del Japón militarista.

Si nos atenemos a lo sucedido en Japón hace 74 años, no debe olvidarse que de Estados Unidos no se puede esperar nada bueno.

Los pretextos que viene fabricando en el Medio Oriente para agredir a Irán, los vinculados a la República Popular de Corea en Asia y el asedio económico y diplomático contra la República Bolivariana de Venezuela, deben mantener alerta a los pueblos del mundo, pues el día menos pensado amanecemos con la noticia de una guerra atómica provocada por ellos, de letales consecuencias para la especie humana.

Arnoldo Fernandez Verdecia

Arnoldo Fernandez Verdecia

Periodista

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