En Contramaestre solo hay democracia socialista

En Contramaestre solo hay democracia socialista. En este territorio del Oriente de Cuba no caben las ridículas reclamaciones que establece la Ley Helms Burton para Cuba ni los llamados a la “transición”.

Esta convicción pudiera entenderse como una consigna de estos tiempos para quienes desconocen la historia de la Revolución Cubana; pero para los miles de trabajadores que fueron víctimas de la economía del régimen neocolonial en Cuba, no resulta nada extraño.

Resulta que la población de este pedacito de Cuba ya sabe lo que se esconde detrás del pproyecto legislativo nombrado «Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubana». Ese; que luego de posponerse tantas veces; contempla la internacionalización del bloqueo a la nación del Caribe.

El mismo que promueve la negativa de créditos y ayuda financiera a países y organizaciones que favorezcan o promuevan la cooperación con Cuba y dificulta la inversión extranjera en la mayor de las Antillas.

Resulta también que aun están frescas las amargas huellas de una economía capitalista totalmente dependiente que fue barrida por la Revolución hace más de 60 años.

De miles de campesinos que desandaban los caminos rurales pidiendo de favor un mísero trabajo aunque fuera por horas. De los más de 2 mil propietarios privados de tierra que controlaban el 63% de las áreas más fértiles de Contramaestre.

No hay caminos para otra democracia en Contramaestre porque los campos desolados de ayer, hoy son atravesados por caminos de montaña y terraplenes que permiten la comunicación diaria de los moradores desde zonas intrincada.

No hay espacio para reclamaciones extranjeras en Contramaestre, porque a la vuelta de 60 años, se erigen  decenas de industrias de procesamiento y beneficio de frutas, hortalizas y cítricos.

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Ya en esta tierra no impera el pasado, donde se pagaba a los campesinos pobres con vales, que solo tenían crédito en el comercio del mismo dueño de la tierra. Ya no es este un gran latifundio mono productor de caña de azúcar,  ni tampoco de café o de maíz.

Ya nadie se acuerda del “tiempo muerto” luego de las zafras azucareras en el central América. Ya no mas el desempleo absoluto para vagar por todo el país en busca de trabajo para poder alimentar a las familias.

Solo es cosa de los textos de historia, el dato de que en Contramaestre, durante los años 50 del Siglo XX, un cortador de caña de azúcar ganaba solo 30 centavos diarios.

Mientras tanto, los obreros que trabajaban en la fase industrial recibían un salario mínimo de 40 centavos por 12 horas de trabajo.

Triste realidad económica la de Contramaestre hace más de 60 años sin voluntad de cambio alguno.

Entonces: ¿Qué pretenden los señores imperialistas al reclamar indemnizaciones que no les pertenecen? ¿Volver al pasado oprobioso y triste del Contramaestre de ayer? Si es así, claro que no nos entendemos.

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Angel del Toro Fonseca

Angel del Toro Fonseca

Jefe de la redacción digital

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