El poeta de las fosas de Cuba

El joven de Baire, en el municipio Contramaestre, de la oriental provincia Santiago de Cuba, Onel Pérez Izaguirre (Onelito),  es un raro pudiera decirse,  pues anda envuelto en un cuerpo menudo, miradas extraviadas; parece un resucitado del reino de los versos, si es que existe ese reino;  este muchacho poeta toma la palabra y  sale a labrarse un destino, con una antorcha prendida en medio de la más absoluta oscuridad.

Una vez lo llamé “poeta de lo escatológico”, atrapado en una triangulación de carácter laberíntico, que va de una fosa vertiendo a la calle, una cloaca  tupida, o un campo de borrachos llamado Los chinos, en su Baire natal.

De ese mundo sucio nació “Fosa común”,  cuaderno de poemas que ganó el Premio Primavera en Ciego de Ávila 2017 y constituye un reconocimiento a la obra de este joven bardo.

En la librería Daniel Readigos de la ciudad de Contramaestre hemos tenido muchas conversaciones, pero esta que comparto con ustedes es una de las más importantes,  para que puedan comprender la profundidad de los versos de Onelito.

Arnoldo Fernández Verdecia (AFV) ¿Qué es para Onelito la literatura?

Onel Pérez Izaguirre (OPI) La otra realidad que las personas no saben percibir. La palabra que viene susurrada, frágil y es inevitable guardar silencio ante ella para fijarla en la página en blanco.

AFV: No acaba de publicarse todavía “Fosa común”, sin embargo añoras ese momento como algo grande. ¿Por qué es tan importante publicarlo?

OPI: Va a salir por Ediciones Ávila. Es un texto complejo; habla de cosas que no se dicen públicamente en los medios cubanos, porque pertenecen al dominio de lo invisible.

AFV: ¿Has sentido alguna vez el trauma  de lo local, eso que llaman fatalismo por ser de Baire, por citar el lugar donde vives?

OPI: Lo que escribo ayuda a cualquier barrio de mi pueblo como a cualquier otro de Cuba.  Lo he percibido en mis lecturas. Dice el libro de Josué: «Esfuérzate y se valiente». José Lezama Lima escribe algo parecido: «Solo lo difícil es estimulante».

AFV: Sus inquietudes han convertido a Onelito en alguien atento al dolor, quizás movido por la frase emblemática de Schopenhauer  de considerar la existencia humana regida por este axioma.

A mí en lo personal,  los versos de “Fosa común” me parecen un retrato amargo de lo escatológico; donde con una brevedad aforística, asoma un mundo sucio, que bien puede ser el de cualquiera que experimenta el dolor desde el peldaño más bajo de la pirámide social.

Con la lectura de “Fosa común”, invitamos a nuestros usuarios a seguir la obra de Onel Pérez Izaguirre (Onelito), el  “poeta de las fosas de Baire y porque no, de Cuba”:

Fosa común
Crecí sin padre,
como un perro al que le sale
sangre de la boca.
Nadie siente ese dolor,
sino el poeta cuando preguntan
si existe el padre.
Les digo que no,
la poesía no abandona.
Es la culpa quien regresa
y descarga los sesos de mi padre
en la basura.
Me detengo.
Embarrarse las manos
no sirve de nada.

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Arnoldo Fernandez Verdecia

Arnoldo Fernandez Verdecia

Periodista

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