El pintor de las calles en Contramaestre

Hace unos meses se apartó de la bebida; anda con una guitarra en mano, dando serenatas a mujeres hermosas.  Viste  ahora con decencia y es un hombre respetuoso; su fuerza de voluntad lo ha traído de regreso a la vida normal;  Otrebla se hace con la luz en Contramaestre y olvida aquello que por años  lo perseguía según él: “para encontrarse con sus muertos”.


Otrebla ya es un hombre lúcido. Su andar jovial, su trato elevado y esa guitarra que no lo abandona, hacen de este ser humano, alguien capaz de apartarse del mundo de los tragos y pensar y hacer por su salud en su Contramaestre amado, que es el más importante  derecho que tiene una persona. Leer más en OTREBLA PINTA Y EMPINA LA BOTELLA

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