El periplo fatídico de Carlos Manuel de Céspedes

El baño al mediodía no puede hacerlo; el Bon San Quintín llegó sorpresivamente; Céspedes huyó buscando la protección del “Contramaestre”, al cual pensaba lanzarse desde un barranco de cuatro metros de altura, pero no pudo conseguirlo, antes fue abatido por una bala española o quizás disparada por el mismo; no olvidar que su muerte es un misterio todavía no aclarado definitivamente por la ciencia histórica. Una pequeña furnia a orillas del “Contramaestre”, abriga el cuerpo sin vida del Padre de todos los cubanos: “como un sol de llamas que se hunde en el abismo”, escribiría Manuel Sanguily años después. Más información sobre este tema aquí: El periplo fatídico de Carlos Manuel de Céspedes

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