El Grito de Baire es una tradición del pueblo cubano*

A veces la tradición acuña prácticas que legitiman la conciencia de identidad de una nación y hay hechos que devienen referentes ineludibles como el “Grito de Baire”.

Es cierto que el discurso historiográfico construido, sobre la base de la revisión de fuentes y una rigurosa evaluación de enfoques, determinó que el Grito de Baire no fue el más importante de la Guerra Necesaria convocada por José Martí en 1895. Sin embargo aquí confluyen tradición e historia.

¿Por qué el pueblo cubano, tanto dentro de la Isla como fuera, lo acuña así? Es una evidencia irrefutable que el hecho de nombrarlo “Grito de Baire” ya forma parte del repertorio espiritual de una nación que lleva a sus principales líderes, José Martí y Fidel Castro, en diferentes momentos, a utilizarlo en el vocabulario político como referente seminal de la identidad del cubano.

Entonces colega Pedro Antonio García, de la revista Bohemia, “no es un dislate histórico”, ni un delirio articulado por una prensa novicia, sino ante todo una posición de respeto a la tradición. A fuerza de repetirse y legitimarse en el discurso de la nación cubana, no es prudente aparecerse a estas alturas con semejante desatino.

Incluso en el análisis que usted realiza intenta probar la importancia de otros hechos y llega a ilustrar con algunos, según su valoración, más importantes y cae en el pecado de nombrarlos como primeros que el Grito de Baire, para luego afirmarse sobre ellos y elucidar otras evaluaciones y señalar, lo que ya Hortensia Pichardo y Sergio Aguirre habían conceptualizado hace algunos años: “Grito de Independencia de todos los cubanos”.

Entonces colega Pedro Antonio García, usted toma partido por el discurso historiográfico en detrimento de la tradición identitaria acuñada por la nación, que ya en el vocabulario antropológico tiene carta de presentación, pues los cubanos, estén donde estén, muestran orgullo de definirse así mismos a partir de un hecho que los nombra y los particulariza en el mundo.

¿Qué valor identitario tendría reformular el nombramiento del reinicio de las luchas independentistas del pueblo cubano en 1895? ¿Qué significado historiográfico tendría para la ciencia replantearse el nombramiento a estas alturas? Si los líderes de una nación lo acuñaron de esa manera y sus seguidores, por más de cien años, le encontraron utilidad porque forma parte de la autoconciencia histórica del cubano: ¿existe alguna necesidad perentoria que justifique variar esa práctica?

Colega Pedro Antonio García, estamos abiertos a su replica, si considera que los argumentos utilizados, por este amante de la historia Patria, no son suficientes.

A continuación, fragmentos del texto de Pedro Antonio García titulado “El grito de todos los cubanos”, publicado en Cuba Ahora, http://www.cubahora.cu/index.php?tpl=principal/ver-noticias/ver-not_ptda.tpl.html&newsid_obj_id=1039777)

“Más que un dislate histórico, centrar en Baire el alzamiento de ese día es una lamentable injusticia con la concepción estratégica de José Martí, respaldada totalmente por Máximo Gómez y Antonio Maceo. Y con los miles de cubanos de la época, que se lanzaron a la manigua a conquistar la independencia”. (Pedro Antonio García, http://www.cubahora.cu/index.php?tpl=principal/ver-noticias/ver-not_ptda.tpl.html&newsid_obj_id=1039777 )

“No fue esa localidad la iniciadora del levantamiento simultáneo acaecido en esa fecha, ni cronológicamente ni por su relevancia militar.
Cupo a los manzanilleros el honor de ser los primeros en tiempo en alzarse, en las primeras horas del amanecer, en la finca Colmenar de Bayate. Allí el general Bartolomé Masó izó la bandera cubana para patentizar la voluntad del pueblo cubano de luchar por su libertad contra el colonialismo español”. (Pedro Antonio García, http://www.cubahora.cu/index.php?tpl=principal/ver-noticias/ver-not_ptda.tpl.html&newsid_obj_id=1039777 )

Si nos atenemos a la relevancia militar, fue en Guantánamo donde se desarrollaron las más importantes acciones combativas y donde las armas mambisas obtuvieron su primera victoria en la Guerra del 95, cuando el joven Enrique Tudela y doce valientes mal armados tomaron el fortín de Hatibonico.

Hubo gritos de Independencia o Muerte en San Luis, Alto Songo, El Cobre, los alrededores de Santiago de Cuba, Palma Soriano, Yara, Bayamo y en varios poblados de Holguín y Las Tunas. Baire y Jiguaní se alzaron en horas de la tarde porque así se lo había ordenado el jefe mambí del sur oriental, Guillermón Moncada.

En Occidente hubo levantamientos en Ibarra (Matanzas), Jaguey Grande y Aguada de Pasajeros. En total, 35 localidades cumplieron con lo orientado en la orden de alzamiento suscrita por José Martí. Camagüey no lo haría de inmediato, al igual que La Habana y Pinar del Río, por no tener condiciones para ello. (Pedro Antonio García, http://www.cubahora.cu/index.php?tpl=principal/ver-noticias/ver-not_ptda.tpl.html&newsid_obj_id=1039777 )

Por ello siempre defenderemos el criterio de que cuando se hable del 24 de febrero de 1895, no se diga Grito de Baire ni de localidad alguna, sino simplemente, el levantamiento simultáneo orientado por Martí, al alzamiento de todos los cubanos. (Pedro Antonio García, http://www.cubahora.cu/index.php?tpl=principal/ver-noticias/ver-not_ptda.tpl.html&newsid_obj_id=1039777 )

*Tomado del blog Caracol de agua

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